[Bastarda Empoderada Presenta] Abuso Sexual y Vestimenta Sexy

abuso sexual y vestimenta sexy

¡Feliz viernes queridos bastardos!

En esta ocasión, su amiga Bastarda Empoderada les hablará acerca del libro del filósofo Duncan Kennedy, titulado Abuso Sexual y Vestimenta Sexy. Hoy en día las mujeres seguimos siendo acosadas por la dominación masculina y veremos cuales son las conductas sociales que lo determinan.

Por @belumontiel

«Soy un varón blanco heterosexual de clase media intentado asumir mi lugar en la cultura sexual que ha formado mi identidad»

Así da comienzo Kennedy a una de sus tan interesantes obras manuscritas, «Abuso Sexual y Vestimenta Sexy: Cómo disfrutar del erotismo sin reproducir la lógica de la dominación masculina».

Duncan Kennedy es Profesor Carter de Jurisprudencia General en la Facultad de Derecho de Harvard y mejor conocido como uno de los fundadores del movimiento de Estudios Jurídicos Críticos en el pensamiento jurídico.

Abuso Sexual y Vestimenta Sexy

Las normas del patriarcado como la vestimenta de la mujer o algo más caracterológico como lo que debería usar una mujer para gustarle al hombre es una de las cualidades más misóginas que hemos adoptado a lo largo de los años.

Pero este ensayo no solo aborda la vestimenta, sino que el autor comienza separando la agresión masculina en dos partes: Por un lado el hombre que ejerce amenaza verbal y degradante, y por el otro, la vulnerabilidad de la mujer en distintas situaciones.

La violencia masculina contra las mujeres es una de las manifestaciones más
inadmisibles de la desigualdad entre los sexos y su erradicación debe constituir una
prioridad social y política.

Asimismo, es imprescindible conocer y reconocer qué tipos de violencia existen en nuestras sociedades para poder combatirlos. Teniendo en cuenta que no existe un maltrato peor que otro, pues todos surgen de la discriminación y terminan en la violencia física, la opresión y hasta la muerte.

Una de las cosas que hacen a Abuso Sexual y Vestimenta Sexy (Sexual Abuse, Sexy Dressing and the Eroticization of Domination, 1993) tan controvertido es cómo representa a la violencia sexual no solo en actos criminales sino también en la dominación patriarcal y en la interacción de hombres y mujeres.

Pero el abuso sexual no solo es una conducta que debe ser penada sino que el problema va más allá, ya que afecta a la conducta, a las personalidades de esas mujeres víctimas de esta semejante aberración.

Kennedy hace foco en la vestimenta sexy para desnudar la postura fundamentalista que la señala como causa del abuso sexual, culpabilizando a la mujer abusada.

Ante estas conductas, algunas mujeres logran empoderarse frente a la sociedad patriarcal y otras se rinden ante esta la dominación masculina sin encontrar la manera de lidiar contra ella.

Pone como ejemplo las publicidades tan conocidas de la marca Guess, en las cuales su protagonista más reconocida, Claudia Schiffer cuenta porque son tan populares entre mujeres: aprovechan la idea ancestral de que la imagen de niña inocente de ojos grandes genera que los hombres se junten en manada a su alrededor  para estar a salvo y protegida por esos cowboys. Cualquiera quiere ser amado y buscado, y no hay mejor manera que usar esa marca de Jeans.

Pero, ¿Qué es lo siniestro de estos comerciales? La vestimenta sexy de la mujer y la imagen perversa de  un hombre mayor de edad que interactúa con esa dama.

La imagen completa sugería la explotación sexual por parte de esa “niña novata” por el hombre mayor con un trasfondo de incesto.

Plantea que los hombres creen que, eliminando el paradigma del abuso sexual como mecanismo disciplinario, sin ese brutal condicionamiento de género, el matrimonio, el amor y el sexo pueden ser mejores.

El abuso sexual o la amenaza de violencia sexual afecta la interacción de hombres y mujeres y el rol que cada uno juega dentro de la relación de pareja, porque hasta los hombres que no abusan y no están ni siquiera dentro de ese patrón son beneficiados por estructuras y discursos que dominan la relación entre hombres y mujeres y el intercambio sexual.

La lucha contra la violencia machista es una guerra, una lucha política y las armas son las marchas, las reuniones, los proyectos y el compromiso para cada una de nuestras pares.

¡Nos vemos la próxima!

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