[REVIEW] Ragnarök: El amanecer de un dios adolescente

«Piensa que somos símbolos; somos el sueño que la humanidad crea para encontrarles un sentido a las sombras en las paredes de la caverna (…)», Bastet resumía así para Shadow Moon la definición de esos dioses que caminaban entre los hombres. Porque oh sí, aquí la historia se repite, y hay quien dice con malicia, se parece a la gran obra del escritor británico Neil Gaiman, que Fuller adaptó para la TV.

Por @mauvais1

Cierto o no, ambas obras, la serie producida por Bryan Fuller sobre la novela, y Ragnarok de Adam Price (el mismo de la maravillosa «Herrens veje» o «Algo en qué creer» – 2017) para Netflix, abordan el hecho fantástico de que una caterva de dioses se pasean por el mundo de los hombres, sin ambages ni sutilezas de por medio. Quizás Fuller juegue con una visión poética del entuerto, con algo de gracia a la hora de retratarlos y referenciarlos. Esa es la diferencia sustancial que hace de Ragnarok un divertimento más al uso de las sagas televisivas sobre superhéroes, sin desmerecer claro, pero que se aboca más a la aventura del tema que a una reflexión sobre tal portento.

Pero vayamos por parte. Magne y Laurenti se mudan con su madre al pequeño pueblo de Edda, donde una serie de extraños hechos comienzan a suceder porque todos sus habitantes no son lo que parecen ser. Básicamente esa es la sinopsis. Lo que ocurre después es una historia de coming of age/camino del héroe, ambientalista/ecologista, macerada al calor de un cuento fantástico. Apenas baja del auto y pone un pie en el pueblo, Magne es interceptado por una anciana que al poner su mano en la frente del joven despierta, por decirlo de alguna manera, al dormido dios del trueno y el cielo, Thor, en él. Su contraparte, cabe aclarar, que mal bardo somos, es el presidente de la empresa «Jotul Industries», un antiguo compañero y amigo de su madre, a quién contrata, y cuyo nombre es Vidar Jotul, es decir «Jǫtnar» los gigantes enemigos de los Æsir o dioses.

Este será el antagonista de la historia, el villano de un cuento ecologista sobre la indiscriminada contaminación de las aguas de la región por la empresa y el consiguiente despertar de los dioses, que hasta donde cavilamos, vienen a poner freno en un enfrentamiento que retrotrae al fin del mundo de acuerdo a la mitología nórdica, el tan mentado «Ragnarok». Ciertamente sin vueltas, en los cortos y expeditivos seis episodios de la primer temporada, las historias son narradas con disímiles resultados.

La trama escolar, el tema ambientalista, la historia fantástica no logran cohesionarse de manera certera, no porque sea mucho por abarcar, sino por la manera en que lo hacen. Y no caeremos en la fácil comparación a ciertos vampiros de cristianas reminiscencias, que ya se ha hecho mucho, sino que nos referimos al ritmo. Magnus entiende su poder y su historia a mitad de la temporada, cuando el espectador lo comprende desde el primer momento (gracias también a un revelador avance de la serie) y ni que hablar de que los Jutun, vaya sutileza, viven en la colina, en la «Jutulheim».

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La aventura del autodescubrimiento se siente lerda y exacerbadamente plana, pues no participa el espectador del proceso, que ya ató todos los cabos desde hace tiempo.  Y es entonces cuando nos preguntamos cuál es el misterio a resolver; no hay. Más allá de probar que existe la contaminación que tanto pregonó Isolda, la de los cabellos azules, antes de desaparecer, irónicamente fulminada por la corriente eléctrica, y las primeras escaramuzas entre Magnus/Thor y sus rivales, aquí retratados como una familia de clase alta que, claro, son amantes de la música clásica (cuando dejarán en paz a la Suites para violonchelo de Bach), niños populares de la secundaria y prohombres y mujeres de la comunidad.

El poder corrompido versus el héroe que surge del pueblo, aquel que en su viaje se descubre divino, pero a diferencia de los otros, su humanidad le da la calidez en sus acciones, solidaridad con los desvalidos mortales. La madurez y hasta frialdad con que es retratado lo épico juega aquí en contra de la historia que se pretende cuando de choque de dioses estamos hablando, creando un ambiente menos propicio para la fantasía que para un drama con toques de realismo mágico. Cosa que no deciden, y tras la falta de apuesta y un guión irregular, no llega a destacar entre el grueso de series del género que ya ofrece Netflix.

Los Dioses

Cada personaje tiene una referencia mitológica y no es cuestión de desandar tanto el Valhalla para advertir quienes son; Magne (David Stakston), Thor dios del cielo y las tormentas, su hermano Laurits (Jonas Strand Gravli), Loki, el cambia formas, el «origen de todo fraude», «lengua de plata» y que en realidad nunca fue hermano del dios, sí considerado hermano, por un tiempo, de Wotan u Odín. Aunque existen diversas teorías sobre quién fue este al que llamamos dios que también se consideró como el Lucifer de la mitología cristiana.

Vidar Jotul (Gísli Örn Garðarsson), es un poco más extraño, ya que su nombre recuerda a Viðarr, hijo de Odín y dios del silencio, la venganza y la justicia. Personaje que no pertenece a la raza de los gigantes. Ran Jotul (Synnøve Macody Lund), esposa del anterior; lleva el mismo nombre que la diosa marina que pesca a los ahogados con su red y se los lleva a su morada. Ella es la soberana del reino de aquellos que murieron ahogados y residen junto a ella en el fondo del mar. Saxa (Theresa Frostad Eggesbø), la hija del matrimonio Jotul, se asemeja bastante a Járnsaxa, una giganta amante de Thor en las sagas cuyo nombre significa «armada con espada de hierro«. Herman Tømmeraas interpreta a Fjor, también de la familia Jotul, del que no encontramos comparación alguna con los Ases y Vanes, siquiera gigantes. Bjørn Sundquist, el actor que interpreta al anciano en sillas de ruedas, sería el mismo Wotan u Odín, Rey de los dioses y la anciana que Magne se cruza en su llegada podría ser Frigg, esposa de Wotan o, por qué no, la misma Freyja.


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Título: Ragnarok

Creador: Adam Price

Dirección: Mogens Hagedorn, Jannik Johansen

Guion: Emilie Lebech Kaae, Adam Price, Simen Alsvik, Christian Gamst Miller-Harris

Reparto: David Stakston, Jonas Strand Gravli, Emma Bones, Herman Tømmeraas, Theresa Frostad Eggesbø, Henriette Steenstrup, Fridtjov Såheim, Gísli Örn Garðarsson, Bjørn Sundquist, Synnøve Macody Lund, Tani Dibasey, Odd Magnus Williamson, Kornelia Eline Skogseth, Iselin Shumba Skjævesland, Eli Anne Linnestad

Una serie de extraños sucesos comienzan a suceder en la pequeña localidad noruega de Edda, donde todos sus habitantes no son lo que parecen ser.

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Acerca de Marco Guillén 2624 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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