[Literatura] Unión Argentina de Escritoras y Escritores: La escritura como trabajo

La escritura como trabajo: Los autores en nuestro país toman la iniciativa y luchan por sus derechos laborales y su lugar en la sociedad.

Por @MLauParedes

La Unión de escritoras y escritores considera a la creación literaria como trabajo. Su propósito es visibilizar la situación de los autores en Argentina y generar, desde su lugar, una reflexión sobre las políticas públicas vinculadas al libro, además de solicitar los derechos y obligaciones que todo trabajador posee.

Emilio Salgari, autor de Sandokan, en una carta a sus editores antes de suicidarse escribió: “Solo pido que, para compensar el dinero que os he proporcionado os ocupéis de mi funeral. Me despido rompiendo la pluma”. Así, daba fin a su vida colmada de penurias e injusticias luego de publicar más de ochenta y cuatro novelas. ¿Cuál es la situación actual de los escritores? ¿Cómo son sus contratos editoriales? ¿Qué opciones de publicación hay? Estas son preguntas que abren la discusión y que ponen en cuestión el lugar de los escritores en la sociedad. Los coloca en un sitio diferente, donde el foco está en el propio quehacer como trabajadores de la palabra.

Enzo Maqueira, vocal de comisión de prensa y acciones de la Unión de escritoras y escritores, cuenta que la asociación surgió en 2017 con el objetivo de plantearse como miembros fundamentales de la industria editorial. “Unos cinco años antes nos habíamos reunido porque sentíamos que estábamos siendo maltratados, sentíamos que no eran claras las condiciones. A veces había adelantos, a veces no. A veces, te daban el 10 % de tapa de cada libro que vendés. A veces te dan tres libros para que te arregles. Cuando una editorial te liquida lo que vos vendiste, te liquida a los seis meses de las ventas. O sea que te come todo lo que te liquida la inflación. Te dan un papel firmado por ellos mismos donde dice, bueno, vendimos 500 ejemplares y te damos esta plata. Pero, vos realmente nunca sabés muy bien cuánto vendieron, cuánto no”, afirmó y agregó: “con un libro cobra el editor, el librero, el distribuidor, el imprentero, el diseñador, el corrector, todo el mundo y por lo general el escritor nunca o de vez en cuando. Paradójicamente, el autor es la materia prima”. La industria editorial, entonces, generó que los escritores se organicen y comiencen una lucha que intenta ser federal con el fin de obtener un mejor pasar económico y social. “Todas esas situaciones nos perturbaban mucho y nos dábamos cuenta que en estas condiciones escribir estaba reservado para un grupo selecto de gente que puede hacerlo a pesar de, ¿no?”, concluyó Maqueira.

El autor y miembro de la Unión recordó además que en 2017 hubo una feria de editores en la que cada año asiste más público y que los organizadores festejaron su éxito. Ante esta situación, un escritor en un posteo de Facebook reflexionó que a ellos no les estaba llegando la ganancia que aquellos mostraban. Según Enzo Maqueira, ahí surgió la idea de nuclearse. “En las primeras reuniones éramos diez, luego quince. Terminó armándose un grupo de trabajo de ocho personas que empezamos a motorizar un poco esta idea de la unión de escritoras y escritores con la idea de primero reivindicarnos como trabajadores de la cultura, de la industria del libro en particular, de la cultura en general”. Señaló que hay autores que no se consideran así, quizás por su prestigio, o por pensarse como con un aura especial, ubicados en un pedestal. También, hizo hincapié en las políticas públicas vinculadas a la cuestión y a obtener los derechos y obligaciones de acuerdo a la función que realizan.

Unión Argentina de Escritoras y Escritores

“Construimos la unión de manera democrática, horizontal, plural, federal. Y fueron muchos debates, encuentros (…) A fines del año pasado ya éramos casi cien escritoras y escritores que votamos nuestro estatuto, armamos la primera comisión directiva, y empezamos los trámites para ser Asociación Civil. La semana pasada ya firmamos todo el papelerío”, aseguró Maqueira. También, indicó que todo escritor que se sienta interpelado puede ser parte desde el lugar en el país en el que esté. “Cualquier persona que se sienta en una situación de indefensión, que escriba y que no tenga para comer o que no puede llegar a fin de mes puede acudir a nosotros porque estamos pidiendo al Estado respuestas y soluciones, que nos acerque propuestas para superar esto. En la pandemia, tuvimos compañeras y compañeros en una situación desesperante a nivel económico y tuvimos que tramitar bolsones de comida”. Por otro lado, también asesoran sobre contratos editoriales y sobre temas vinculados a presentaciones y ferias de libros.

El autor hizo referencia al Centro de estudiantes Crítica de artes (CECA) de la Universidad Nacional de las artes (UNA) para señalar que la Unión allana el camino de los futuros escritores profesionales. “Hacemos puente con ellos porque nosotros estamos organizando un poco el panorama con el cual se van a encontrar cuando se reciban y quieran escribir su novela como es lo que queremos todos de escribirla, publicarla y ganar los premios o cuando les pidan escribir una contratapa, o escribir un prólogo”.

Integrantes de la comisión directiva firmaron el acta para convertirnos en Asociación Civil.

Por una ley del libro

Desde la Unión de escritoras y escritores y desde distintos lugares de Argentina vinculados a la cultura, se planteó la necesidad de una Ley del libro. El hashtag #Leydellibroya comenzó a circular en las diferentes redes sociales para que el proyecto presentado por Daniel Filmus, ex presidente de la Comisión de la Cámara de Diputados, sea tratado y aprobado en las Comisiones de ambas cámaras.

Escritores, editores y libreros de todo el país aportaron a la creación del texto que fue redactado por Alejandro Dujovne, doctor en Ciencias Sociales, investigador del Conicet y especialista en Historia y sociología del libro. Hasta el momento, fue aprobada en la Cámara de Senadores, luego con modificaciones en la Cámara de Diputados y, ahora, debe ser tratada nuevamente para que la primera Cámara apruebe o no los cambios.

La Ley define cuáles son los objetivos del Instituto Nacional del libro (INLA), qué acciones realizarán en relación a la industria editorial, la estructura organizativa, y su funcionamiento. Intentan promover el acceso igualitario a la escritura y a la lectura de toda la sociedad, las traducciones, la promoción de libros argentinos en el exterior, entre otras cuestiones que intentan romper con las desigualdades entre los distintos sectores involucrados en el proceso de creación y publicación de los libros impresos.

Muchos consideran la ejecución de este proyecto como un punto de partida para abrir las discusiones. Así, Silvia Itkin, directora de Editorial Obloshka, en los vivos de Instagram organizados por la Unión afirmó: “Con la Ley tendríamos reglas claras y profesionalización”.  Por su parte,  María Inés Krimer, vocal de la asociación, aseguró: “No es que no existan fondos públicos para auspiciar, sostener el trabajo de los escritores, las editoriales pequeñas o las librerías de barrio. Esos fondos públicos existen. Lo que pasa que a la vista de los resultados y de todo lo que se está planteando parece que no están utilizados de una manera muy eficiente. Entonces, la idea del Instituto Nacional del Libro sería que todos nos sentáramos a discutir en una gran mesa  y que estos fondos pudieran ser utilizados de una manera más interesante, (…) que realmente llegue la posibilidad de subsidiar a escritores, la idea de que la escritura no sea un privilegio de pocos, o que necesariamente para escribir uno tenga que tener asegurado ingresos por otras vías”.

Advertisements
Acerca de María Laura Paredes 182 Articles
Lectora y admiradora de toda expresión artística. Entrevistas, reseñas y comentarios literarios.

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.