Clásicos en Qubit: «Río Rojo» (1948), de Howard Hawks

HAWKS, ETERNO RELATOR DEL OESTE

Con “Río Rojo”, Howard Hawks pone en marcha una trilogía de westerns que se completaría con “Río Bravo” (1959) y con “El Dorado” (1967), aportando trascendencia histórica a un género que por aquellos años se encontraba en pleno apogeo.

Por @MaxiMDQ83

“Río Rojo” fue una propuesta que resultaba de gran atractivo, tanto para el público como para las estrellas más rutilantes del momento. El veterano y versátil Howard Hawks se probaría eficaz en un género donde incursionaba por primera vez, luego de su exitoso pasaje dirigiendo policiales (“Scarface”, 1932) y comedias (“La Adorable Revoltosa”, 1935).

El género western es casi tan antiguo como el cine mismo. En su acepción más clásica, retrata la conquista de la civilización por sobre la barbarie. Durante muchos años era habitual concebir como algo natural la subordinación del nativo cuyos territorios naturales eran invadidos bajo la concepción de que dicho avasallamiento era inevitable. Esta mirada fue revisionada con los años, no obstante el western exhibió desde siempre a una sociedad cuyas leyes de honor son inquebrantables. Desde allí se analiza que lo fundacional del tejido social lo convierte en el género americano por antonomasia.

Howard Hawks Red River.jpg

Considerada como una remake de “Rebelión a Bordo” (1935), Hawks pone esta vez el acento en la conflictiva y tortuosa relación de padre e hijo, poniendo un acento dramático en el vínculo filial, hecho que lo diferencia sustancialmente de su original, sumado a los aportes históricos referentes a la depresión económica posterior a la Guerra de Secesión Civil.

Este célebre director homenajea a otro decano del género como John Ford (un consagrado para esa época, gracias a títulos como “La Diligencia” o “Fuerte Apache”) de quien adopta los paneos fotogénicos del Monumental Valley para mostrar el horizonte del lejano oeste en su esplendor más impactante. El autor se encarga de adherirle su clásica banda sonora folk/country que enmarca el hábitat del Lejano Oeste. Asimismo, Hawks se vale de su habitual despliegue visual para contextualizar los más asombrosos escenarios áridos y su autóctona fauna animal y humana.

John Wayne and Montgomery Clift.jpg

El elenco lo encabezan dos figuras de fuste para el género como el histórico John Wayne y el por entonces novel Montgomery Clift. Para Wayne, se trata de repetir con soberbio oficio el rol que lo tenía acostumbrado por aquellos años: de rasgos duros, puede lucir autoritario y tirano. Mientras tanto, Clift se encarga de personificar a un hombre más bien sensible, prototipo del joven rebelde y con hambre de gloria, lo que resulta una atractiva antítesis para la pareja protagónica. Este punto de partida contribuye a que desarrollen un descomunal duelo actoral que llegará a su punto cúlmine en la escena final, donde, dos personas que se admiran y respetan, se enfrentan resignificando egos y lealtades.

Contemplar “Río Rojo” es entregarse a una clase magistral que enseña a amar el nostálgico mundo western. El maestro Hawks anima un largo viaje de aventuras y cambiantes relaciones humanas. De entre los tesoros fílmicos que atestiguan el árido desierto, sin duda el realizador concibe una épica joya con su dosis de problemática generacional enmarcada en la clásica narración del género americano por antonomasia.


Título: Río RojoRed River 1948 Poster

Título original: Red River

Año: 1948.

Duración: 133 minutos.

País: Estados Unidos.

Dirección: Howard Hawks.

Guion: Borden Chase y Charles Schnee.

Música: Dimitri Tiomkin.

Fotografía: Russell Harlan.

Reparto: John Wayne, Montgomery Clift, Walter Brennan, Joanne Dru, John Ireland, Coleen Gray, Harry Carey, Noah Beery Jr., Hank Worden, Davison Clark, Harry Carey, Paul Fix, Mickey Kuhn, Hal Taliaferro, Chief Yowlachie, Ray Hyke y Lee Phelps.

Producción: United Artists / Monterey Productions.

Género: Western.

Terminada la Guerra de Secesión (1861-1865) y después de haber sobrevivido a una matanza de los indios, el ganadero Tom Dunson (John Wayne) y su hijo adoptivo Matthew Garth (Montgomery Clift) proyectan trasladar diez mil cabezas de ganado desde Texas hasta Missouri. Nadie hasta entonces había intentado una operación de tal envergadura.

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