[RANKING 4B] Las 10 mejores películas de Alfred Hitchcock

Es imposible abarcar la vasta obra de uno de los directores más grandes de la historia del cine. Repasamos algunas de sus grandes películas como una invitación a que descubras al genio inglés si aún no lo has hecho. 

Por @santiagufranco

Alfred Hitchcock es cátedra de cine. El director inglés que comenzó en el cine mudo cultivó en su mente todas las herramientas de la época para entregarnos obras maestras cargadas de una riqueza visual como pocas. Ver una película suya es deleitarse con planos, podríamos verla sin sonido ni diálogos e igual comprenderíamos lo que sucede; es lenguaje cinematográfico puro. En muchas de sus escenas podemos asistir a conversaciones superfluas que con las miradas o el lenguaje no verbal de sus intérpretes desciframos como subyacen intenciones claras apartadas de lo que se escucha.

Poco a poco, con la evolución de su carrera fílmica vemos no solo la persistencia de sus obsesiones sino también en el plano de la producción, habituales colaboradores. Son míticas las bandas sonoras de Bernard Herrmann en obras como Psicosis y El hombre que sabía demasiado; los títulos iniciales diseñados por Saul Bass con maestría en Intriga Internacional y Vértigo; su trabajo habitual con James Stewart, Grace Kelly y Cary Grant. Sus conocidos temas recurrentes como el asesinato, el sexo, la confusión de identidad y el miedo a las autoridades; el infierno que le hacía vivir a sus actrices (casi siempre rubias) hasta querer controlarles la vida personal; los planos en escaleras y alturas;  su cameo en cada una de sus películas; su egocentrismo hasta el extremo de contratar publicistas para generar noticias sobre él…

Estamos ante un personaje complejo que a su paso por este mundo ha dejado obras maestras indiscutibles. Querer elegir las 10 mejores películas es un acto cuanto menos atrevido. En una ocasión le preguntaron a François Truffaut cuál era su película favorita de Hitchcock y contestó: “la que vi ayer”.

Lo que sí podemos es mencionar 10 grandes películas que dejan en evidencia que estamos frente a uno de los titanes del séptimo arte:

10. To Catch a Thief (1955)

To Catch a Thief

En lo visual una de las películas más bellas del director inglés, homenajeada hasta el cansancio en series populares como Los Simpson e incluso en Ocean’s Twelve de Steven Soderbergh. Aprovecha la arquitectura y belleza de la costa francesa para situar los misteriosos robos de joyas pertenecientes a mujeres acaudaladas y las peripecias de un ex ladrón conocido como el Gato, interpretado por Cary Grant, para limpiar su nombre y acallar las sospechas. Se acerca más a la comedia romántica que al suspenso y está Grace Kelly en todo su esplendor conformando un tándem de perfección formal y estética.


9. The Man Who Knew Too Much (1956)

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En esta ocasión el director inglés hace un remake de su propia película adaptándola para el público norteamericano contando con James Stewart. Un médico viaja con su esposa e hijo a Marruecos donde se verá envuelto en problemas cuando un espía antes de morir le susurre información sobre un magnicidio que se llevará a cabo en Londres. En respuesta los conspiradores previendo que pueda revelar el plan, deciden secuestrar a su hijo.

Si bien no es perfecta vale la pena verla por su última media hora en la que vemos un concierto dirigido por el mismo Bernard Herrmann en el teatro donde se llevará a cabo el asesinato. Es prácticamente un homenaje al cine mudo y en cierta medida al expresionismo con la esposa del médico lamentando no poder hacer nada para evitar el crimen y minutos de tensión combinada con un montaje donde vemos los coros y la orquesta completa desde todos los ángulos posibles. Un ejemplo de la sabiduría de Hitchcock para contarnos una historia a través del montaje.


8. Rebecca (1940)

Rebecca

Basada en una novela de Daphne Du Maurier, cuenta la historia del aristócrata y viudo Maxim de Winter, interpretado por Laurence Olivier, quien conoce a una humilde muchacha en Montecarlo con la que decide rehacer su vida. Tras el matrimonio, la pareja se muda a Inglaterra a la mansión Manderley donde la ahora señora De Winter tendrá que luchar contra el recuerdo de Rebeca, la ex esposa de Maxim, que parece estar en todos los rincones de la casa.

La primera aventura de Hitchcock en Hollywood le valió el Oscar a la mejor película, la única de las suyas que lo recibió. Detrás de la producción, el mítico David O. Selznick, con el que tuvo algunos roces pues ambos querían imprimirle de manera inevitable su personalidad a la cinta y hay que reconocer que en una extraña e inesperada amalgama lo consiguen. Con el pulso narrativo de siempre, Hitchcock hace algo inaudito y es hacernos sentir que el personaje principal es alguien que nunca vemos. Rebeca está en la arquitectura, en los decorados, en los empleados de Manderley e incluso en la misma señora De Winter, interpretada por Joan Fontaine. Y el toque final es esa figura fantasmal, la señora Danvers, quien parece estar abocada a atormentar la vida de la nueva inquilina de manera perversa e incluso enferma. Para este año se espera el estreno del remake dirigido por Ben Wheatley.


7. Dial M for Murder (1954)

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Una película que se emparenta mucho con La Soga pues se desarrolla mayormente en un escenario. En ella vemos como un ex tenista extorsiona a un antiguo compañero y le pide que mate a su esposa (Grace Kelly) para heredar su fortuna. Pero por más que un crimen se planifique el factor humano siempre aportará error.

Esta película cautiva sobretodo por la simplicidad con la que se desarrolla a pesar de tener un guión con cierta riqueza literaria. Los razonamientos hechos por un investigador para dilucidar los móviles del crimen y las posibles soluciones a un misterio son los desencadenantes de esta historia magistral altamente recomendable.


6. The Birds (1963)

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La historia de cómo un pueblo tranquilo de la costa californiana comienza a sufrir ataques de todas las especies de aves sin explicación alguna es la excusa perfecta para que Hitchcock luzca su maestría narrativa dosificando la tensión hasta confluir en un final terrorífico en su tiempo. Algunos aspectos de esta película la hacen maravillosa. En primer lugar el concepto de maldad en su faceta más abstracta; en ningún momento se aclaran las razones del agresivo comportamiento de los pájaros sobre los habitantes del pueblo y esto abre el margen para las especulaciones. En segundo lugar este ambiente de incertidumbre enriquece la presencia de los personajes con sus miedos, obsesiones y demás perturbaciones psíquicas que van desde la histeria hasta el conflicto edípico. Una genial interpretación de Tippi Hedren, quien sufrió en carne propia ataques reales de las aves durante la filmación para entregarnos una de las grandes obras del genio inglés basada nuevamente en un relato de Daphne Du Maurier.


5. Psycho (1960)

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¿Qué se puede decir de Psicosis que no se haya dicho ya? Una de las películas más influyentes del siglo XX, precursora de muchos productos televisivos que se ven hoy en día sobre asesinos seriales y de manera directa la fuente del fenómeno Bates Motel.

Marion, secretaria de una inmobiliaria decide robar miles de dólares en efectivo y escapar a otra ciudad por carretera. En este transcurso de lo que parece ser una road movie de intriga alrededor del crimen, Hitchcock relanza la película cuando Marion decide en mitad del camino pasar la noche en el motel Bates.

Históricas escenas como la de la ducha, que iba a montarse sin música hasta que Herrmann convenció de lo contrario a Hitchcock con resultados que todos conocemos. Cada uno de los 52 planos que componen la escena fue meticulosamente diseñada, incluso dibujada previamente por Saul Bass en un storyboard que puede verse en Netflix en el documental 78/52. Pero Psicosis es muchísimo más. La luz juega un papel fundamental especialmente en una de las escenas finales, los planos desde arriba tan influyentes en directores como Tarantino, la ambigüedad de un personaje como Norman Bates que nos hace sentir cierto grado de empatía por su situación porque tenemos frente a nuestros ojos la obra de un director que nos engaña y a la vez confronta con lo macabro.


4. Rope (1948)

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La película inicia con un asesinato, mostrando desde el minuto 1 una declaración de intenciones. Lo que sucede a continuación es esconder el cadáver y ¿dónde lo harán? En un baúl que servirá de mesa improvisada para la cena que se llevará a cabo en las siguientes horas. La idea es que los invitados no sospechen y que los dos jóvenes asesinos logren cometer el crimen perfecto. Pero uno de los invitados es su sagaz maestro, quien comenzará a tener dudas.

Para contarnos esto Hitchcock se vale de dirigir un falso plano secuencia completamente dinámico e imposible para la época. Este recurso que ahora se usa incluso de manera innecesaria y con las tecnologías que permiten diseñarlo con más facilidad, en 1948 era todo un logro técnico. Basada en una obra de teatro y protagonizada por el gran James Stewart, La Soga es una proeza y una lección de cine.


3. Vertigo (1958)

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El detective de la policía Scottie Ferguson, que padece de vértigo, recibe por parte de un antiguo compañero de colegio el encargo de vigilar a su mujer. Lo que comienza como un trabajo sencillo se complejiza con el paso de los días al obsesionarse con ella de forma radical.

Considerada en muchos ránkings como la mejor película de la historia, esta obra capital podría bien resumir lo que es el cine de Hitchcock. Actuaciones magistrales de Stewart y Kim Novak, la música de Herrmann, los títulos iniciales de Saul Bass y las temáticas recurrentes de su carrera. La obsesión, el miedo al cambio, la pérdida de control, la fijación en el pasado y la descomposición de una relación hasta el punto de la parafilia; el director inglés lleva a la pantalla la desmesura de su propia mente hasta bordear el surrealismo, y no es casualidad pues era admirador confeso de Buñuel. Una película oscura, perversa y romántica sólo en apariencia.


2. Rear Window (1954)

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Un fotógrafo debe permanecer en su casa con la pierna enyesada por un accidente y recurre a los binoculares para fisgonear en las ventanas de los departamentos de enfrente y matar el aburrimiento. El problema vendrá cuando comience a dudar sobre uno de sus vecinos y a sospechar un posible asesinato. Que no nos parezca extraño que una mente tan compleja y posiblemente enferma como la de Hitchcock haga una exaltación del voyeurismo y utilice el cine como método de sublimación de sus más bajas pulsiones. En este caso hace algo completamente diferente a lo que acostumbra; en la mayoría de sus películas el espectador tiene más información que el mismo personaje de la historia; en Rear Window el punto de vista del observador se mantiene y nosotros sabemos solamente lo que James Stewart sabe. Por ello la información se va dosificando mientras el fotógrafo y su novia interpretada por Grace Kelly se arriesgan cada vez más. “La curiosidad mató al gato” dice el refrán, y ese podría ser el motor del que se extraen las ideas de esta gran película.


1. North by Northwest (1959)

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Una de las películas más entretenidas y modernas de Hitchcock por su ritmo y manejo narrativo. Un publicista sin escrúpulos, que recuerda al Don Draper de Mad Men, es confundido con un agente del gobierno y será perseguido de manera implacable por espías que lo llevarán hasta el monte Rushmore y tal vez a la muerte.

En esta estupenda película la creatividad se desata con escenas memorables como la de una avioneta intentando asesinar a nuestro protagonista (vaya forma de matar a alguien) o algunas más simples pero cargadas de erotismo en una época en las que se debían superar fuertes controles de censura. El protagonista interpretado por Cary Grant pondrá a prueba sus límites como una suerte de James Bond por error, incluido un romance con una hermosa mujer fuera de su tiempo, liberal y sin tapujos interpretada por Eva Marie Saint. Una obra maestra de la que es mejor escribir poco y dejar que el lector la descubra.

Alfred-Hitchcock

Se nos quedan por fuera películas como «Notorious», «8 a la deriva» y toda su etapa de cine mudo, pero esperamos que con este ránking puedas adentrarte en la obra influyente y grandiosa  del maestro.


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