Guasón: El Comodín de Hollywood

Guasón: El Comodín de Hollywood

«¿Qué es lo que obtienes cuando te cruzas con un solitario enfermo mental en una sociedad que lo abandona y lo trata como basura?»

Joker (2019)

Por @Jihad_G26

Desde una euforia esparcida por internet como el sarampión, hasta estudios académicos hechos sobre la película, Joker (2019) fue una bomba atómica cultural cuya explosión duró 122 minutos en pantalla pero la lluvia ácida que causó sigue cayendo sobre nosotros. Su impacto superó al de Avengers: Endgame y revolucionó al cine de superhéroes al ser todo menos “una película de superhéroes”, en vista de que lo único que comparte con dicho género son personajes y maquillaje.

Memes, polémicas, señalamiento “por plagio” y hasta una alerta policial preventiva en los Estados Unidos ante un probable tiroteo inspirado por el príncipe payaso de Ciudad Gótica. Antaño sucedieron sacudones parecidos con El Exorcista y/o La Naranja Mecánica, este tipo de revuelos existen desde antes que Bob Kane, Bill Finger y Jerry Robinson empezaran a mover los dedos para crear al Joker. Dichas cintas mencionadas anteriormente, son las que tienen más en común con Joker al contrario de obras como Batman Vs Superman: El Origen de la Justicia.

Guasón: El Comodín de Hollywood

Lo que une a Joker con La Naranja Mecánica —por ejemplo— es el hecho de que ambas son películas adultas, mientras que su lazo con otras cintas de DC es el simple hecho de mostrar personajes como Bruce Wayne o Alfred y es aquí donde se aplica el dicho de la sangre es más espesa que el agua, pues no se puede encasillar al Joker en una “película de superhéroes” cuando rebosa adultez por los costados. Hará falta un antiácido para digerir todo lo que trae consigo el Joker antes de ser clasificado. En primera, el género de los superhéroes existe como una clasificación en la que caben todas aquellas películas donde salga un tipo usando la ropa interior por fuera o con la cara cubierta al momento de enfrentar villanos con atuendos igual de extravagantes. De lo anterior se tiene como ejemplo a Capitán América y el Soldado del Invierno, ésta es una película de espionaje hasta que se interpone el personaje del Capitán, quien es un superhéroe y por ende toda la película es clasificada como tal.

Aquí está una de las cosas que vuelven fascinante a Joker, el sólo hecho de ver a Joaquín Phoenix maquillado como payaso hace que por puro reflejo muscular se encasille a la cinta como una superhéroes —o supervillanos— al asumir que acontece en el mismo universo donde surgirán Batman y Superman. De lo anterior destaca el detalle que se ha estado planteando entre líneas desde el principio: el cine de superhéroes es infantil, hay explosiones, disparos, violencia, sí pero no se percibe real porque la pantalla oculta la tragedia de la muerte por medio del heroísmo, lo épico, los increíbles trajes y en el caso de Marvel hasta el humor.

Si se compara una escena de combate en los Avengers con una de Hasta el Último Hombre, se vuelve evidente al instante lo opuesto que es el tratamiento de la muerte en ambos casos, en uno los habitantes de Wakanda caen en el suelo y dan a entender que murieron pero en el otro vemos soldados descuartizados, en estado de descomposición, mientras los vivos lloran o gritan. Esto nos deja claro la infantilización de la violencia que tanto ha proliferado en el cine durante los últimos años, pero no se limita a algo gráfico o estético sino que va más allá, toca el terreno de lo psicológico, donde los motivos para hacer daño también cambian su peso ante la mirada del público.

Guasón: El Comodín de Hollywood

Tomemos como ejemplo al filme antes mencionado, Hasta el Último Hombre, su violencia es indudablemente gráfica pero el trasfondo que provoca dicha violencia sigue siendo un tanto “plano”. La lucha del bien contra el mal, matar al malo para que prevalezca el bueno, es una visión bastante simplista de lo que es la agresividad y también la más pertinente cuando se trata de una película bélica pero… ¿qué pasa cuando los motivos para privar de la vida a alguien no son tan sencillos?, surge entonces una variedad de temas y razones más profundos que sólo un adulto en pleno uso tanto de sus facultades como de su madurez puede apreciar, pues de lo contrario se simplificaría todo a una “apología de la violencia” antes de dar por terminado el asunto.

Por fin podremos hablar del elefante en la habitación: la relación que tiene Joker con Taxi Driver, donde muchos youtubers han indagado sobre motivos de plagio o “exceso de inspiración”. No es mera casualidad que Robert De Niro haya aparecido en Joker encarnando al presentador de televisión,  Murray Franklin, y tampoco lo es el gesto de la pistola hecha con los dedos que tanto Arthur Fleck (Joaquín Phoenix) como Sophie Dumond (Zazie Beetz) hacen en pantalla. Más allá de los guiños, Joker y Taxi Driver tienen una relación mucho más compleja que atañe a la motivación de los personajes para actuar fuera de la ley, una que mezcla tópicos tan complejos como la inconformidad en relación con la decadencia social en la que viven Arthur Fleck y Travis Bickle (Robert De Niro en Taxi Driver).

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Todo se vuelve más complejo cuando se piensa en lo anteriormente mencionado, ya no hay un “blanco y negro” que justifique o condene la violencia, en su lugar hay un enorme gris que plantea algo tan abstracto al respecto que cuesta expresarlo con palabras pero de todas formas se intentará.

Tanto en Joker como en Taxi Driver, el protagonista atravesó momentos traumáticos vinculados a la obediencia que impera en la sociedad ante relaciones de jerarquía vertical. En el caso de Travis (Taxi Driver), el personaje sufría trastornos producto de la guerra, además regresó a un lugar donde no recibió el tratamiento de héroe como era de esperarse, algo implícito mencionado en todas las cintas basadas o relacionadas con la Guerra de Vietnam. Por otra parte, Arthur Fleck (Joker), sufrió vejaciones siendo niño al estar a merced de un sistema que lo subordinan al cuidado de una madre a pesar de que su progenitora no estaba en condiciones de criar familia, todo por obedecer a la estructura familiar que su sociedad (o nuestra) impone como base de la civilización, eso sin mencionar a la burocracia que mantenía sus problemas como palabras impresas sobre un papel sin mayor relevancia a la del precio que costó la carpeta en la cual se archivó su expediente junto con el de su madre en el Asilo de Arkham.

A partir de lo anterior surge la polémica en la mente del espectador, tanto Arthur como Travis fueron víctimas de un sistema que no cumplió sus promesas de recompensa y/o protección, sin embargo, ambos usaron la violencia para castigar a personas que a nuestra vista eran presentadas como “parte del problema” pero que a ciencia cierta no arremetieron contra nuestros protagonistas con la suficiente fuerza como para justificar una acción letal.

Por ende tenemos a un par de renegados sociales que tomaron el asunto en sus propias a manos, esto arroja al aire el conflicto de catalogar como bueno o malo lo que hicieron a sabiendas de que ambos tenían un sentido de la justicia similar al del resto de las personas. No es sorpresa que un tráiler de Taxi Driver hecho al estilo del tráiler de Joker tenga tanta coherencia como el que nos trajo el usuario Elijah Quindoy en YouTube, pues ambas cintas ofrecen un estilo tan similar que hasta sus tráileres se moldean a sus ejes temáticos. Las películas memorables también se componen por aquellas cuyos temas nos invitan a reflexionar sobre algo como lo injustificable y lo justificable, proceso que sólo alguien mentalmente adulto podría comprender para luego discernir entre una apología de la violencia y un ensayo audiovisual filosófico.

Joker está innegablemente inspirada en Taxi Driver, tanto Arthur Fleck como Travis Bickle cambiaron su apariencia al momento de realizar un golpe que terminaría con sus vidas, hasta que un giro de los acontecimientos los arroja a ambos a la grandeza. Si bien, muchos llamarían “plagio” a lo anterior, Martin Scorsese y Paul Schrader deberían sentirse orgullosos de que su obra haya trascendido tanto como para refrescar al cine de hoy en día.

Joker rompió el paradigma de Scorsese que tachaba al cine de superhéroes como algo que “no es cine” y lo impregnó con la esencia de Taxi Driver con un resultado magnífico tanto en lo económico como en lo cultural. Joker nos recuerda que un personaje atado a la infancia de muchos puede traer a la palestra temas adultos —que no deben encasillarse en violencia o desnudez, éstos van más allá, hacia lo psicológico y lo social—.

Podemos concluir que Joker se hizo inspirada en Taxi Driver y su resultado fue una película de superhéroes verdaderamente adulta que a diferencia de Watchmen  toca temas mucho más cercanos a nosotros mismos, dando como resultado un éxito en taquillas y corazones. Sólo se puede deducir que el cine actual basado en el fervor del evento, necesita de películas adultas como Joker que diversifiquen aún más el mercado e impacten a la gente mucho más allá de la moda y si esto es algo que se puede lograr con una “película de superhéroes” no hay límite para el resto de los géneros.

Gracias a Todd Phillips, Scott Silver y Joaquín Phoenix, Hollywood recordó que una apuesta como Joker es más vigorizante que cientos de miles de películas infantilizadas por temor a la polémica, después de todo, uno paga una entrada al cine para sentir algo —así sea amargo— que te deje recuerdos porque para ver “más de lo mismo” pirateamos todo por torrents ¿no?


 

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