[REVIEW] Bill & Ted Face the Music

Casi 30 años después, los queridos Bill S. Preston Esquire (Alex Winter) y Ted «Theodore» Logan (Keanu Reeves) regresan para cumplir su destino y unir al mundo de una vez por todas, en una nueva película dirigida por Dean Parisot.

Por @joacods

Con Chris Matheson y Ed Solomon también regresando como escritores del film, Bill & Ted Face the Music retoma la historia de los inseparables Bill y Ted, que en 2020 aún no han logrado escribir la profética canción que unirá al mundo para siempre y que los convertirá en dos figuras prominentes en el futuro, algo que la franquicia viene presagiando desde«Bill & Ted’s Excellent Adventure» (1989) hasta «Bill & Ted’s Bogus Journey» (1991). Con un ultimátum de The Great Leader (Holland Taylor), el ser más poderoso del universo, Bill y Ted tienen poco más de una hora para componer el tema más importante de la historia, por lo que deciden emprender una nueva aventura, esta vez visitando a (desopilantes) versiones futuras de sí mismos para poder conseguir su objetivo.

Mientras tanto, Kelly (Kristen Schaal), hija del ausente Rufus (interpretado por el fallecido George Carlin — que cuenta con un pequeño cameo póstumo — y a quien reemplaza en esencia en esta nueva historia) y The Great Leader, reclutará involuntariamente a las hijas de los protagonistas, Theadora «Thea» Preston (Samara Weaving) y Wilhelmina «Billie» Logan (Brigette Lundy-Paine) quienes se embarcarán en su propia aventura hacia el pasado, en busca de nuevas viejas figuras históricas, que van desde Jimi Hendrix a Mozart, para poder ayudar a sus padres a diagramar la mejor banda de todos los tiempos.

Uno de los desafíos más interesantes de esta película es el de ver a los protagonistas en el rol de padres, una responsabilidad que se representa como desdramatizada pero no por eso ridiculizada, en lo que es uno de los mayores aciertos del film. En línea con la impronta ya conocida de las predecesoras, vemos a Bill y Ted fieles a su personalidad, su jerga y su inocencia como si los años no hubiesen pasado.

Pero, al mismo tiempo, también hay espacio para la reflexión acerca de lo que ha sucedido con sus vidas, agregándole así un plus acertado a la fórmula: los Wyld Stallyns han fracasado una y otra vez debido a la falta total de talento musical de los héroes y luego de idas y venidas en la formación de la banda, Bill y Ted han llegado al 2020 tocando en casamientos. Así de mal. Sin embargo, no por eso han dejado de experimentar ya que los vemos con theremin en mano y vocalizaciones a la orden del día. Imposible esperar menos de ambos.

Por otro lado, la mayor novedad del film la aportan los dos nuevos personajes anteriormente mencionados, justamente, las hijas de Bill y Ted: dos melómanas empedernidas que han absorbido toda la cultura musical que sus progenitores consumían y los han superado ampliamente en fanatismo.

Thea y Billie recuerdan claramente a sus padres pero eso no significa que sean sus contrapartes femeninas. Si bien se palpa el mismo vocabulario y una onda similar, en muchos pasajes se descubre lo contrario. Es alrededor de ellas que gira una de las claves del argumento y se siente bien que así sea. Ni a Weaving ni a Lundy-Paine les pesa la mochila de la franquicia.

Otro elemento que se erige como fundamental, no sólo en el film sino en la saga, es el infierno. Presentado en Bogus Journey, vuelve a ser uno de los escenarios sustanciales de la trama y en este caso, regresa resignificado. Los protagonistas deben revisitar la casa del Diablo y en esta ocasión, lo hacen voluntariamente. Ya no son asesinados a la fuerza por sus clones robóticos sino que es una condición necesaria en este nuevo viaje para así lograr salvar al mundo. En esta instancia de la historia cobran importancia otros dos personajes, una novedad, Dennis Caleb McCoy (Anthony Carrigan) y un viejo conocido, la Muerte (William Sadler).

Por último, cabe destacar lo que la tecnología actual ha permitido agregarle a esta entrega una estética renovada cuando retrata al futuro o a sus derivados, respetando de todas formas la pintoresca cabina telefónica aka máquina del tiempo. Es en la mezcla entre esta ciencia ficción bizarra y el humor simple pero no burdo que la saga encuentra un equilibrio (aunque con algunos altibajos en el segundo film) y esta última entrega no es la excepción.

En un mundo en el que las secuelas que reviven sagas del siglo pasado sobran, Bill & Ted Face the Music logra pararse en el lado correcto de la historia y continuar su legado de forma divertida y alocada, siendo honesta consigo misma, apelando a la nostalgia del espectador y obsequiándole nada más y nada menos que lo que éste vino a buscar: una nueva aventura descabellada con mucho rock y viajes en el tiempo.

PUNTAJE: 7/10


Título: Bill & Ted Face the Music

Dirección: Dean Parisot.

Guion: Chris Matheson y Ed Solomon.

Reparto: Keanu Reeves, Alex Winter, Kristen Schaal, Samara Weaving, Brigette Lundy-Paine, William Sadler, Anthony Carrigan, Erinn Hayes, Jayma Mays, Hal Landon Jr., Beck Bennett, Kid Cudi, Amy Stoch, Holland Taylor, Jillian Bell, Win Butler, DazMann Still, Jeremiah Craft, Daniel
Dorr, Sharon Gee, Patty Anne Miller.

Productora: Orion Pictures, Endeavor Content, Hammerstone Studios.

Sinopsis: A dos aspirantes a rockero de San Dimas, California, les aseguraron una vez no hace mucho tiempo que serían los salvadores del mundo después de protagonizar un viaje en el tiempo, pero la realidad es que hoy son padres de mediana edad que pasan los días tratando de componer una canción que valga la pena y de hacer que su destino se haga realidad.

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