[REVIEW] La maldición de Bly Manor: Ustedes podrán juzgarlo cuando conozcan la historia

La maldición de Bly Manor

Una adaptación de un clásico que logra vida propia. Una vuelta de tuerca, nunca mejor dicho, a la novela de Henry James.

Por @mauvais1

La muerte no es más que un sueño y un olvido, y solo los vivos penan. Los muertos se convierten en trozos de recuerdos que nos repetimos sin cesar, manteniendo el encanto de lo que fue, de lo que deseamos que fuera. «Morir, dormir: dormir, tal vez soñar. Sí, ese es el estorbo; pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno ya libres del agobio terrenal (…)», recitará Owen en algún momento, la perspectiva de alguien aún vivo intentando sopesar qué es la muerte. Y las tristezas de ellos, los muertos, intentando susurrar a los vivos la respuesta, para solo hallar horror y sordera. «Dicen cosas que, si las oyéramos, nos quedaríamos abrumados…», narra Henry James.

Mike Flanagan, como lo hiciera en The Haunting of Hill House, recurre al horror gótico de un relato de aparecidos para sobornar al espectador e introducirlo en una disquisición sobre ser y existir, antes y después de la muerte. Pero, por sobre todo, el peso de los actos y la memoria de estos, que incordes nos persiguen hasta en la oscuridad de la tumba. La novela en que se inspira fue escrita por Henry James, The Turn of the Screw, publicada en 1898, años gloriosos del terror irracional y supraterrenal, con claras estructuras de lo que conoceríamos luego como terror psicológico, y narra la historia de la «au pair» o institutriz en la sombría Bly Manor y los niños cautivos del horror, donde los fantasmas eran el vehículo emocional para indagar en las relaciones, las experiencias y los traumas de la encorsetada existencia en los postreros años de la sociedad victoriana. Esta vez, ubicada a mediados de los años 1980´s, aunque en la campiña británica, se aleja de la duda planteada en el original sobre la psiquis de la protagonista, y propone sin ambages la existencia de las apariciones y una reflexión sobre las motivaciones, los anhelos y los sinsabores de la propia existencia.

En una reunión, frente al fuego de una chimenea, se propone una historia de fantasmas, una larga y enrevesada anécdota ocurrida en un pasado cercano y a la vez casi centenario, en sus formas y sustancia. Dani Clayton se presenta en la mansión Bly en 1987, como la nueva «au pair» o institutriz de dos niños huérfanos, contratada por Henry Wingrave, tío de estos, para educarlos y acompañarlos durante las vacaciones de verano. Llega claramente anticipando la aventura de la heroína, intuyendo una trama más profunda y oscura de lo que le han informado. Allí conoce a Mrs. Grose, la casera y ama de llaves, Owen el cocinero y la jardinera Jamie, y los niños en cuestión, Flora y Miles. A partir de aquí la vida de Dany y su historia se enlaza con la de la familia que estos han formado, más allá de los vínculos sanguíneos.

[REVIEW] La maldición de Bly Manor: Ustedes podrán juzgarlo cuando conozcan la historia

La culpa por la ineficacia en expresar lo que se anhela es un sentimiento que puebla la mansión y a sus habitantes. Cada uno de ellos recorre la historia intentando domesticar la sensación que provoca el haber roto las expectativas tanto propias como ajenas, el callar la verdad de sus sentimientos, algo que sí se asemeja a la historia original, y es uno de sus aciertos, justamente, como trastoca o moderniza el conflicto de lo que entendemos por faltas y pecados, de yerros y tabúes, el prejuicio y el comportamiento ante la alteración de lo establecido. Y la vida animada por estos sentimientos, que a la larga se desfiguran, convierten y se potencian en la persona.

La historia es ciertamente un experimento completamente distinto en la formas a su anterior temporada, aunque parecido en sus bases. Aquí el relato es lineal y poco hay del rompecabezas que los espectadores completaban al atravesar los episodios. Como también sucedía en la novela de James, la voz en off que conduce al público a través de la narración alimenta esa sensación que las acciones complementarán, a paso lento eso sí, pero no sin ritmo, aunque a veces pueda ser redunda. Trama sobre trama, las historias se entrelazan y fusionan, unas mejores que otras. Porque las hay pobres e inacabadas, como si en cierto momento molestaran a las principales y fueran quitadas sin miramiento alguno.

Es sin lugar a dudas un director que comprende al personaje, puesto que la visión es inequívoca en el reparto, que borda una riqueza en ellos atrayente, como también despareja. T’Nia Miller interpretando a Mrs. Grose, Henry Thomas como Henry Wingrave y la misma Dany de Victoria Pedretti, destacan en el conjunto.

Queriendo ya dejar en paz al paciente lector que hasta aquí nos ha acompañado, mencionaremos que el autor de esta serie, en busca de sus propios cuestionamientos sobre el Thanatos y el Eros (ese intrincado e interesante ensayo sobre las pulsiones humanas y las sombras que a ambos términos rodean, diversificándolos) parece no interesarse por muchos de los temas que Henry James planteaba y que generan toneladas de análisis, como la ambigüedad del relato de la institutriz o la revulsiva y poco clara relación de los niños con Jessel y Peter. De hecho aquí los niños parecen entender mucho mejor las leyes que pueblan la mansión y más, que no mencionaremos por obvias razones de spoiler.

[REVIEW] La maldición de Bly Manor: Ustedes podrán juzgarlo cuando conozcan la historia

La maldición de Bly Manor es un regreso más que aplaudible de la saga antológica por su acertado manejo del horror a largo plazo, más de atmósferas y sensaciones, aunque mantendré mis reservas hacia algunos aspectos de la narración, que parece desconfiar por momentos de su propia imaginería. Que sean nueve episodios de una hora promedio invita a verla con tranquilidad, el arrebato maratónico aquí juega en contra. Efectiva en sus intenciones como en emociones y, como era de esperarse, detallista y visualmente sugestiva. ¿Es mejor que La maldición de Hill House? No sabríamos decirlo, puesto que la pesquisa es otra, logrando su propio atractivo.


[REVIEW] La maldición de Bly Manor: Ustedes podrán juzgarlo cuando conozcan la historia

Título: La maldición de Bly Manor (The Haunting of Bly Manor – 2020)

Dirección: Mike Flanagan, Ciarán Foy.

Guion: Mike Flanagan (Novela: Henry James).

Reparto: Victoria Pedretti, Rahul Kohli, T’Nia Miller, Henry Thomas, Benjamin Evan Ainsworth, Catherine Parker, Oliver Jackson-Cohen, Kate Siegel.

Ambientada en la Inglaterra de los años 80. Después de la muerte trágica de la au pair, Henry Wingrave (Henry Thomas) contrata a una joven niñera estadounidense (Victoria Pedretti) para cuidar a sus sobrinos huérfanos (Amelie Bea Smith, Benjamin Evan Ainsworth) que residen en Bly Manor con el chef de la finca Owen (Rahul Kohli), la jardinera Jamie (Amelia Eve) y el ama de llaves, la Sra. Grose (T’Nia Miller). Pero no todo es lo que parece en la mansión, y siglos de oscuros secretos de amor y pérdida esperan ser descubiertos en este escalofriante romance gótico. En Bly Manor, muerto no significa que se haya ido.

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Acerca de Marco Guillén 2827 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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