[REVIEW] El Cristal Encantado: La era de la resistencia

The Dark Crystal: Age of Resitance

«Otro mundo. Otro momento.» relata la voz de Sigourney Weaver, «Otra época«. Y de alguna manera, más que el génesis de la obra, suena a una declaración de intenciones con respecto a lo que veremos.

Por @mauvais1

«The Dark Crystal» (1982) fue una puesta de Jim Henson y Frank Oz difícil de clasificar en su momento; se la tildó de demasiado oscura para los niños y a su vez la simpleza de su guion, supeditado a una fastuosa puesta, no poseía la fuerza para interesar a los adultos. Aunque la revolucionaria idea de marionetas como únicos protagonistas de un cuento oscuro, las sofisticadas técnicas y efectos especiales prácticos calaron hondo, claro que sí, en muchos y con los años supo obtener reconocimiento, aún a pesar de sus debilidades.

Traerlos otra vez a la vida, manteniendo el alto nivel de producción en tales menesteres, parecía imposible. No por lo económico (que también lo es, en menor medida), más bien porque en definitiva siempre se trató de una obra de «culto», de «nicho». Un clásico de su tiempo perdido en la nostalgia de la novedad que fue. Jeffrey Addiss y Will Matthews, creadores de esta serie basada en los apuntes e ideas dejadas por Henson y Oz, parecen venir a contar justamente eso, que la historia tiene el potencial, que con un buen guion lograrían revitalizar el universo de «The Dark Crystal». Cosa que sin lugar a dudas funciona.

La historia se remonta hacia un pasado distante, donde las criaturas de Thra (la tierra donde transcurre el relato) aún no han caído en la oscuridad y la desolación que narra el film de 1982. Los pueblos medran en sus reinos al amparo de los Skeksis y el «Cristal de la Verdad». Estas criaturas son vistas como deidades protectoras a las que sirven con devoción casi litúrgica. Claro que no todo es lo que parece. Ellos, los Skeksis, son tiranos en ciernes que comienzan, de a poco, a mostrar sus verdaderas intenciones; medrar a pesar de todo y todos, utilizando el Cristal con fines egoístas, persiguiendo la inmortalidad en el poder que sustentan. Esto crea un desbalance que comienza a propagarse como una peste por el mundo, un oscurecimiento que consume la vida y enloquece a las criaturas.

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A ellos se enfrentarán, más temprano que tarde, los otros, liderados por los Gelflings: una mítica raza de seres que bien podríamos comparar con los elfos. De hecho están divididos en clanes que mucho recuerdan a los vistos en las mitologías nórdicas. La batalla por la libertad y el equilibrio ecológico del mundo es la base de una saga que se expande en varias tramas. Primer acierto del equipo de guionistas liderados por Addiss y Matthews, quizás embebidos en los resultados obtenidos por Peter Jackson y su trilogía fantástica «The Lord of the Rings» y por qué no la reciente serie de HBO, «Game of Thrones» (que desarrollaron una fantasía posible para el público masivo gracias una minuciosa y realista construcción de personajes y entorno dentro del género), ya que construyen un entramado de personajes mundanos, multifacéticos.

El bien y el mal se pierden en una interesante escala de grises. Claro que los diez episodios dan el tiempo para este desarrollo, pero también el asumir que en una tierra fantástica también es posible la duda, la conspiración y el terror en los mismos adalides que llevan la aventura sobre sus hombros. Los Gelflings, más allá de su razón simbólica en la original, son ahora criaturas capaces de odiar y traicionar, soberbias y prejuiciosas que hasta envejecen. La misma Aughra, guardiana original del Cristal y la tierra, olvida su razón en persecución del conocimiento. Personajes que cuentan con voces de Taron Egerton, Anya Taylor-Joy, Nathalie Emmanuel, Helena Bonham-Carter, Theo James, Mark Strong, Alicia Vikander, Mark Hamill, Simon Pegg, Gugu Mbatha-Raw, Natalie Dormer, Lena Headey, Keegan-Michael Key, Donna Kimball, Benedict Wong y Sigourney Weaver, por nombrar solo los protagonistas.

El mal se esparce de otra manera y encuentra hogar en cualquiera, porque todos viven entre luces y sombras. El espectador no es subestimado con contrastes obtusos. Es extraordinaria la evolución que ha tenido la fantasía en cuanto a la construcción de los personajes, ciertamente influido por el desencanto y el cinismo propio de nuestra era. Porque advertimos que de infantil poco y tímido es el cuento de esta rebelión.

THE DARK CRYSTAL: AGE OF RESISTANCE

Louis Leterrier, director de los diez episodios, es otro de los argumentos a favor, puesto que su trabajo consigue la amalgama perfecta entre las marionetas, efectos prácticos y el CGI, que aunque sin lograr la atmósfera del film, contribuye a que la historia pueda expandirse sin dificultades. La fotografía de Erik Wilson, algo perdida en los filtros, es quizás la más golpeada en las actualizaciones. Mientras que la reconstrucción de los personajes, esas sutiles modificaciones, logran alejarlo del estereotipo de marioneta. Es allí donde la magia de la producción despliega su mejor reversión, el trabajo de Jim Henson’s Creature Shop con Brian Froud como diseñador de ellas y sus diferentes vestuarios es magnífico.

Gavin Bocquet (The Young Indiana Jones Chronicles, Star Wars: Episode I – The Phantom Menace) en el diseño de producción, Richard Roberts (Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith, Elizabeth: The Golden Age, Game of Thrones) en los diseños de decoración. Phil Harvey (trilogía precuela de Star Wars, Wonder Woman), Patricia Johnson, Kevin Timon Hill y Chris Farmer, equipo del diseño de arte. El talento reunido se corresponde con la ambición con que es construido el universo de Thra, en los detalles que se acumulan dándole la profundidad de pueblos milenario.

THE DARK CRYSTAL: AGE OF RESISTANCE

The Dark Crystal: Age Of Resistance recrea el viejo cuento del héroe, la saga del despertar de los pueblos dormidos bajo dominio cruel. Es una saga fantástica en todas sus formas, que aunque no arriesga demasiado, sí rejuvenece el legado del maestro Jim Henson en una fastuosa puesta. Una vez más no es posible ubicarla en un rango etario porque se esparce en las tinieblas de las posibilidades del mal, en la viscosa y casi infernal pesadilla de sus acciones, la decadencia del poder absoluto al que se aferran los Skeksis. La luz y plateada vaporosidad de los Gelflings. Esa idea casi bíblica de lo épico que sobrevuela el relato. Porque si en The Dark Crystal (1982), Jen y Kira eran el Adán y Eva desterrados intentando revertir la maldición, aquí Brea, Rian y Deet son los héroes que despiertan al pueblo contra los filisteos tiranos. Admitimos que sus particularidades dejan el encanto maniqueo con que fueron concebidos, lo que resulta aún más tenebroso.

Asombroso el trabajo de producción, la enormidad y belleza, una aventura plagada de recursos visuales, de criaturas de magnífica construcción. Es una cita ineludible para el amante de la fantasía y una interesante invitación al neófito que quiera descubrir el género en todo su esplendor.

«El cristal encantado: La era de la resistencia» se estrena el 30 de agosto en Netflix.


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The Dark Crystal: Age Of Resistance

Dirección: Louis Leterrier

Guion: Jeffrey Addiss, Will Matthews, Javier Grillo-Marxuach, Richard Elliot, Simon Racioppa, J.M. Lee, Kari Drake, Margaret Dunlap, Vivian Lee

Música: Daniel Pemberton, Samuel Sim

Fotografía: Erik Wilson

Reparto: Taron Egerton, Anya Taylor-Joy, Nathalie Emmanuel, Helena Bonham-Carter, Theo James, Mark Strong, Alicia Vikander, Mark Hamill, Simon Pegg, Gugu Mbatha-Raw, Natalie Dormer, Lena Headey, Keegan-Michael Key, Donna Kimball, Benedict Wong y Sigourney Weaver.

Serie: 10 episodios

Regresa al mundo de Thra con una nueva aventura. Cuando tres Gelfling descubren el horrible secreto detrás del poder de los Skeksis, emprenden un viaje épico para encender los fuegos de la rebelión y salvar su mundo.

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Acerca de Marco Guillén 2441 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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