Procesando tragedias en la pantalla: El impacto recíproco entre #BlackLivesMatter, el cine y la TV

Procesando tragedias en la pantalla

Una retrospectiva en la que señalamos las películas y series que fueron impactadas e impactando por igual, al movimiento #BlackLivesMatter desde su surgimiento hasta ahora.

Por @RockaOnTheGo

El 13 de Julio de 2013 se declaró inocente a un hombre blanco que asesinó a un adolescente afroamericano. Fue ese el caso en el que surgió el uso del hashtag #BlackLivesMatter. El día anterior, 12 de Julio de 2013, marcó el estreno en cines estadounidenses de «Fruitvale Station»; ganadora del premio a Mejor Primera Película en Cannes y basada en el asesinato de un joven afroamericano en 2009. El dúo de director y actor nacido de ese proyecto, Ryan Coogler y Michael B. Jordan, continuarían su carrera reviviendo la franquicia de Rocky al igual que realizando una pequeña película sin ningún impacto cultural llamada «Black Panther».

El movimiento creció aún más cuando al año siguiente comenzaron a realizarse protestas en las ciudades en que otros dos jóvenes negros fueron asesinados en custodia policial. Aunque #BLM tenía ya un año de existencia en 2014, es una realidad que el origen de un concepto también es marcado por el surgimiento de sus contrapuntos. A fines de 2014 y principios de 2015 comenzaron a circular los hashtags #BlueLivesMatter y #AllLivesMatter que consciente o inconscientemente malversaron el mensaje original. Ambos promovidos por aquellos en poder que se veían amenazados por el movimiento de derechos humanos de #BLM. Recién cuando los poderosos contraatacaron con sus propios hashtags y malversaciones es cuando la discusión comenzó a instalarse, puntualmente en la televisión reinada por las series policiales, ninguna de ellas quedo sin al menos dedicarle un capítulo al tema.

Por esa misma fecha fue cuando la lucha llegó a Hollywood. Con el surgimiento del hashtag #OscarsSoWhite en respuesta a que las cuatro categorías de actuación estaban compuestas exclusivamente por actores blancos. Incluso aquellos que creen que en Los Ángeles las cuestiones sociales solo sirve para acatar y cuidar apariencias, terminaría ocurriendo exactamente lo mismo en la edición del año siguiente. Entre 2014 y 2015 justamente fue ampliándose cada vez más masivamente el estreno de «Selma», película sobre la histórica marcha que lideró Martin Luther King Jr. justamente 50 años antes. Nominada a Mejor Película y ganadora del Oscar por Mejor Banda Sonora, es una producción cuyo impacto logró condensar lo histórico con la actualidad, así cómo combinar la masividad que logró a cuentagotas con lo ignorada que se sintió a grandes rasgos junto a la lucha del movimiento.

Procesando tragedias en la pantalla

Si repasan los estrenos importantes en cine durante el año 2014 verán muy pocas caras de color como protagonistas, algo ya cada vez más común. Aunque si ese año coincidiendo «casualmente» con el crecer de la discusión del tema, se estrenó «Black-ish» de Kenya Barris, una pequeña sitcom que crecerá de forma constante aunque sin pasos agigantados. Manteniendo siempre excelentes ratings, varios premios, una gran recepción de la crítica e incluso algunos spin-off. Una comedia familiar corriente, solo que enfocada en la vida moderna de una familia afroamericana cuya experiencia es completamente diferente a la de las familias de color de tan sólo una o dos décadas atrás. Se caracteriza por sostener su espíritu moderno sin desestimar cuestiones históricas, y por mantener viva la tradición de viejas sitcom de no esquivar temáticas fuertes por más pesadas que sean. Con el tiempo, incluso acabaría generando expectativa luego de eventos de gran importancia a ver cómo serían trabajados en la serie.

El año 2015 también sería un año con contadas pero importantes producciones cinematográficas con protagonismo afroamericano. La séptima «Rápido y Furioso» fue la tercera película más taquillera del año, con muchos señalando su diversidad en el elenco como una de las fortalezas que hizo que superara por ejemplo a una “Avengers” de Disney así como “Minions”. Mientras que la biopic “Straight Outta Compton” de F. Gary Gray, sobre el grupo de gangsta rap N.W.A fue sin dudas una de las mejores recibidas, por críticos y taquilla, del año; una producción casi independiente que logró ser de las más habladas y apreciadas para luego ser casi completamente ignorada a la hora de los Oscars. Repitieron «la gran Selma» al darle solo una nominación por Mejor Guion. Tampoco podemos ignorar el hecho de que incluso uno de los grandes héroes cinematográficos de las últimas décadas volvió, pero no para protagonizar sino para entrenar a su joven heredero afroamericano en «Creed». Un revival poniendo en el asiento de acompañante a uno de los íconos del cine y dándole las llaves al dúo de cineastas afroamericanos de «Fruitvale Station».

Procesando tragedias en la pantalla

Hollywood decidió en 2016 decir basta y, con uno de los «errores» históricos de los Oscars para amplificar su publicidad, le entregó la corona de ese año a la excelentísima “Moonlight” (Barry Jenkins). Decididamente merecedora de cualquier galardón, aunque también definitivamente acompañada por un alivio de los poderosos que esperaban que esto ponga fin a las protestas de aquellos que se veían víctimas de su poder. Afortunadamente no fue así. En la pantalla chica pudimos ver también cómo lejos de haber sido entregada la corona, una pequeña serie con perspectiva 200% afroamericana iba a erguirse como una de las mejores series de la década. «Atlanta» es inclasificable y excepcional, además de un producto de un genio colectivo que incluye el liderazgo de Donald Glover/Childish Gambino. Uno de los nombres más importantes del arte afroamericano masivo de los últimos años. Gambino es uno de los mejores exponentes del entretenimiento reflejando y nutriendo a la sociedad por igual, explotando con el himno que es “This is America”, pero también de la fluidez entre medios que logró iniciando su carrera en YouTube, aumentando su fama en televisión para luego coronarse con su música y volviendo a reinar en la pantalla chica e incluso en una película de “Star Wars”.

Ah cierto, “Star Wars”. Casi nos olvidamos como la franquicia más importante del entretenimiento volvió y su punto estratégico al relanzarse fue colocar a un joven afroamericano, John Boyega, con un lightsaber en el poster. Nada poco importante cuando ese mismo joven se encuentra hoy con un megáfono liderando protestas contra la brutalidad policial y racial, o cuando su rol cada vez menor en la saga sea uno de los puntos más criticados por el público en general. Cómo sucedió con el reconocimiento al genio de “Moonlight”, lo que aquellos en lo más alto de Hollywood esperaban que causara un apaciguamiento de las aguas en cuanto a tensiones raciales acababan alentando de a poco el accionar por parte de comunidades que se veían una y otra vez maltratadas.

Aunque Finn tampoco estaba solo en ese poster, ya que estaba incompleto el “statement” sin una jedi codo a codo con él. #BLM en los próximos años fue empoderándose mutuamente junto al movimiento de #MeToo que ganó fuerza en 2017. Incluso en Hollywood ambas luchas se encuentran fuertemente ligadas, siendo que el surgimiento de #OscarsSoWhite vino acompañado de la actriz afroamericana Issa Rae anunciara a los nominados a Mejor Director seguidos de la frase «Felicitaciones a esos hombres». Ese mismo año fue marcado por el estreno de uno de los grandes hitos cinematográficos de #BLM, “Get Out”. Otra vez se marcaba un antes y después, un momento bisagra para Hollywood, el cine independiente, el cine de género, el cine afroamericano y para tantas otras cosas.

2018 iba a lograr mantener ese momentum con los estrenos de “BlacKkKlansman” (Spike Lee), “Spider-Man: Into the Spider-Verse” (Bob Persichetti, Peter Ramsey, Rodney Rothman) y obviamente “Black Panther”. Representado en ellos el cine de autor, entretenimiento para toda la familia que evoluciona la industria de la animación y un juggernaut cultural como el proveniente de Wakanda. Con permiso de Spike Lee, y teniendo en cuenta que seguramente ninguna de las otras hubiese surgido sin su irrupción en el cine, el impacto conjunto de “Black Panther”, “Spider-verse” y “Get Out” no puede ser minimizado. La industria cambio inmediatamente con esas producciones, con su influencia definitivamente ya integrada en el estándar de varias industrias de ahora en más.

Procesando tragedias en la pantalla

En 2020 obviamente ocurrió el pico máximo de exposición del movimiento que ya había alcanzado masividad nacional en USA y atención internacional pero que con la viralización del asesinato en cámara de George Floyd llegaría a una masividad global con protestas por todo el planeta. Aunque el detonante es claramente el video de la ejecución inhumana que vieron ya millones de personas y es imposible minimizar su importancia en esta suerte de revolución, también ocurrió semanas luego de tres proyectos que sin dudas canalizaron de alguna manera la mentalidad de varios grupos sociales. Algunos poderosos y otros masivos, después de todo no hay que darle protagonismo innecesario al entretenimiento audiovisual pero nunca está de más explorar cómo desde sectores especializados fue gestándose en parte un movimiento histórico como este.

El final de 2019 y principios de esta década estuvieron marcados especialmente en los E.E.U.U. por tres producciones: la coreana “Parasite”, la serie “Watchmen” y pese a quién le pese, “Joker”. Con la desigualdad social a flor de piel en los tres proyectos, marcaron en todas las pantallas posibles alrededor del planeta una reflexión y discusión masiva nacida del entretenimiento como pocas veces en las últimas décadas. Si “Joker” impactó a los marginados del planeta, “Parasite” fue una ventana para que algunos de la elite social (liderada por Hollywood) también tengan por un segundo el reflejo de su privilegio mirándolos a la cara. Mientras que la cualidad de la nueva “Watchmen” por readaptar iconografía para reflejar heridas históricas y contemporáneas, como hizo “Selma” hace tan poco, tampoco puede ser ignorada. Tampoco el hecho de que la imagen de su poster mostrara como la gran mayoría de afroamericanos tuviesen que encontrarse a mediados de 2020, con todo y barbijo prácticamente.

Tal y cómo para tantos jóvenes la nueva realidad pandémica a la que tuvimos que ajustarnos todos no puede separarse del videojuego “Death Stranding” (en el que la humanidad esta individualmente aislada, dependiendo de deliveries para subsistir). Es importante recordar que no tenemos que dejar que nuestro entretenimiento gobierne nuestra vida o pensamiento, pero es igual de importante saber que podemos analizar el entretenimiento que consumimos individual y colectivamente para ver lo que fuimos sufriendo y procesando a lo largo del tiempo. No decimos tampoco que la empatía por el otro y el desagrado por el elitismo social se inventaron en 2020 cuando la española “El Hoyo” era lo más visto en Netflix, pero todo siempre sale de algún lado.

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