[REVIEW] Little Fires Everywhere: Mujeres en llamas

[REVIEW] Little Fires Everywhere

Reese Witherspoon y Kerry Washington se enfrentan en un melodrama con todos los condimentos para que lograr una excelente serie. Cuenta con 8 capítulos y está disponible en Amazon Prime Video.

Por @Gimei18

Teniendo a Reese Witherspoon y Kerry Washington como protagonistas y productoras ejecutivas, «Little Fires Everywhere» ya tiene el cielo ganado. Originaria de Hulu, la serie llegó a la plataforma Amazon Prime Video para Latinoamérica.

Es la adaptación de la novela homónima, de la escritora Celeste Ng, que relata la historia, ambientada en 1997, sobre dos mujeres de orígenes muy distintos que cuando se conocen sus vidas y las de sus hijos cambian para siempre. Este libro fue un fenómeno entre el público y la crítica estadounidense; quizás a esto ayudó que Reese Witherspoon lo recomendara en su club de lectura y subiera una foto con el ejemplar en su propio Instagram. Así, convenció a Washington para leerlo, unieron sus talentos y se creó esta adaptación para televisión.

Aunque pertenezca al género drama familiar con suspense, como «Big Little Lies»(2017 – actualidad), no es tan parecida en su desarrollo, no hay tanta incidencia de crímenes y delitos, pero tiene elementos que pueden resultar atractivos para los seguidores de la serie de HBO.

Little Fires Everywhere explora la discriminación y los prejuicios basados en el rol de la maternidad, las diferencias raciales y la pertenencia a ciertas clases sociales. Está ambientada en una comunidad de clase media alta estadounidense, y centrada en la visión de dos poderosas mujeres, completamente opuestas.

[REVIEW] Little Fires Everywhere

Todo comienza con el incendio de la casa de Elena Richardson (Reese Witherspoon) una mujer que aparenta tener una vida perfecta. Una periodista que trabaja media jornada en el diario local, tiene cuatro hijos adolescentes, y un marido abogado (Joshua Jackson) con el que tienen sexo programado. Ella siempre tiene que estar impecable. Retrocedemos unos meses cuando Mia Warren (Kerry Washington), una mujer afroamericana, llega a vivir a Shaker, un acomodado poblado de Ohio, con su hija adolescente Pearl. Elena las conoce y trata de ayudarlas; les alquila una casa suya a muy bajo costo, trata de hacerse amiga de Mia, le ofrece trabajo como empleada en su casa.

Elena ve en Mía su proyecto de caridad más importante. Como también la conocerla; un fetiche, una obsesión, algo que la mueva de ese universo aletargado en el que vive llena de lujos pero sin sobresaltos. Mientras Elena y Mía comparten el amor incondicional a sus hijos, son madres muy distintas. Mia cría a su hija con total libertad, y Elena sólo quiere controlarlos y que sean “perfectos”.

Una mujer blanca con una vida “perfecta” no puede soportar que una mujer negra con una vida “imperfecta” sea mejor que ella, y eso es lo que enloquece a Elena, que hará lo imposible por descubrir qué esconde Mia. El espectador irá conociendo que las sospechas de Elena no son infundadas y que Mia tiene un pasado oculto.

Finalmente, lo que plantea el primer capítulo, sobre quién causó el incendio, pasa a segundo plano y lo que importa es el mensaje que queda de fondo, realmente potente.

Evidentemente, la combinación Witherspoon / Washington es de una potencia pocas veces vista. Los personajes parecen hechos a medida para estos dos talentos. Reese Witherspoon (Big Little Lies) y Kerry Washington (Scandal) se lucen en estos personajes de mujeres fuertes, que viven de las mentiras que se crearon y que se escudan tras ellas. Quizás a Witherspoon la hemos visto hacer este tipo de mujer “Elena” aunque esta vez le agrega ciertos detalles que hacen magnífica su interpretación. Por su lado, Washington se corre completamente de la icónica mujer despampanante de Scandal, para volverse una artista bohemia y desamparada. Este es el personaje que conmueve en cada episodio, gracias a la soberbia actuación de Kerry.

Se unen a las protagonistas, conocidos actores como Joshua Jackson (The Affair), Rosemarie DeWitt (Black Mirror) y Jesse Williams (Anatomía de Grey); y los de actores jóvenes como Jade Pettyjohn (Los Gemstone), Jordan Elsass, Megan Stott o Gavin Lewis. Además, hay un flashback en que se ve a las versiones adolescentes de las principales, AnnaSophia Robb (The Act) como Elena y Tiffany Boone (The Chi) es Mia. Todos lo hacen realmente excelente.

La música es un elemento arrollador en la generación de emociones en «Little Fires Everywhere», las secuencias con covers de canciones conocidas por todos, de la cultura pop noventera, mostrando planos detalle de los personajes cargan de una energía reveladora esas escenas. Vale mencionar que el trabajo audiovisual es magnífico, no sólo por la música, el vestuario y los detalles de esa década llenan de nostalgia; así todo es melancolía y recuerdos de una época: los teléfonos inalámbricos, los primeros teléfonos en los coches, los programas de TV, la no existencia de las redes sociales, los chicos siendo chicos. Esta serie no es ni mucho menos un producto innovador, sino muy clásico. Se respira el cine de Hallmark de finales de los noventa. Paradójicamente, esta visión aporta un soplo de aire fresco al panorama actual, donde la mayoría de los productos son modernos, sexuales y violentos.

Aunque puede gustar a todos -y de hecho seguro lo haga -, es un producto destinado al público femenino y nostálgico. Además, en el detrás de escena, sólo hay mujeres: tanto Witherspoon como Washington son productoras ejecutivas, además de otros nombres de mujeres como Lauren Neustadter, Pilar Savone, Tigelaar y Lynn Shelton en la producción; la escritora de la novela es Celeste Ng, y la adaptación del guion es de la mencionada Tigelaar.

«Little Fires Everywhere» es un melodrama que desprende fuerza en el guion y en sus actuaciones. La tensión es un elemento constante, como una olla a presión de emociones. Igualmente y, como sucede mucho en este tipo de contenido, la historia pierde potencia en la mitad, para repuntar hacia el final, pero no aburre en ningún momento; por el contrario, cual culebrón, necesitamos saber qué sucederá en el siguiente capítulo.

[REVIEW] Little Fires Everywhere

El guion de Liz Tigelaar funciona bien, ya que logra contar la historia de dos mujeres diferentes, pero no como antagonistas buena/mala, sino como personajes “cebolla”, creados a partir de capas de rasgos de la personalidad que las definen y las ponen en polos opuestos en la mayoría de las características. Los personajes tienen conflictos inverosímiles (al menos, no todos juntos) y otros como los que tenemos todos. En esta serie, el tema racial es clave, ya que genera el conflicto en una familia que aparenta no discriminar racialmente, pero que en el fondo no puede disimular su desprecio, así como el resto de los vecinos y hasta el colegio.

Con una dirección precisa, logra intercalar perfectamente dos historias paralelas, y cómo se van uniendo o distanciando las familias. Además, la utilización de los flashbacks es valiosa, aportando información al espectador sobre la personalidad de las protagonistas. Es una serie que, a pesar de estar ambientada en 1997,  abarca temas relevantes hoy en día, como la amistad, la familia, el clasismo, la discriminación racial, temas de género, sexualidad, y la maternidad. Narra, con respeto, temáticas potentes actuales, es entretenida, y las actuaciones son perfección. ¿Qué más podemos pedirle?


[REVIEW] Little Fires Everywhere

Título: Little Fires Everywhere

Dirección: Lynn Shelton

Guion: Liz Tigelaar (Novela: Celeste Ng)

Elenco: Reese Witherspoon, Kerry Washington, Joshua Jackson, Rosemarie DeWitt, Jade Pettyjohn, Lexi Underwood, Megan Stott, Gavin Lewis, Jordan Elsass

En un plácido suburbio de Ohio vive Elena (Witherspoon), una periodista local que sigue las reglas meticulosamente y que ayuda a mantener el orden en Shaker Heights al mismo tiempo que intenta sacar adelante a su familia de seis. Cuando Mia (Washington) y su hija Pearl se convierten en inquilinas de Elena, las dos mujeres chocan, pero sus hijos se hacen amigos.

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