[RECAP] WandaVision: Now in Color (T1xE03)

Un repaso por el episodio que parece iniciar el quiebre del perfecto mundo de Wanda, o por lo menos insinuar con más resolución.

Por @mauvais1

Al ritmo de «Daydream Believer» de The Monkees, Matt Shakman cierra este tercer encuentro con el infierno televisivo que Wanda y Visión protagonizan, dejando al espectador especulando la traicionera maniobra que ejecuta la serie «homenajeando» las sitcoms por sobre el evento fantástico que siempre han sido las entregas del universo cinematográfico Marvel.

Destrozar escena por escena el episodio de media hora es un juego que todos jugamos. Un vano intento de inmiscuirnos en los intersticios de su fatua inocencia para descubrir el giro del truco, la oscuridad que se simula de a ratos pero que no proporciona respuesta alguna. Trajinaba en mi anterior review o recap, como más le guste al lector, que la propuesta tomaría un camino que ahora,  voy entendiendo, no transitará más que de manera superficial y básica.

El embarazo anunciado en el final del episodio «Don’t Touch That Dial» crece aceleradamente, aun para un par de criaturas especiales como son ellos, iniciándonos en un viaje a través del remanido episodio de padres primerizos, sustancialmente condimentado con la inocencia que las series de televisión de los 60s y 70s solían narrar. Se mencionan hasta el hartazgo The Brady Bunch y The Partridge Family, las que no contradecimos por las obvias referencias, con detalle interesante, más allá de la socarronería con que manejan las acciones de acuerdo a cómo se planteaban moral y éticamente en esa pretérita década y donde realmente muestran un estudio de las mismas. Va siendo tiempo que la narración gire hacia el esperado universo épico, por eso las desavenencias de Visión con lo que sucede. Las pequeñas fallas que esa matrix comienzan a mostrarse con más contundencia.

Y entonces, las especulaciones de cómo y por qué está sucediendo esto se aceleran. ¿Acaso será la misma Wanda, como en House of M o Dinastía de M (escrita por Brian Michael Bendis para Marvel), la respuesta? La atormentada criatura que cambia la realidad y construye un universo donde ella simula una felicidad plena de hijos y familia re-unida, es la más obvia de las razones. El poder de Wanda es, solo para comenzar, inmenso, y por sobre todo disruptivo, y lo sabemos. Pero creo que también un plan demasiado simple para quienes supieron reescribir la totalidad de la saga Marvel para el cine. Referencias las hay, no hay dudas, pero tan simple como eso no será.

La aparición de Geraldine, interpretada por Teyonah Parris, que sabemos es Monica Rambeau – hija de María Rambeau, amiga esta de Carol Danvers/Capitana Marvel – parece indicar que el cuento será parecido pero no lo mismo. ¿Entonces, hacia dónde vamos? Que Mefisto, el Lucifer de Marvel, que si Hydra y el Barón von Strucker, o la misma S.W.O.R.D. (Sentient World Observation and Response Department)… Ciertamente las lecturas se acumulan, irónicamente, sobre tan solo treinta minutos de función, y aún así sabe mantener el interés del público gracias a ese juego de insinuar y develar solo a cuenta gotas.

Entendemos que el pueblo «Westview» existe, o por lo menos una versión fuera de la alternativa que ellos viven; y por lo que vimos, Herb (David Payton) y el Doctor Stan Nielsen (Randy Oglesby) en particular, sufren estoicamente. Quien no parece realmente pasarla tan mal y de hecho colaborar con el artificio es Agnes (Kathryn Hahn), quien muchos presagian será Agatha Harkness, la maestra mágica de Wanda. ¿Será? Tan simple otra vez. Uno esperaría que, como en un episodio de Scooby-Doo, se quite la mascara al final y revele a alguien más interesante que genere nuevas perspectivas. No sé, tal vez un personaje que rompa con el ciclo hasta ahora tan retroalimentado de cómics ya leídos años atrás., que no deberían ser un lastre para el espectador de la serie, puesto que la obra debe sostenerse por sí misma. Y con todo lo visto hasta ahora parece ser el camino.

La expulsión de Geraldine al mencionar el triste final de Pietro Maximoff, la voluble situación mental de Wanda, por momentos me parece un truculento cuento invertido de El bebé de Rosemary (1968). Somos la perspectiva de los vecinos armando la conspiración alrededor de ella. El horror sólo sugerido, la fantasía impuesta y aceptada como último recurso a un dolor devastador, la confusión entre el anhelo y algo más retorcido. Wanda acepta el reto de sobrevivir ese infierno con tal de no separarse de su amado y ahora de sus niños, prolongación malsana de eso que retiene a Visión a su lado. La neurosis de Wanda se profundiza y refuerza en la constante complejización de este universo donde Visión sí está vivo y no hay dolor alguno que recordar, como la muerte de Pietro. ¿Estamos ante el nacimiento de una nueva villana para la franquicia? O por lo menos la causante de que universos paralelos por comenzar confluyan como se viene anticipando. No es casual que esta sea la presentación de la Fase 4 de la saga; no sería casual que uno de los seres más poderosos de este universo sea el causante.

La presentación en sociedad de Billy/Wiccan y Tommy/Speed da un nuevo giro a la monumental rueda del MCU, como si ya se anunciara a los «Young Avengers»- siguiente generación de los vengadores, diremos para resumir- en próximas entregas. Y en esto Kevin Feige (presidente de Marvel Studios) sigue siendo el mejor en la sala.


Título: WandaVision – Now in Color (T1xE03)

Dirección: Matt Shakman.

Guion: Jac Schaeffer, Gretchen Enders, Roy Thomas.

Reparto: Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Debra Jo Rupp, Fred Melamed, Kathryn Hahn, Teyonah Parris, Kat Dennings, Randall Park, Jolene Purdy, Asif Ali, Emma Caulfield Ford, Shane Berengue, Shaun MacLean.

Serie: 9 episodios.

Combinando el estilo clásico de las sitcoms con el MCU (Universo Cinematográfico de Marvel), cuenta la historia Wanda Maximoff y Visión, dos seres con superpoderes que viven una vida idílica en las afueras de una ciudad hasta que un día comienzan a sospechar que no todo es lo que parece.

Acerca de Marco Guillén 3432 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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