Rebelde Way: El regreso de una telenovela que nos hizo replantearnos todo

Rebelde Way fue una telenovela juvenil argentina. Comenzó a emitirse el 27 de mayo de 2002 en Azul TV, que después fue renombrado como Canal 9; permaneció en dicho canal hasta que el 28 de julio de 2003, se trasladó al canal América TV, donde el 10 de noviembre de 2003 se emitió el último capítulo de la serie. Recientemente se lanzó como estreno en Netflix.

Por @lupebaldoni

El reciente estreno de Rebelde Way en Netflix parece habernos llevado de paseo allá por el 2002: es toda una generación de jóvenes, adolescentes y hasta niños que crecieron viendo esta novela (y otras tantas de Cris Morena como Chiquititas, Rincón de Luz, Casi Ángeles, etc) y que recientemente cayó en la tentación de muchos, ya adultos, reviviendo algunos de los capítulos de esta trama ¿juvenil?. Las problemáticas adolescentes de Mía (Luisana Lopilato), Marizza (Camila Bordonaba), Manuel (Felipe Colombo) y Pablo (Benjamín Rojas) nos encantaron en su momento, dejándonos un universo cultural de vestimenta, referencias, música y hasta maneras de comportarnos. Pero mirando en retrospectiva, ¿era responsable su consumo a tan corta edad? 

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A muchos de los que crecimos entre los años 90 y 2000 nos resulta tentador volver a mirar aquellos programas que forjaron nuestra identidad y nos acompañaron en nuestra infancia y adolescencia. Es por eso que Netflix apeló al factor nostálgico y nos entregó dos temporadas completas de Rebelde Way; el éxito adolescente que marcó a miles de chicos y chicas y quizás uno de los más polémicos por la liviandad con la que trataba muchos asuntos como la sexualidad desde temprana edad, el alcohol, la violencia y algunas otras cuestiones que nos parece importante analizar. 

Algunos incluso lo miraban a escondidas, hoy en día se ha convertido en una joya del recuerdo. Cantamos sus canciones, parafraseamos sus diálogos pero, ¿recordamos el contenido explícito de lo que estábamos viendo? Y más importante aún, ¿cuál sería la consecuencia de una trama con ese contenido en la actualidad?

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Hoy en día, es casi imposible mirar esta telenovela sin caer en la comparación con el mundo actual. En muchos aspectos la televisión ha evolucionado y en muchos otros continúa atrasando. Sin embargo, el año 2002 se rodeaba de un contexto totalmente diferente donde algunas de las siguientes cuestiones se mostraban sin tapujos y estaban totalmente normalizadas.

Acá van algunos ejemplos que nos resultan llamativos

La sexualización infantil

Recordemos que los protagonistas eran jóvenes de entre 13 y 15 años, sin embargo se comportaban de una manera mucho más adulta. El hecho de estar en un colegio pupilo nos daba la sensación de que el rol de los padres no interesaba en absoluto y el libre albedrío era moneda corriente para todos. Tanto chicas como chicos eran mostrados como figuras “sexys” y la misma trama de la novela generalmente trataba temas como la virginidad, el sexo y las relaciones de una forma más irresponsable que educativa. Incluso se plantea la relación entre un preceptor con una menor de edad, algo que era moneda corriente en el espectáculo anteriormente, sin embargo hoy en día es visto como algo impensado. 

La homofobia

Todas las parejas entre el elenco de Rebelde Way eran heterosexuales. Algo que la televisión actual continúa trabajando, aunque se ha avanzado mucho en el tema. Sin embargo, lo que más llamaba la atención es que la homosexualidad se tocaba con mucha discriminación, incluso como bromas entre varones: ser gay era motivo de burla, usado como herramienta de bullying, y el miedo de los padres de tener un hijo o hija con preferencias sexuales que no fueran las habituales era el más grande.

Discriminación

Nos parece importante recalcar la discriminación en sí porque se atacaba a muchas minorías y se las estereotipaba quizás con los prejuicios propios de la época: a la chica gorda se le contaban las calorías y se le prohibía comer, el chico judío no contaba que lo era por miedo a que lo echaran del colegio, o peor, que sus amigos ya no quieran hablarle, a los alumnos becados se les daba un trato denigrante o se los hacía realizar tareas extra. Temas sumamente graves que se tocaban con poca importancia y desmedida liviandad. La problemática de una chica con – aparentes – problemas de peso a la que mostraban llenarse con comida a escondidas, sin pensar en las consecuencias que derivaban en desórdenes alimenticios en miles de jóvenes. 

Machismo y violencia

Un punto que llama también mucho la atención es la liviandad con la que la violencia se desarrollaba. Los hombres siempre terminaban peleándose entre sí a las trompadas como acto de valentía o para demostrar la superioridad de su masculinidad. Pero lo grave también está en el trato con sus parejas y la romantización de esos vínculos: crecimos creyendo que una discusión con violencia, empujones e insultos se termina con un beso apasionado que calmara las aguas. La madre vedette era tratada de “fácil” por la carrera que había elegido, y por supuesto tampoco faltaba este estereotipo con una de las alumnas: Vico (Victoria Maurette) quien varias veces es marginada por tener varias parejas o salir con más de un chico a la vez (incluso estuvo a punto de ser expulsada del colegio por su reputación), actitud que por supuesto, era premiada entre los varones.

Hay muchas otras cuestiones también para analizar, pero en conclusión, creímos importante repasar estas temáticas que hoy en día quizás no podríamos aceptar en una serie para todo el público, y mucho menos una dirigida a los más chicos. 

En efecto, una telenovela que definitivamente no envejece bien. Quizás porque nuestros valores como sociedad cambiaron, pero quizás también necesaria para analizar y ver que éstos ejemplos son los motores que nos impulsan al cambio y a la evolución. Si bien hay mucho por hacer, nos encontramos con problemáticas que hoy en día están vistas casi como impensadas de tratar con tan poco cuidado. Series argentinas que vinieron a cambiar el paradigma de estos estereotipos, con personajes protagonistas con diversidad de género, inclusivas e incluso educativas. Un gran ejemplo de esto fue la novela 100 días para enamorarse: con una trama que logró hablar de educación sexual, transexualidad, aborto y otras cuestiones que están moviendo la aguja y que llegan para sacudir tabúes y hablar de lo necesario. 

A nuestra generación, que creció con estos ejemplos de vida adolescente, problemas románticos y sexualidad, nos hace revivirla con ojo crítico, y esto es un claro indicio de cómo se ha avanzado y de cuánto queda por hacer ya que, sin dudas, este tipo de novelas son el ejemplo de la sociedad en la que vivimos y deconstruir ciertos esquemas es necesario para adaptarnos al mundo que se viene.

En una actualidad que busca deshacerse de los estereotipos, prejuicios, discriminación y violencia, quizás es importante repasar con mirada crítica cuáles son los valores con los que nos encontrábamos en la televisión nacional, y aprender por qué es importante deshacerse de los mismos para continuar evolucionando como sociedad.


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