[REVIEW] Canela: Sólo se vive dos veces

[REVIEW] Canela: Sólo se vive dos veces

La película de Cecilia del Valle «Canela, sólo se vive dos veces» dialoga entre la ficción y el documental y se mete de lleno en la historia de Canela, una mujer trans en pleno proceso de descubrimiento de su identidad y su deseo en la madurez.

Por @joacods

Hay algo en «Canela, sólo se vive dos veces» que atraviesa todo el audiovisual y es la ternura con la que la historia se trabaja a lo largo de todo su desarrollo. Esto se ve intrínsecamente relacionado con otro aspecto, más relacionado con la estética y el estilo de filmación, una sensación que transmite el film de «película casera«, entiéndase esto en un sentido familiar, cotidiano, cercano a la realidad que plasma, el día a día de una mujer trans trabajadora de provincia, como lo es Canela.

Para quienes desconocen el escenario en el que viven las personas trans, éste dista de ser el que se ve en el largometraje en cuestión. Sin embargo, un acercamiento diferente, como el que plantea del Valle, resulta atrayente y nos presenta un relato que vale la pena contar y conocer, en el marco de una industria que todavía tiene escasez de historias como ésta.

En la película, el título toma vida en la pantalla cuando vemos a la protagonista aún viviendo, en cierto sentido, de forma simultánea sus dos vidas: como Áyax, un hombre de 58 años con tres hijos, arquitecto con trayectoria recorrida, con una empresa de construcción y que da clases en la Universidad y como Canela, una identidad que aún se encuentra descubriendo (y todo lo que esto conlleva) para alguien que ha atravesado toda una vida bajo una identidad que no es la propia y en un cuerpo que no siente suyo.

Un momento del film que puede pasar desapercibido gana importancia cuando se lo halla en contexto: cuando la protagonista le muestra a su amiga su nuevo DNI, una cuestión de gran importancia para cualquier persona ya que acredita la identidad, es algo que en el país lamentablemente se encuentra notoriamente demorado para quienes conforman este grupo: sólo el 20% de la comunidad trans en el país tiene su DNI.

Es así que una de las cosas más interesantes se encuentra precisamente en el hecho de que todo lo que conocemos de Áyax, no lo trae a nuestro conocimiento ni la protagonista ni la realizadora, sino que vamos conociéndolo en la medida justa y necesaria, por el entorno de la protagonista, dedicándose así a retratar lo más importante de la historia, el abrazo de Canela a su identidad.

[REVIEW] Canela: Sólo se vive dos veces

Un eje importante del film lo ocupa la decisión de la protagonista sobre terminar de consumar su deseo o no, evaluando la cirugía de reasignación de sexo, algo que puede verse en el largometraje en charlas de la protagonista con sus amigas o ex parejas, con médicos especialistas y fundamentalmente, con su familia. Otra de las bases del audiovisual y por supuesto, de la vida de Canela. La importancia del acompañamiento del entorno cercano en esta situación es captada en su cotidianidad y se presenta como una realidad que educa desde la simpleza y el amor familiar y de pares, de aceptarnos tal cual somos, en la esencia.

Dicho esto, uno no puede evitar notar la destreza de del Valle al contextualizar sutilmente la situación que debe afrontar diariamente el colectivo trans en la sociedad, quedando ésta expuesta con unas pocas palabras de otra integrante de la familia, la madre de Canela, directas a cámara. Es ella quien termina representando así los vestigios de una de las tantas generaciones que mamó del patriarcado, la heteronorma y el binario y que así lo transmitió a sus hijos y aún continúa haciéndolo.

Por esto último la película, que sigue a una mujer trans que inició su proceso en la adultez, también nos llama urgentemente a informarnos y a escuchar a especialistas sobre niñeces trans y sobre su vital importancia en esta época de cambios que parte de la sociedad está comenzando a hacer propia, pero que aun se encuentra recién comenzando.

De esta forma, «Canela, sólo se vive una vez» nos invita a replantearnos nuevamente qué rol cumple el deseo individual de las personas a ponderar como parte de la sociedad en la que vivimos trabaja todavía consciente e inconscientemente en pos de acallar y negar la aceptación de la identidad, el sexo y el cuerpo de cada individuo. Y al igual que la decisión de Canela interpela a todo su entorno, nos convoca a todos a hablar y debatir sobre un tema tan crucial como es el derecho a decidir y abrazar la propia identidad. A cuestionar y deconstruir las masculinidades y fundamentalmente, logra ayudar a visibilizar un espacio, como lo es la comunidad trans, que se encuentra aún tristemente silenciado.

PUNTAJE: 8/10


[REVIEW] Canela: Sólo se vive dos veces

 

Título: Canela

Dirección: Cecilia del Valle

Guion: Cecilia del Valle

Música: Juani Favre

Fotografía: Lucas Pérez

Reparto: Canela Grandi Mallarini

Áyax Grandi fue un arquitecto de la ciudad de Rosario. A los 48 años decidió ser Canela. Esta película narra el paréntesis en la vida de Canela donde ella se debate entre operarse o permitirse habitar ese lugar intermedio que podría no ser de tránsito. Hoy, a los 62 años, atraviesa un momento de declinación fisiológica, no es andropausia ni menopausia, es simplemente la consciencia de su crédito vital y la cercanía de la muerte. Y es esa inquietud la que la hace preguntarse si quiere seguir postergándose en pos de los demás o si es hora de tomar las riendas de su deseo. “Canela” es el camino que la protagonista recorre para llegar al lugar que todos queremos habitar: el amor de alguien que nos acepta tal cual somos.

 

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