[VIERNES NEGRO] «La Viuda Negra» (1987), de Bob Rafelson

EL EFECTO DOMINÓ

En esta nueva entrega de Viernes Negro analizamos «La Viuda Negra» (Black Widow), dirigida por Bob Rafelson y protagonizada por Debra Winger y Theresa Russell.

Por @MaxiMDQ83

“La Viuda Negra” es el sexto largometraje de Bob Rafelson -un forjado cineasta hoy en el olvido, formado en la nutrida escuela neoyorkina de los ’60- quien se hizo a sí mismo un nombre en el género negro policíaco gracias a la remake de “El Cartero Llama Dos Veces”.

Previamente en la década del ’70 -y también de la mano de Jack Nicholson- había realizado ese pequeño gran film titulado “Mi Vida es Mi Vida” (1970). Cabe recordar que el intérprete también fue estrella protagonista de varios films de Rafelson: desde “Castillos de Arena” (1972), hasta llegar a “Sangre y Vino” (1996) que, si de films policiales se trata, fue una joya contemporánea del género.

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La protagonista de esta historia es Alexandra Barnes (Debra Winger), una agente federal adicta al trabajo, quien descubre la misteriosa muerte de dos acaudalados hombres de negocios más una posible conexión entre ambos crímenes: la supuesta viuda negra encarnada en Theresa Russell. A partir de esta premisa, el film plantea un interesante duelo actoral, y no precisamente de los masculinos protagonistas, como nos tiene acostumbrados el cine americano de aquella época. Aquí, dicho protagonismo se reserva a dos actrices de carácter, figuras del cine americano de los ’80.

El conflicto entre ambas se inicia con la persecución de una hacia otra, una ‘cacería humana’ que llevará consigo fascinación, represión y obsesión al intentar desenmascarar este rosario de muertes que se sucede como punto de partida al misterio que devela el film. Allí, entre tantas víctimas, encontramos al recordado Dennis Hopper, quien ya había colaborado con Rafelson en “Drive, He Said” (1971).

Triángulo amoroso de por medio, con el fin de complicar una trama que tiene todos los elementos del suspenso psicológico, el film se reviste de una marcada carga sexual, sin erotismo visual explícito aunque sí mucha sugerencia. Gracias a una audaz insinuación de lesbianismo entre las dos protagonistas, esta demarcación obvia de la atracción mutua que existe introduce a un peligroso y arriesgado juego de caracteres.

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El talento de Rafelson para manejar climas opresivos y cámaras expresivas permiten notar la ambigüedad de la relación Winger- Russell dejando tras de sí secuencias tan brillantes, llenas de sensualidad y estilismo como la efectiva “Cuerpos Ardientes” (1980), de Lawrence Kasdan. La creciente tensión sexual entre perseguida y perseguidora nos va dejando como corolario un efecto en cadena de acciones-reacciones y giros sorpresa que enriquecen la trama, si bien algunos de ellos ya evidenciaban algún que otro cliché del renovado género negro entrados los años ’80.

Prueba de esto resulta la delimitada resolución a la trama, que no opaca dos horas plagadas de una inteligente dosis de suspenso, conformando un thriller que devela obsesiones y estilos bien arraigados en un grande de la camada de directores independientes surgidos en el Neo-Hollywood, como Bob Rafelson. De ese mismo movimiento artístico que la metrópolis neoyorquina cimentara, formando cineastas del calibre de Woody Allen, Brian de PalmaMartin Scorsese; antagónicos en su búsqueda artística, pero de firmes raíces independientes.


Título: La Viuda NegraBlack Widow Poster

Título alternativo: El caso de la viuda negra

Título original: Black Widow

Año: 1987.

Duración: 103 minutos.

País: Estados Unidos.

Dirección: Bob Rafelson.

Guion: Ronald Bass.

Música: Michael Small.

Fotografía: Conrad Hall.

Reparto: Debra Winger, Theresa Russell, Sami Frey, Dennis Hopper, Nicol Williamson y Lois Smith.

Producción: 20th Century Fox / Laurence Mark.

Género: Thriller.

Alex Barnes es una agente federal volcada en su trabajo y sin tiempo para su vida privada, cosa que no dejan de reprocharle sus superiores. Su trabajo se complicará aún más cuando descubra, casi por casualidad, la muerte, en muy poco tiempo, de dos ricos hombres de negocios entre los cuales, al menos aparentemente, no hay ninguna relación.

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