[REVIEW] Carnival Row – Temporada 1

Carnival Row

La serie creada por Travis Beacham y René Echevarria para Amazon Prime Video es un turbio cuento de hadas que vuela demasiado cerca del barro. Qué tanto, aquí te te lo contamos.

Por@mauvais1

Rycroft Philostrate (Orlando Bloom) lee una novela, de ciencia ficción científica asevera, sobre un hombre que recorriendo los imperios de la luna se enamora de una princesa. Historia que Vignette Stonemoss (Cara Delevingne), la pixie de Tirnanoc, reconoce en una leyenda propia de su pueblo. Un náufrago que llega a las costas de la tierra de las hadas y se enamora de la reina. De esta unión nace un único vástago que jamás conocerá a su padre porque añorando su tierra natal, se ha marchado. Las historias, parafraseamos los dichos de Vignette, viajan a través del tiempo y de los hombres para regresar siglos después redefinidas. Una suerte de ciclo en que los mitos son reescritos o reimaginados para cada generación.

La iconotropía o movimiento del símbolo será de alguna manera la base del relato de «Carnival Row», la serie creada por Travis Beacham y René Echevarria. A veces poética, otras groseramente, las historias se entrelazan en un tapiz desbordante de colores y acciones que se pierde en sus propios hilos, y atrapado languidecerá casi en el melodrama. Del mito al thriller policial, de la aventura al drama político de rutilantes pasillos. Un choque entre Verne y Conan Doyle, el folklore celta con Jane Austen. La relectura de los arquetipos que pudo haber sido.

Carnival Row

Carnival Row: Cuentos que no son cuentos

Las políticas expansionistas del «Burgo», una ciudad de kilométricas proporciones que emula las metrópolis de finales del siglo XIX europeas; en particular Londres con claros indicios steampunk, los ha llevado hasta las tierras de Tirnanoc, el ahora no mítico país de las hadas y criaturas fantásticas que pueden hallarse en las tradiciones celtas y, claro, griegas. Fungiendo la autoridad de protectores luchan contra «El Pacto» una guerra que perderán humillantemente. Entonces, y siete años después, en las calles del Burgo se apelmazan miles de refugiados; Pixies (hadas), Pocks (faunos) y otros tipos de seres que huyen de las devastadoras políticas del «Pacto» en busca de nuevos horizontes.

En las calles del barrio «Carnival Row», el ahora detective de la policía Rycroft Philostrate persigue un asesino serial de hadas (en un cruce burdo con el real Jack el Destripador que aterrorizó las calles de Whitechapel en 1888). Ese barrio es el gueto en que sobreviven las criaturas refugiadas, todos ellos apretados en la mugre y el humo de carbón, en la hostil discriminación de los humanos, a merced de la extrema pobreza moral de la ciudad. Allí mueren descuartizados sin que a nadie le importe, pero también de hambre y abandono. En los fríos bosques de Tirnanoc, Vignette Stonemoss es una trampera que caza a los de su raza para traficante humanos que los venden en la ciudad como sirvientes o empleados de ínfimo rango. Las vueltas aciagas del mundo. Estos dos ex-amantes se encuentran en las antípodas morales, aunque mantengan sus éticas bastante embarradas aclararemos.

Beacham y Echevarría, con su «Carnival Row», construyen un paralelo desolador con muchos de los temas que pueblan hoy los noticieros y periódicos: inmigrantes, xenofobia, pobreza, la desmedida histeria de los extremistas de derecha. Y por sobre todo, y tomando una vez más el modo imperialista de finales del siglo XIX de las naciones europeas, las políticas paternalistas con naciones que se suponían pobres o subdesarrolladas. Lo harán en tres líneas argumentales: Rycroft Philostrate y Vignette Stonemoss en los lodazales del barrio descubriendo la ingente revolución que se cuece a fuego lento, entre asesinos seriales, mafias, brujas y burdeles. Los hermanos Ezra e Imogen Spurnrose, lidiando en su clase media acomodada con las formas sociales, con las vidriera de su orden civilizado que será irrumpido por Agreus Astrayon, un «Pock», un fauno millonario que se muda a la casa de al lado. Y la trama política de las altas esferas protagonizados por el canciller del Burgo, Absalom Breakspear, la esposa, el bon vivant de su hijo y su contrincante político Ritter Longerbane. Claras y casi enumeradas irán confluyendo en un drama coral, todo materializado en un universo fantástico steampunk gris, ruidoso y mugriento.

Carnival Row

Muchas hadas en un plato…

Claro que los mitos, con eso iniciamos la escritura, estarán allí para soportar el peso de tanta batahola. A veces con tino, otras solo haciendo un esfuerzo de abstracción casi doloroso. Porque la reescritura de los males de hoy, fundándose en los cuentos de Tír na nÓg y sus roces con los mortales de mediocre vuelo espiritual, se convierte de a poco en un revuelto impráctico no sólo de géneros, sino también de cómo son desarrollados los tópicos mencionados. El proyecto que lleva años buscando producirse ha pasado por tantas instancias de escritura que de alguna manera parece perderse en la importancia que proponen en cada tema. Cada guionista o productor ha reafirmado un escenario, perdiéndose entre tanta denuncia y comparación la historia que debía ser narrada. Todos gritan a la vez, todos se interrumpen y no llegamos a dimensionarlos. Allí pierden intensidad las maquinaciones de  Piety Breakspear (una siempre correcta Indira Varma), el planteo sobre la discriminación, la persecución por credo, raza o color, la búsqueda del sitio donde se pueda ser feliz con quien se ama. La interesante idea de civilizaciones, remotamente disímiles, confluyendo, construyendo un nuevo mundo. El fanatismo religioso frente al laico hipócrita.

Es una esmerada producción, que todos entendemos pretende ser la siguiente «Game Of Thrones», como si fuera posible con solo política, sexo y mundos fantásticos, olvidando que la construcción de una historia y los personajes que la pueblan necesitan de su tiempo de desarrollo, que no es «todos los temas candentes y ahora», olvidando la evolución y eslabonamiento que puede producirse si son retratados con paciencia. Orlando Bloom y Cara Delevingne, Jared Harris e Indira Varma, Tamzin Merchant, Andrew Gower y David Gyasi, trazan personajes atiborrados en los que solo su esfuerzo actoral logra equilibrar entre tantos sentimientos y sensaciones, y aunque las tramas evolucionen con torpeza, algunas de ellas merecen, por sus propuestas casi literarias, tenerse en cuenta.

Carnival Row

En fin, y ya dejando en paz a este «Carnival Row», porque también merece que así lo hagamos, es una propuesta que se exigió demasiado, se planteó tantas metas que parece perderse en ellas, olvidando que hay una historia que narrar para entretenimiento del espectador. Más no es mejor, ni aún cuando la producción en escenarios, vestuario y otros apartados técnicos se convierta en la estrella y no un medio. Con su segunda temporada en proceso es posible que encontremos una más distendida saga, ya que tiene construido el vasto marco para contar las vicisitudes de sus personajes. Hasta entonces…


Carnival Row

Título: Carnival Row

Dirección: Jon Amiel, Anna Foerster, Andy Goddard, Thor Freudenthal.

Guion: Travis Beacham, Peter Cameron, René Echevarria, Kristin Rusk Robinson, Stephanie K. Smith, Ian Deitchman, Guillermo del Toro.

Reparto: Orlando Bloom, Cara Delevingne, Indira Varma, Waj Ali, Leanne Best,Arty Froushan, Jamie Harris, Anna Rust, Tracey Wilkinson, Dejan Bucin, Cornelius Booth, Dan Cade, Brian Caspe, Ian Hanmore, Issy Stewart, James Beaumont, Stewart Moore, Petra Buckova, Karla Crome, Brendan Douglas, Michael Ford-FitzGerald, Jeff Fritz, Andrew Gower, Gregory Gudgeon, David Gyasi, Jared Harris, Leon Herbert, Logan Hillier, Alice Krige, Denis Lyons, Jamie Marshall, Simon McBurney, Roy McCrerey, Tamzin Merchant.

Primera temporada: 8 episodios.

En la oscura y futurista ciudad neo-victoriana de Burge, una serie de sucesos harán que la fantasía negra se mezcle con la realidad. Burge se ha convertido en un refugio para las criaturas de fantasía que han huido de sus respectivos mundos asolados por la guerra. Pero todo se complicará cuando un peligroso asesino en serie comience a dar caza a los no humanos. El inspector de la policía Rycroft Philostrate será el encargado de investigar el último caso: el asesinato de una bailarina. y aunque el inspector trate de no involucrarse personalmente en el caso, pronto descubrirá que no es fácil separar los sentimientos del trabajo.

 

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Acerca de Marco Guillén 2441 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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