[RECAP] Devs: Mística Tech

Devs

Este recap es sobre los dos primeros episodios de la miniserie estrenada en Hulu el 5 de marzo.

Por @mauvais1

Es sin lugar a dudas extraordinario el sentido que la ciencia ficción cobra en manos de Alex Garland, el mismo de Ex Machina (2015) y Annihilation (2018), que ahora estrena la estilizada y perturbadora Devs para Hulu. Su aproximación al género recuerda a las brutas (aunque maquilladas) alegorías de Darren Aronofsky si tomamos por caso Mother! (2017), o la fría e inquietante atmósfera del que llaman «el nuevo terror» de Robert Eggers y Ari Aster. Es en definitiva un hijo de los tiempos que corren y el salto hacia una percepción del género que se renueva a través de la milimétrica puesta de sus escenarios, de la conformación de una realidad conocida apenas perturbada por lo siniestro, lo fantástico e inmaterial de ideas que no siempre son complejas.

Los laboratorios como doradas estupas budistas, con interiores de catedrales barrocas, y en que los serafines son parpadeantes luces de ordenadores, cables y cañería. Un juego de reflejos y referencias en donde sitúa al hombre en el centro, el nuevo dios que puebla esta comarca que es Amaya, la empresa de tecnología, escenario de la historia y propiedad de un melancólico Forest (Nick Offerman) que mucho recuerda a Nathan de Ex Machina.

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Este, sin embargo, se siente como un personaje en el ocaso de un escritor que mucho ha caminado el género y sus científicos locos; porque no lo mueve tan siquiera la vastedad de su descubrimiento, es posible que ni su anhelo más secreto de reencontrar a sus muertos. Es un genio desgastado, con destellos morales y éticos, perturbado con sus experimentos o derivativos. Un Frankenstein después de haber creado mil criaturas. La pérdida de la maravilla ante los portentos de la ciencia cuántica.

Alex Garland dibuja con destreza un presente realista que es quebrado por ese sitio, Amaya, al que se accede a través de un denso bosque; que es custodiado por obeliscos de bronce cristalino y altares profanos (Nota de reseñador: la gigantesca construcción parece, vista desde arriba, una piscina con trampolín y todo, como si los personajes vulgarmente se tiraran a la pileta luego de pasar por tanto prodigio simbólico. Ironías pensamos al verlo y es que no es casual que la falta de humor se refleja al instante en tal socarrona acción).

Desde el comienzo, la trama pondrá al espectador sobre la pista de toda la historia sin ocultar cualquiera de las acciones que podrían haber construido un misterio, porque este no es el caso. Con ritmo pausado que no es lento, los personajes desandan el asunto que oscila entre dos mundos perfectamente delimitados, separados. Lily Chan (Sonoya Mizuno) es la «Alicia» de este cuento que cruza ese espejo con el asesinato de su novio Sergei.

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Más allá del discurso determinista de sus personajes, Garland plantea una historia sobre decisiones y cómo sobrevivirlas una vez que han sido adoptadas. Un péndulo que oscila entre el fatum y ese escurridizo libre albedrío que pugnamos por militar en un universo que quizás no lo contemple. Pero está también la adoración, la religiosa veneración de lo humano, lo imperfecto y estúpido. Más allá de una delicada puesta Fincheriana, la mugre y el desorden surge en el aliento de los personajes, en sus acciones discordantes y contradictorias. Como sacerdotes borrachos de un culto sincrético que se lleva a cabo en esa caja de oro y bronce, donde la cruz en trocada por un insecto de metal brillante, de erógenas siluetas dentro de una caja de cristal. Tan cerca pero tan lejos.

Quién mató a Sergei lo sabremos al instante, como el por qué en el segundo episodio; pero entonces el misterio, el drama a desarrollar no es solo la pérdida y la absolución de los pecadores, es también un macabro juego de sectas científicas, que inmolan sacrificios a gigantes muñecas, que son reflejo de una humanidad quieta en el estupor, plastificada en una inmortalidad de parque de diversiones. El universo de ciencia ficción de Alex Garland respira, se mueve, transgrede y evoluciona.

Devs es un cuento algo pretencioso, pero también fascinante y por ende adictivo que como en sus producciones cinematográficas, Garland, propone una lectura interesante del género, del que no abusa pero construye con acierto en la periferia de un drama existencialista. Y destacamos también porque lo merece la fotografía de Rob Hardy, colaborador frecuente del director, porque desde allí se construye gran parte de la trama visual que bien franquean los personajes.


Devs

Título: Devs

Dirección: Alex Garland.

Guion: Alex Garland.

Música: Geoff Barrow, The Insects, Ben Salisbury.

Fotografía: Rob Hardy.

Reparto: Sonoya Mizuno, Nick Offerman, Alison Pill, Jin-ha Oh, Zach Grenier, Stephen Henderson, Cailee Spaeny.

Miniserie de 8 episodios.

Una ingeniera informática investiga los secretos del departamento de desarrollo de su empresa, puesto que cree que es responsable de la desaparición de su novio.

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Acerca de Marco Guillén 2692 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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