[REVIEW] Marianne: Del cielo al mismísimo infierno

Marianne

«[La ficción de terror] nos muestra que el control que creemos que tenemos es puramente ilusorio, y que cada momento nos tambaleamos en el caos y el olvido«.

Clive Barker

Por @mauvais1

Una escritora que debe su fama a las pesadillas que acosan sus noches, una bruja que deambula por su inconsciente alimentando el terror que la amanuense Emma Larsimon, convierte en best-seller. La historia de muchos, podríamos fantasear, autores del género, que a través de sus retorcidas historias exorcizan los demonios internos. Y entonces la realidad se pervierte para convertirse en matriz de la fantasía que ella elabora. O es al revés. Cuando ella escribe, la fantasía muta dando espacio a una realidad espeluznante.

Es un cuento viejo, lo admitimos, que Samuel Bodin, creador de la serie y director también, junto a Quoc Dang Tran, recrean con cierta elegancia, y plagado de un enorme bagaje literario, tanto dentro como fuera de la historia. Un inconfundible horror psicológico dividido en dos partes; la primera con el extraordinario irrumpiendo la realidad del espectador, generando una metaficción donde el escrito es puesto en acción sobre quien lo crea. Y a partir del (aproximadamente) quinto episodio, en un viaje hacia la misma boca de la aventura oscura. Que en cada episodio se mencione un autor del género acrecienta la sensación de que esa oscuridad está cobrando vida frente a nuestros ojos cuando creímos fantasía de un escritor.

Marianne

El juego, como un ouroboros, se muerde la cola y manipula. Emma escribe sobre un horror que una joven combate eternamente, uno que ella sueña cuando la parálisis de sueño llega en medio de la madrugada. Una Marianne que busca cuerpos que habitar, una que la espera en el pueblo de Elden para el último escrito, el que le dará nueva vida. Encerrada en una tumba sin marca, como el personaje de las novelas de Emma, Lizzie Larck, como la misma Emma Larsimon que parece no poseer nada. Una mujer sin pasado, con una pareja que apenas si conocemos que ya la abandona, con serios problemas actitud y alcoholismo, desprendida de todos y de todo. Las tres mujeres son ella porque en ella habitan muchas.

Nathaniel Hawthorne, Arthur Machen, Edgar Allan Poe, Henry James, H. P. Lovecraft. Los autores se acumulan como las citas, que a su vez cobran lógica cuando ellos son reunidos en ese instante en que el terror gótico es trascendido por el horror psicológico que crean. «El Corazón delator», «Otra vuelta de rosca», «El gran dios Pan». La decadencia mental, la depresión, la tristeza vinculados con lo oculto y lo sobrenatural. Hasta aquí, hasta ese cuarto episodio, que con estertores de moribundo juega un interesante rompecabezas literario, es una magnífica serie. Pero cansado de tanta carga se convierte de a poco en un refrito, sin perder la compostura, de muchas emblemáticas obras cinematográficas. De repente el espectador está frente a la segunda parte de «IT» (Stephen King – 1986), donde 27 años después los amigos se reúnen para exorcizar la maldición que pesa sobre ellos. Porque Emma Larsimon regresa al pueblo de Elden, y allí se reencuentra con su banda, Los Náufragos, su grupo de amigos de la adolescencia que también parecen haber olvidado lo que sucedió.

Cabe mencionar otras obras como «La casa en el confín de la tierra» de William Hope Hodgson; «Demonio de libro» de Clive Barker; Robert William Chambers y la antología de «El Rey de Amarillo», ficción dentro de la ficción que se describe cómo «… lectura que provoca estupor, locura y tragedia espectral…»; «IT» de Stephen King, como ya mencionamos; «El Horla» de Guy de Maupassant. El film «The Babadook» de Jennifer Kent, «El bebé de Rosemary» de Roman Polanski, «El exorcista III» de William Peter Blatty, que son homenajeadas en mayor o menor medida. Es decir, a veces con sutileza y otras de burda y grosera manera.

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Es claro que el evento es el síndrome postraumático que vive Emma, que el odio dado y recibido tiene una historia retorcida y terrorífica anclada en el inconsciente. No es Pennywise, es Marianne. Y entonces a la obra se le ven los hilos, los gruesos tinglados que sostienen, a fuerza de efectividad, un terror pedestre. La insinuación a estas alturas, a pesar de una excelente dosis de escenas con tiempo y ajustado crescendo, no puede sujetarse; convirtiéndola en una aventura, que soundtrack de por medio, recuerda a un episodio de «Stranger Things». Lo que ocurrió es obvio, y tonto de nosotros que no la vimos venir, el algoritmo pesó sobre la historia, alimentando así la ansiedad en varios tipos de público. Quién sabe qué cruel mente pergeñó esa vuelta de rosca, pero es justamente entonces cuando la estructura depende solamente de los plot twist para medrar sobre una trama ya cansada. Victoire Du Bois con su Emma, propone la antiheroína moderna que de a poco se desvanece en una criatura insufrible y llorona, lo mismo que sus estereotipados amigos.

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Vale decir que el viaje es revulsivo, oscuro y entretenido, que Samuel Bodin comprende la fórmula del género y lo pone en práctica con cierta elegancia, que la fotografía de Philip Lozano es su baluarte y que Mireille Herbstmeyer, quien interpreta a la señora Daugeron A.K.A. Marianne, es un hallazgo. «Marianne» tiene un comienzo que supo deslumbrarnos con sus juegos literarios, de metaficción, de homenaje a los maestros del género literario y cinematográfico pero que en su, más que obvia, segunda parte (a partir del 5° episodio) pisa el acelerador sin mirar atrás, surtiéndose de todo lo visto, en clásicas escenas de clásicos films, para generar una adrenalina que nunca precisó, y que finalmente la deja en esas lista infame que es el mediocre terror sobrenatural de jumpscares y brujas vengativas. Una pena.


Marianne

Título: Marianne

Dirección: Samuel Bodin

Guion: Samuel Bodin, Quoc Dang Tran

Reparto: Lucie Boujenah, Tiphaine Daviot, Victoire Du Bois, Alban Lenoir

8 episodios.

Una novelista se da cuenta de que sus historias de terror se hacen realidad y decide volver a su ciudad natal para enfrentarse a los demonios del pasado que la inspiran.

 

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Acerca de Marco Guillén 2484 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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