[REVIEW] Brave New World: De nuevo y valiente, nada

«No puede haber una civilización duradera sin una buena cantidad de vicios amables».

Un mundo feliz (1931) – Aldous Huxley

Por @mauvais1

La llamada «Edad de Oro» de género de la ciencia ficción, que se ubica entre el 1938 y 1950, tuvo grandes representantes como el que nos ocupa hoy. Nos referimos a Aldous Huxley y su novela «Un mundo feliz»,  que con el paso del tiempo no solo se convirtió en un clásico de culto, sino que también en referente de muchos autores posteriores que en algunos casos lo parafrasearían en más de un sentido, por sobre todo en la construcción de las tan mentadas «distopías». Es por eso que realmente se ve difícil una adaptación original; un poco como le sucedió a Luc Besson y su Valerian and the City of a Thousand Planets (2017), que para cuando llegó dicho film hacía años que muchos directores habían abrevado de los manantiales de Pierre Christin y Jean-Claude Mézières, la trilogía original de Star Wars, The Fifth Element y también Dark City.

A Aldous Huxley lo he visto particularmente en las novelas Young Adult. Se me vienen a la mente rápidamente Los juego del hambre de Suzanne Collins, Divergente de Veronica Roth, El Dador de Lois Lowry, ciertamente La huésped de Stephenie Meyer y, de alguna manera, The Maze Runner de James Dashner. También de esas líneas literarias se desprendieron un sinnúmero de guiones cinematográficos y televisivos, que hizo que el público en general, y aquel que no lo había leído en particular, tuviera conocimiento de sus principios básicos. ¿Recuerdan Gattaca (1997) de Andrew Niccol o, por qué no, Demolition Man (1993) de Marco Brambilla?

¿Pues entonces vale la pena una adaptación fidedigna de la obra? Siempre, porque en cada generación que la contempla crea un nuevo marco para sus conceptos, aunque será también necesario idear una aproximación novedosa en alguna parte, para que no se vuelva redundante.

BraveNewWorld_trailer

Brave New World

La serie desarrollada por David Wiener, Grant Morrison y Brian Taylor y recientemente estrenada por la nueva plataforma de NBCUniversal llamada Peacock, ya entrando en tema, se enfrenta a todo lo mencionado con anterioridad, y más allá de una magnífica puesta y sus numerosos plot twists, parece quedar a mitad de camino.

No hay un cambio sustancial del original, y el elaborado es ciertamente un agregado interesante solo al comienzo. Nueva Londres es el hogar de esta sociedad, que completamente ajena a sentimentalismos y otras espiritualidades crece en una anodina e indolente existencia. No hay arte heredado ni por crear, no hay música con letras puesto que se considerada distractiva, ni individualidad alguna. Una mente colmena inmersa en el placer inmediato y el trabajo categorizado logrado gracias al «Soma», droga sintética que ensordece y aplana los sentidos. Y sí, muchas orgías también. Un «estado de ruinoso esplendor» que bien conocen los ELOI de La máquina del tiempo de H.G. Wells.

Este futuro distópico es la causa de un mundo que estuvo a punto de autodestruirse y la solución final al problema de la imperfecta humanidad. Allí todo es un forzado balance del que sus habitantes casi ni saben y que ante la menor perturbación es simplemente barrido con una dosis de la droga. Claro que todo será puesto de cabeza con la llegada del foráneo John the Savage (interpretado por un exacerbado Alden Ehrenreich), que dará comienzo a una revolución con consecuencias aterradoras. Porque si creímos que esto estaba mal, la proyección del futuro que torpemente inicia es realmente temible.

Quien sabe si realmente fue esa la intención de los guionistas, de que el espectador no termine de dilucidar cuál era el mejor escenario. Cuando Lenina Crowne y Bernard Marx en sus vacaciones visitan el salvaje mundo, que es una representación burlesca y exagerada del redneck estadounidense, la parodia es evidente y exacerbada, y por lo tanto más explícita que su antagonista Nueva Londres, creando una brecha difícil de sortear y planteando  una visión desequilibrada en el desarrollo.

Que los actos de rebeldía, más allá de la primera muerte por suicidio registrada y el conmocionado CJack60 (Joseph Morgan), cobren impulso con los ataques de rabia y angustia de un inestable nivel adolescente John the Savage, ciertamente desluce las denuncias y empobrece cualquier crítica a los sistemas expuestos. No es una sátira, porque el drama no se atempera ni busca ser revulsivo y pierde con su seriedad la visión sarcástica con que fue establecida.

Si a esto se le suma la inteligencia artificial, que al igual de las ya vistas  2001: A Space Odyssey de Stanley Kubrick, la Matrix de las hermanas Wachowski o VIKI del I, Robot de Alex Proyas, por mencionar algunas, hará de las suyas llevando las funciones creadas por los fundadores a costas insospechadas, la serie parece hincharse de sucesos que en definitiva terminan por ocultar o quitar precioso tiempo al relato central. Las variaciones son, en particular en los tramos finales, completamente diferentes al original: quitan la acritud a la crítica y desembocan en un cambio paradigmático. No es ciencia ficción social o especulativa, es acción pura y dura que ya se ha visto.

brave-new-world-e1587046226903

La caída entorpecida por puras orgías, desmanes de John, enamoramientos y desenamoramientos de Lenina Crowne y Bernard Marx y otra yerbas no logra ese ansiado drama final. El árbol entorpece la vista del bosque, desdibuja y desluce el choque de culturas, la revuelta de las masas. Decíamos que los agregados que en el comienzo parecían sumar se transforman en la trama principal, y no solo eso, crean un cliffhanger de final de temporada que retroactivamente convierte a toda la historia en una mera presentación de un drama a desarrollar. ¿Qué tiene que ver esa pseudo «Skynet» con el resto? Sabemos que es no solo la red en la que todos pueden conectarse, sino que también el backup del soma, pero cómo es que llega a su plan final. ¿Por qué el que inicia una sangrienta revolución es simplemente perdonado sin más? ¿Por qué los padres fundadores están en esa criogénesis – o en lo que sea que dormitan – conectados a la I.A y para qué los desconectan? ¿Si son quienes la alimentan no pueden simplemente darle nuevas instrucciones? A nadie le importa, ni siquiera a los guionistas.

Brave New World presumía un retorno a la fuente, y en el trayecto terminó simulando todas las distopías que de esta se desprendieron, un refrito que cómodamente el espectador puede anticipar. Y podremos ponderar los dramas existenciales a los que son sometidos los protagonistas, pero en definitiva no cambian nada, solo generan el descuartizamiento de todo, creando un caos peor que el vivido en tiempos anteriores a su sociedad. ¿Un mundo ideal que oculta en sus cimientos algo siniestro? ¿Un foráneo que viene a desmontar la mentira y mostrar el corazón del artilugio? ¿Una inteligencia artificial que se rebela y condiciona a los habitantes de Nueva Londres para su macabro plan? Ya está todo visto.


Título: Brave New WorldBrave New World Poster

Dirección: Owen Harris, Craig Zisk, Aoife McArdle, Andrij Parekh, Ellen Kuras.

Guion: David Wiener, Grant Morrison, Brian Taylor, Aldous Huxley (Libro: Aldous Huxley).

Reparto: Alden Ehrenreich, Jessica Brown Findlay, Harry Lloyd, Nicholle Hembra, Nina Sosanya, Kylie Bunbury, Hannah John-Kamen, Joseph Morgan, Sen Mitsuji, Sophie McIntosh, Kate Fleetwood, Ed Stoppard, Ann Akin, Lara Peake, Demi Moore, Naomi Christie, Jeanie Hackman, Summer-Joules, Stuart Walker, Anastasia Zabarchuk.

Distribuida por Peacock.

Producción:  Amblin Television, NBCUniversal Content Studios.

Adaptación televisiva del libro de Aldous Huxley ambientado en un futuro distópico.


Advertisements
Acerca de Marco Guillén 2894 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.