[RECAP] Black Mirror: Rachel, Jack and Ashley Too

Lejos del oscurantismo que la serie supo proponer sobre la relación de la humanidad con la tecnología en sus primeras temporadas, esta vez se vale de una comedia, una sátira apta para todo público en la que Miley Cyrus se luce interpretando a Ashley O.

Por @mauvais1

Charlie Brooker regresa, luego de la divisiva e interactiva «Bandersnatch» (2018), con una nueva temporada de «Black Mirror», de la que solo hay tres episodios de interesante extensión. En el caso de esta historia, tal vez pueda ser demasiado, aunque no insoportable. La razón es el trío protagónico encabezado por una estupenda Miley Cyrus, que junto a Angourie Rice y Madison Davenport logran una encantadora parodia a varias cuestiones como la cultura Pop, la vida privada de las celebridades y los adolescentes en busca de su lugar, del equilibrio en su círculos sociales.

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Rachel, Jack y Ashley Too

Desde el comienzo el espectador se encontrará con una trama al uso, clásica de un coming-of-age, de historia de superación desde una perspectiva de comedia módica y naif, casi Disney. La cantante Ashley O es toda una celebridad entre los adolescentes, con su coreografías K-Pop y sus canciones de mensajes positivos. Algo muy lejano a su realidad, en la que se muestra atrapada, estancada y deprimida. El personaje ha devorado a la artista convirtiéndola más en un evento comercial que artístico. Algo que su tía Catherine alimenta a fuerza de una inescrupulosa manipulación a muchos niveles; coerción, medicación, manipulación psicológica.

Mientras ella padece la tortura de ser Ashley O, sus fans aman todo lo que de ella provenga, como esa muñeca interactiva Ashley Too, una especie de Oso Teddy. Es ahí cuando conocemos a la pequeña Rachel, la adolescente que para sus quince pide a su padre la Ashley Too como regalo. Ella es todo lo contrario obviamente, una niña recién mudada al barrio, tímida y ciertamente gris que sueña con la magia de su ídola y su fuerte personalidad, siempre tan positiva, ganadora.

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La ecuación es sencilla, y «Black Mirror» entra en ella cuando la revelada Ashley de carne y hueso se enfrenta a su manipuladora tía y es puesta en un coma profundo, conectada a una máquina capaz de leer su música directamente de su cerebro y así drenar el talento. Una espantosa metáfora, que irá in crescendo a medida que nuevas tecnologías son puestas al servicio de una Ashley O módica para el consumo. Parodia burda del sistema y la fagocitación del artista para convertirlo en una simple máquina de generar dinero.

El trío se encontrará cuando la muñeca de Rachel cobre conciencia propia, cuando los firewall sean quitados y pueda, la conciencia o inteligencia artificial, expandirse en toda su capacidad. Esta nueva Ashley 2.0 pedirá ayuda a las hermanas para rescatar el original comatoso, iniciando una aventura plagada de guiños a los films ochenteros de aventuras infantiles, un producto Spielberg sin desmerecer, solo que bastante alejado de los inquietantes conceptos que supo mostrar la serie.

Más allá de ese detalle en particular es un episodio interesante que de alguna manera lava la penumbra en pos del divertimento sin muchos ambages o insinuaciones perversas, que sin Miley Cyrus hubiera sido un fracaso total, porque es ella, tanto en la voz como en su personificación de la ídola teen, la que da el espíritu lúdico al relato. Una Hannah Montana más adulta, menos edulcorada y un tanto antes de lo que fue para nosotros «Black Mirror».


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Título: Black Mirror: Rachel, Jack y Ashley Too

Dirección: Anne Sewitsky.

Guion: Charlie Brooker.

Reparto: Miley Cyrus, Angourie Rice, Madison Davenport, Frances Sholto-Douglas,Greg Kriek, Susan Pourfar, Glenn Webster, Martin Munro.

Una adolescente solitaria se obsesiona con una muñeca robot basada en su ídola del pop, Ashley O, justo cuando la vida de la verdadera Ashley comienza a desmoronarse.

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Acerca de Marco Guillén 2484 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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