[REVIEW] Mank: Más extraño que la ficción

David Fincher nos brinda una biopic sobre Herman Mankiewicz, en pleno proceso de escritura del guion de «Citizen Kane» (1941). Cine dentro del cine, un homenaje audiovisual impresionante al Hollywood clásico, a los estudios y a todos los responsables de erigir esa tan preciosa y rica época dorada.

Por @martog23

Netflix ya nos tiene acostumbrados a platos fuertes en el mes de diciembre desde hace algunos años. La seguidilla la arrancó Roma (2018) de Alfonso Cuarón, que sembró la idea de que Netflix no solo apuntaba al entretenimiento sino a darle lugar a autores y directores prestigiosos con historias personales. Luego, el año pasado nos llegó The Irishman (2019) de Martin Scorsese, que más allá de que presentaba una historia basada en hechos reales sobre la desaparición de Jimmy Hoffa, también significo un elocuente ejercicio sobre la filmografía del director y su excepcional estilo cinematográfico. Y ahora le llega el turno a Mank, que vuelve a traer a David Fincher al mundo del largometraje luego de 6 años de ausencia. Esta vez gracias a un guion escrito por su padre, Jack Fincher, antes de morir en 2003. Jack fue un periodista, y terminó escribiendo el guion de este film por pedido de su hijo ya que consideraba que conocía bastante mejor la historia sobre Herman Mankiewicz.

Esta biopic pensada para ser realizada por aquel entonces, en los años ’90, adopta la perspectiva que sostuvo la crítica cinematográfica Pauline Kael en un ensayo escrito en los años ’70 en los que establecía y reavivaba la polémica alrededor de la autoría del guion de El Ciudadano (Citizen Kane). Se ha hablado bastante sobre quien es el verdadero autor del guion de la considerada por muchos “mejor película de la historia del cine” lo cierto es que probablemente nunca lo sabremos, y más allá de lo que muchos críticos y gente del espectáculo puedo decir alrededor de esto, no deberíamos considerar a una biopic como verdad absoluta o como una obra de profundo rigor histórico, sino una de las posibles perspectivas del asunto. Es muy difícil concebir una película biográfica, un documental o cualquier producto audiovisual como una fuente objetiva o fiable de la realidad.

Habiendo dicho todo eso, Fincher propone su carta de amor al cine, y quizás también el sello de la relación con su padre, a través de Mank. Un film que repasa el proceso creativo del controvertido guionista Herman Mankiewicz. Recordemos que Mank vivía en la costa este y había alcanzado un cierto reconocimiento gracias a su filosa pluma la cual escribió para New York Times, The New Yorker, y como critico en la escena teatral de Broadway. Varias deudas y problemas económicos lo llevaron a volar a la costa oeste y probar suerte en Hollywood. En principio no sentía demasiado aprecio el cine, pero si veía en ese medio una oportunidad de hacer dinero rápido y fácil. Rápidamente y gracias a que siempre era considerado “el hombre más inteligente en la habitación” pudo conseguir contratos como guionista para Paramount y MGM. El film decide enfocarse en el año que comenzó a escribir un guion para el joven Orson Welles, que admiraba su trabajo y había conseguido un jugoso contrato con RKO para escribir, dirigir, producir e interpretar dos películas obteniendo absoluto control del proceso creativo y también decidiendo quienes serian sus colaboradores en la tarea.

Lo interesante de esta propuesta de cine enmarcado dentro del cine es que, más allá de cualquier reparo que se le pueda hacer sobre su veracidad, representa una reivindicación del proceso de producción cinematográfica demostrando como las películas no pertenecen solamente a los directores sino a un montón de personas involucradas que las hacen posible.

Por otro lado, resulta bastante acertada la propuesta narrativa de Fincher (tanto el padre, como el hijo) de emular una estructura similar a la que utilizaba «Citizen Kane», con una temporalidad no lineal yendo y viniendo de 1941 al pasado para ir develando poco a poco que cosas condicionaron el proyecto de The American (luego rebautizado como Citizen Kane), que elementos influenciaron la historia como por ejemplo la inspiración de la figura de William Randolph Hearst para el personaje central de la película, el alcoholismo del propio Mank y las dificultosas relaciones de Herman con los ejecutivos del estudio como Louis B. Mayer e Irving Thalberg.

A su vez, las decisiones estéticas que propone Fincher para el film no solo tienen el objetivo de embellecer la obra y hacerla más atractiva, sino que buscan emular la experiencia completa de homenajear a un tipo de cine que ya no se hace más, pero no con una mirada simplista y nostálgica sino con la búsqueda de redención del oficio cinematográfico y a todos sus involucrados. Es por ello que, así como Welles pudo tener un gran equipo para el rodaje de su opera prima con Gregg Toland en la fotografía, Bernard Herrmann en la música, Herman Mankiewicz en el guion y Robert Wise en el montaje, Fincher también despliega a sus colaboradores consiguiendo puntos altos en casi todos los apartados, con un impecable trabajo de guion de su difunto padre, un impresionante trabajo de fotografía en blanco y negro de Erik Messerschmidt (Mindhunter) y una impecable banda sonora de Trent Reznor y Atticus Ross.

La decisión de agregar el ruido del carrete y el proyector, los saltos de rollo hablan bastante de una idea clara de realización. La forma en que están iluminadas las escenas, algunos planos y emplazamientos de cámara que remiten directamente a escenas icónicas de Citizen Kane, no solo vuelven a la película en un plato exquisito para los cinéfilos sino también en el reflejo claro de una época. Todo esto también se puede apreciar en los inteligentes diálogos que tienen los personajes, en su acercamiento un poco film noir a la cuestión y las impecables interpretaciones de su elenco. Gary Oldman presenta un registro bastante medido y lleno de sutilezas, lo mismo pasa con la maravillosa Marion Davies de Amanda Seyfried y la Rita Alexander de Lily Collins.

Asimismo, el largometraje sirve como testimonio de una época atravesada por la miseria reinante tras la Gran Depresión, las huelgas de los trabajadores, el macartismo, el poder de los medios de comunicación para la manipulación y la crisis en el sistema de estudios como producto de las cuestiones antes numeradas.

Mank es un film bastante elocuente y ambicioso, que no se parece en nada a los anteriores trabajos de Fincher pero que al mismo tiempo muestran el enorme talento que posee. Una reflexión sobre el cine como arte y oficio que no debe ser evaluada por su rigor histórico. Una película que observa con amor al Hollywood de los ’30s y ’40s pero que a su vez puede tomar una mirada critica que solo el tiempo y la distancia le pueden dar.

PUNTAJE: 8.5/10


  • Título original: Mank
  • Año: 2020
  • Duración: 132 min
  • País: Estados Unidos
  • Dirección: David Fincher
  • Guion: Jack Fincher
  • Música: Trent Reznor, Atticus Ross
  • Fotografía: Erik Messerschmidt (B&W)
  • Elenco: Gary Oldman, Amanda Seyfried, Arliss Howard, Charles Dance, Tom Burke, Lily Collins, Tuppence Middleton, Tom Pelphrey, Ferdinand Kingsley, Jamie McShane, Joseph Cross, Sam Troughton, Toby Leonard Moore, Leven Rambin, Madison West, Adam Shapiro, Monika Gossmann
  • Productora: Netflix. Distribuida por Netflix
  • Género: Drama

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.