[4B Recomienda] Trainspotting: ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?

Trainspotting

«Trainspotting» es una película escocesa de 1996. Dirigida por Danny Boyle y basada en la novela escrita por Irvine Welsh. Narra la historia de vida de un grupo de jóvenes de clase baja de Edimburgo, adictos a las drogas, sin aspiraciones ni deseo alguno por progresar.  

Por @lupebaldoni

“Elige la vida. Elige una carrera. Elige un empleo…” Así comienza el icónico monólogo de Mark Renton (un joven Ewan McGregor a punto de despegar artísticamente) en esta película de culto que desde un principio nos deja entrever que el mensaje que está dando para nada tiene que ver con el estilo de vida de Renton y sus amigos: Sick Boy (Jonny Lee Miller), Begbie (Robert Carlyle), Spud (Ewen Bremner) y Tommy (Kevin McKidd).

Trainspotting

Durante el discurso de Renton suena Lust for Life de Iggy Pop mientras vamos conociendo de qué trata la vida de los protagonistas: drogas, violencia, mujeres, pop rock y, por qué no, algo de fútbol. Hoy en día sigue siendo considerado como uno de los monólogos mejor logrados en la historia del cine, y mucho tiene que ver con la ironía y el contraste del discurso en sí mismo y la vida de Renton, quien se percibe como perturbador de un sistema en el cual decide no encajar.

“Yo elijo no elegir la vida. Yo elijo algo más. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?”

La frase, originalmente “Choose Life” se había utilizado en campañas antisuicidio, antiaborto y antidrogas en la década de los 80. Tal vez esto también tenga que ver con que haya funcionado tan bien al ojo crítico, ya que una de las contradicciones más notorias de esta campaña es que se enfocaba puramente en elegir la vida y simplemente decirle no a las drogas, pero no en el trasfondo y las causas de esta problemática, y por eso le da un toque irónico y significativo al discurso. 

Trainspotting

El impacto cultural y social que tuvo en un contexto de Reino Unido en los años 80, donde abundaban las drogas, barrios urbanos, las pandillas, la depresión en zonas industriales y una epidemia de sida en personas y sobre todo jóvenes, fue enorme. Si bien estos temas habían sido eje de varias películas de la época, la crudeza con la que se desarrolla Trainspotting se percibió como un balde de agua fría que a pocas personas resultó indistinto. Hablamos de un período histórico que se caracterizó por generar una epidemia de drogodependencia, socialmente aceptada pero desde lejos. La reflexión, dos décadas después, permanece vigente: es el reflejo de una parte de la sociedad ignorada, que sigue resultando incómoda y provocadora, y es un claro mensaje (aunque camuflado en la frescura y el aspecto despreocupado y rebelde con el que se desarrollan los protagonistas) que lucha contra las drogas y critica la falta de asistencia que hubo en ese entonces: no se demoniza el consumo de heroína, sino a la misma sociedad despreocupada por esta problemática, a las y necesidades no satisfechas, la ausencia de motivaciones y la tragedia de quienes la consumen.

Para entender el fenómeno Trainspotting entonces, tengamos en cuenta que en el año de su estreno prevalecía una generación de jóvenes afines al punk y al nihilismo (por definición, el nihilismo es un movimiento que rechaza los principios religiosos y morales. Es la creencia de que la vida no tiene sentido alguno). Una generación que niega la existencia y el valor de todas las cosas, la cual rige su vida oponiéndose a cualquier tipo de autoridad o sentido jerárquico, y lucha por desentenderse de cualquier idea inculcada sobre la vida y el destino. En pocas palabras, Renton, Sick Boy, Begbie, Spud y Tommy se toman su vida como algo sin sentido ni trascendencia, y por eso creen que, al no elegirla, están eligiendo algo más.

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En su año de estreno la película causó mucha controversia y recibió duras críticas que alegaban que se promovía el consumo despreocupado de drogas y el libre albedrío. Pero la misma sigue acertando como una de las mejores filmografías del cine británico, ya que las risas que provocan las ocurrentes y surreales situaciones que viven Renton y sus amigos, no desenfocan del mensaje principal, y las desgracias que sufren no llevan a ninguno de ellos por un camino más aceptado moralmente que alivie al espectador, sino todo lo contrario: se humaniza a un personaje que lejos está de encajar en una sociedad que lo tilda de vago, despreocupado y revoltoso, e incluso a medida que transcurre la trama logramos encariñarnos y empatizar con él, viendo en primera persona lo difícil que resulta salir de un círculo vicioso en el que la misma sociedad nos permitió entrar. 

Boyle contó con un ajustado presupuesto para la producción de esta maravilla y, sin embargo, logró cautivar al espectador con una estética totalmente innovadora y psicodélica que nos deja meternos de lleno en la vida del protagonista. La banda sonora también es completamente acertada, y cada detalle logrado hace que nos quedemos con una película que consideramos como una joya atemporal: no importa cuando la veamos, los altibajos de sensaciones pasan desde alegría, dolor, ansiedad, angustia y hasta empatía en el viaje que transita Renton, sea la primera o la enésima vez que se mire. Se logra un retrato contundente, quizás intenso pero necesario de la trama, sobre todo en la escena del bebé que muere y que es el punto clave para hacer reflexionar a Renton -y al espectador- que, por más recreativo que parezca, el abuso de drogas no es para nada entretenido. 

Una curiosidad a resaltar es que la famosa (y desagradable) escena en la que Renton alucina con meterse dentro de un inodoro, se logró utilizando nada más que chocolate dentro de todo el baño. McGregor aseguró en una entrevista que el baño olía puramente a chocolate y filmarla resultó “mucho más placentero que verla”.

Trainspotting

Sin dudas una película que vale la pena mirar, que invita a reflexionar (con un tinte cómico y una simpatía y química entre los personajes que logra que, en algún punto, nos proyectemos en ellos) no sólo sobre el uso de drogas, sino también sobre el significado de la amistad, de las segundas oportunidades y nos invita a elegir la vida cometiendo errores, no como se nos es planteada desde una sociedad que poco vela por el bien común, sino a tomar el control para que nos lleve donde deseemos ir.

A continuación el famoso monólogo que marcó una generación: Choose Life

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