[OPINIÓN] Dark: Tercera y última temporada

[OPINIÓN] Dark: Tercera y última temporada

«Un primer signo del comienzo de la comprensión es desear morir.»

Franz Kafka.

Por @mauvais1

Ha sido verdaderamente un viaje; que con solo tres temporadas, se siente como mucho más. Quizás la ingente cantidad de información establecida, la epopeya que para el espectador representa ordenar y esclarecer, sea culpable de esa ansiedad que no ceja, que invita al maratón compulsivo y agotador.

Pero nos estamos adelantando, y advertimos que aquí no desandaremos el intrincado árbol genealógico, porque ha quedado obsoleta la paternidad o progenitura de uno u otro personaje, más bien y es porque nos sucede desde el primer episodio hasta el último, la sensación de que hay mucho más que un par de relaciones incestuosas y sanguíneas (por muerte o nacimiento) en la narrativa del cierre. Jonas y Martha, Adam y Eva y la expansión casi sin límites de sus avatares proponen que no hay una naturaleza humana que determine a los individuos, sino que son sus actos los que determinan quiénes son, así como el significado de sus vidas.

Que el primer episodio comience con una frase de Arthur Schopenhauer no es casual al final que han estado pergeñando desde el comienzo, desde que el nudo gordiano de «Dark» comenzó a ser desatado, no cortado aclararemos, sino desandado fibra por fibra de sus diferentes capas. En el inicio nos propusieron un thriller Sci Fi pero de claras reminiscencias míticas y fantásticas, que en su momento hablamos, para de a poco convertirlo en un thriller de ciencia ficción dura en la que planteaban la debacle de los viajes temporales, para culminar en una exposición sobre las ideas del «Existencialismo» como pensamiento filosófico. Vaya viaje nos ha dado Jonas cuando comprende que ni siquiera el amor puede vencer o desactivar el enredo. Que el sacrificio es mayor, la propia existencia.

[OPINIÓN] Dark: Tercera y última temporada

La Paradoja de la predestinación

La llegada del tercer mundo, el original donde H.G. Tannhaus en 1986 da inicio al nudo y que resignifica la tan mentada triqueta, es el elemento aglutinador para resolver lo que hasta entonces se combatió con pasiones; el amor respondido o no parecía ser el material fuente de los desencuentros de todos, cuando en realidad era la acción de un ente externo, ignorante de los descalabros perpetrados en el espacio tiempo y vida de todos, quien tenía la respuesta. Salvar al otro, salvarse primero para después hacerlo con el otro, nada de esto termina teniendo sentido para Jonas y Claudia, porque nunca debieron haber existido en primer lugar. Pesimismo si lo hay es lo que reza, siempre desde nuestra perspectiva, el final de la serie.

La llegada de Eva y la segunda y tercer Martha, hasta cualquiera de ellas en el infinito reflejo de líneas temporales, no son más que eso, una suerte de percepción de un destello de una mala jugada de la luz en un espejo roto. El pensamiento vuela más rápido que el conocimiento admitiremos y por momento es solo una estremecedora sensación más que una diligente definición que simplifique nuestra argumentación.

Decimos que las temporadas posteriores, a la primera en la que construyen el mito, y que son dos; se dedican a despojar del glamour mítico y sobrenatural para convertirlo en una desangelada autopsia sobre el comportamiento del hombre con respecto a su destino, que insalvable o no, intentará torcer, pulir o redireccionar a su antojo, sin comprender que sus acciones son tan determinantes que superan sus anhelos. «Si poseemos nuestro porqué de la vida, podemos soportar casi cualquier cómo» escribió Friedrich Nietzsche y es justamente la desesperante angustia que corroe a Jonas y Martha, a Adam y Eva. El juego mitológico es en parte una fuente de la que beberemos para, y conforme maduramos la trama, comprender que solo fueron un accidente, un error en un universo que en su búsqueda de perfección asimiló como pudo.

«Un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere». Arthur Schopenhauer y su pensamiento estuvo ligado a la filosofía de vida de Albert Einstein que hasta lo cita en su libro «Mi visión del mundo» (1934) anteponiendo su aseveración de que «No creo en absoluto en la libertad del hombre en un sentido filosófico (…)» Baran bo Odar y Jantje Friese, creadores de la serie al utilizar esta frase no solo harán, como tantas veces antes referencias a ecuaciones de la física (supongamos el puente de Einstein-Rosen) sino que también al destino de su saga. Ellos están sujetos a un conjunto de leyes que ayudan a que el universo no se desbarate y no podrán sustraerse de ellas a menos que estos dejen de existir.

Habrá una lista bastante larga de preguntas que no obtuvieron respuesta, pero no por eso deja de sorprender cuando se desandan los intersticios del relato más allá de la ficción especulativa sobre viajes en el tiempo, y es la construcción de una diégesis verosímil. Las acciones de los personajes en sus repetitivas secuencias, heredadas de un patrón externo, que los provoca y empuja en sus vidas, no son más que la consecuencia de un error, uno nacido por quien no fue capaz de lidiar con la pérdida. H.G. Tannhaus, es la manifestación del cruel Dios Tiempo para los desafortunados mundos que visitamos, llenos de muerte, incesto y violencia. Aquellos que debieron «ser» son violentados o asesinados sin misericordia.

Peter Doppler, Hannah, Katharina, Regina, Torben Wöller, Benni sufren un mundo que no los consiente en su historia porque son la realidad  que le recuerda su falsedad. “Sic Mundus Creatus Est” (Así fue creado el mundo o De esta manera el mundo fue creado) se materializa entonces en esas particularidades que posee el universo compartido de Adam y Eva, que son inamovibles; recorrerán sus historias sin poder modificarlas, desmenuzan los artículos de estas leyes y aprenderán sus detalles siempre limitados por su cosmovisión, un círculo que los encierra y que protege el equilibrio total de los universos paralelos con respecto al original.

[OPINIÓN] Dark: Tercera y última temporada

El final de todas las cosas

La ley silente, la que contiene, otorga y quita; los tres hijos de Martha y Jonas, son la representación masculina de las “Moiras” o como en la mitología nórdica las “Normas”. El niño, el joven y el anciano; los que ha ocurrido, lo que ocurre ahora y lo que debería ocurrir. El joven de “lo que ocurre ahora” es quien realiza las misiones, conservando la idea de presente constantemente accionado, interrumpido y modificado en pos del futuro, que silencioso atestigua. Nada es azar, cada acción es causa de su consecuencia, previamente escrito, específicamente diseñado para el control. Estos nuevos universos que en su mecánica relojera no pueden romper el círculo, sólo será detenido cuando el relojero, el Dios tiempo, detenga su marcha. Una criatura racional y matemática, lejos de los conceptos espirituales que se les pueda otorgar a tales portentos. Aquí es pura ciencia cumpliendo su cometido, y la matemática es pura, dura y elocuente en su racionalidad. O es X o es Y. Eres o no, y aquí está el “Fiat”. Cuya definición versa sobre un acontecimiento que ocurre y que tenía muy pocas probabilidades de suceder. Es decir, no es algo completamente fundado, pero podemos creernos que ocurra.

Desde el comienzo H.G. Tannhaus fue plantado no solo como el abuelo de Charlotte Doppler, también es quien de alguna manera escribió el libro “Eine Reise durch die Zeit” o “Un viaje a través del tiempo” y construyó las máquinas del tiempo, es la voz en off en la primera temporada haciéndonos reflexionar sobre los acontecimientos. Tannhaus es después de todo quien posee el conocimiento, alguna vez entre tiempos, adquirido y desarrollado. Siempre, como en una novela de misterio de Agatha Christie, tuvo las conexiones suficientes para ser el asesino, pero con la distancia prudente de no ser considerado un sospechoso. Cuando su familia; hijo, nuera y nieta, mueren en el accidente de automóvil y se propone traerlos a la vida y construye la máquina, se convierte en el centro de la triqueta, en el círculo inscripto en el cuadrado. El libro y la máquina llegan a él porque es quien dio inicio a todo. La llegada de Ulrich Nielsen con el libro y el celular, Claudia quien le trae los planos de la máquina del tiempo, y más tarde otra vez el libro, y la llegada de Jonas adulto, el extraño, que le dará los últimos detalles de cómo accionar el artefacto. Cumple con la paradoja de la predestinación, es quien inicia y termina. El Alfa y Omega de la saga. Siempre estuvo ahí, y era probable que su accionar ocasionara entonces no solo el flujo del eterno bucle, también su construcción.

“Dark” ha sido un paseo, no hay dudas, por su milimétrica construcción, la producción y un elenco capaz de generar un interesante feedback con el espectador, gracias también a la esmerada construcción del casting en el que es posible reconocer a los personajes rápidamente, tanto en acciones como sentimientos. Una exploración sobre el destino, la existencia, la búsqueda casi obsesiva de ser dueños de nuestros procesos. La construcción supera la lógica del sujeto transformándolo en un conjunto de preceptos establecidos en su genética. Los símbolos no fueron más que una representación pueril de algo que siempre superó la comprensión de los protagonistas sobre los acontecimientos narrados, definiendolos como la desesperada especulación del que se ve preso de su fortuna. No es casual que Jonas, Martha, Adam, Eva, Claudia, desaparezcan en una dorada humareda, su extinción es la comprensión de la significancia e insignificancia del ser; abrazan la nada, la no existencia y el final de los ciclos de sufrimiento.


[OPINIÓN] Dark: Tercera y última temporada

Título: Dark

Dirección: Baran bo Odar (Creador), Jantje Friese (Creador)

Guion: Jantje Friese, Baran bo Odar, Martin Behnke, Ronny Schalk, Marc O. Seng

Reparto: Louis Hofmann, Karoline Eichhorn, Jördis Triebel, Maja Schöne, Stephan Kampwirth, Lisa Vicari, Andreas Pietschmann, Oliver Masucci, Moritz Jahn, Paul Lux, Christian Hutcherson, Deborah Kaufmann, Gina Stiebitz, Daan Lennard Liebrenz, Carlotta von Falkenhayn

Tras la desaparición de un joven, cuatro familias desesperadas tratan de entender lo ocurrido a medida que van desvelando un retorcido misterio que abarca tres décadas… Saga familiar con un giro sobrenatural, «Dark» se sitúa en un pueblo alemán, donde dos misteriosas desapariciones dejan al descubierto las dobles vidas y las relaciones resquebrajadas entre estas cuatro familias.

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Acerca de Marco Guillén 2826 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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