[REVIEW] Luca

Pixar vuelve a la carga con Luca, una historia que entra y sale de las aguas del mar para seguir las aventuras de un joven «monstruo marino» que, junto a su amigo Alberto, se embarca en la exploración del mundo terrestre.

Por @joacods

Nadie puede discutir que Disney ofrece, película tras película, una nueva actualización del (ya hace años establecido) paradigma de animación occidental. Este fenómeno sucede desde hace unas décadas atrás y convive con otros tipos de animación, teniendo quizás su mayor contraparte en Studio Ghibli. Más allá de esta comparación, Disney (y más específicamente Pixar) continúa perfeccionando su fórmula del éxito. El último de sus tanques fue Soul, una película doblemente galardonada en los Óscars, con un guion aceitado y sobre todo, un nivel de animación sublimemente logrado, entre muchos otros aciertos.

Así, poco más de seis meses después de aquel hito, Pixar apuesta por Luca. El filme sigue a una joven criatura marina que parece llevar una vida sencilla y muy tranquila, viviendo con su familia y encargado de cuidar a un cardumen de peces. Todo cambia para el protagonista cuando conoce a Alberto, otro par de las profundidades pero que, en el marco de una incipiente adolescencia, se ha revelado a su realidad y continuamente visita el temido mundo terrestre, más específicamente un pueblito de Italia, Portorosso. Una vez fuera del agua, su organismo se adapta a una forma humana perfecta. Pronto, el protagonista de la historia comprobará que esto es común a todos los de su especie. Pero la dupla deberá tener mucho cuidado, pues Portorosso se encuentra abocado a cazar a las criaturas marinas, una suerte de mito expandido entre sus pobladores. De esta forma, Luca descubre el vasto universo de aquellos que viven fuera del agua, embarcándose en una aventura que reflexiona sobre la amistad, la familia y el miedo a lo desconocido.

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En principio y retomando lo anteriormente considerado al inicio de esta crítica, podemos decir que Pixar sigue sabiendo explotar su fórmula del éxito sin gastarla ni un poco. En este sentido, cabe aclarar que esta no es una apuesta arriesgada ni algo que no se haya visto nunca en la historia del cine. Partiendo desde esa base y sin perder de vista el molde en el que se encuentra desarrollada, nuevamente hay que aplaudir todo lo que implica la realización de este film: desde la investigación, todos los procesos de producción, guion, animación, etc. Luca es una película redonda, donde todo vuelve a encontrarse super trabajado y detalladamente llevado a cabo. Y es que aún en apartados en los que no se busca la excelencia que ostenta la antecesora directa, como la animación o la banda sonora, Luca brilla por la perfecta sincronización de estos con el todo global. Un todo que se diferencia de Soul precisamente por aferrarse a la simpleza y la ternura de la infancia, en detrimento de la complejidad y la seriedad de la adultez que se palpa en aquella última. Una mención estelar dedicada para el enorme elenco de voces, algo que Disney vuelve a priorizar como en todas sus producciones.

En este caso, Pixar elige contar una historia acerca de la amistad y el amor por los amigos o los pares. Así lo declara el director del largometraje, Enrico Casarosa, al hablar acerca de Luca. La relación que conforma el protagonista con Alberto y, más adelante (aunque en menor medida) con Giulia, es en gran parte lo que pone en marcha a la historia y también lo que la sostiene. El primer director no estadounidense en dirigir un film de Pixar alega haber tomado inspiración de su propia infancia y la transposición a una nueva historia en la pantalla grande parece haber perfeccionado sus vivencias, con una gran facilidad para transmitir emociones, de principio a fin.

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El otro gran basamento de Luca es la relación entre el personaje principal y sus padres, quienes como muchos padres de la realidad caen en la sobreprotección y espantan a sus hijos más de lo que les enseñan; algo que se da dentro de un marco en el que Luca se encuentra transitando la adolescencia, período que suele generar grandes cambios tanto para los hijos como para sus progenitores. El opuesto en este pilar de la historia lo representa Alberto, quien posee una libertad ajena a su amigo, lo cual le da una envergadura más que llamativa. Este contraste entre las historias personales de ambos también se configura como otro de los motores que regula el termómetro emocional de la cinta, lo cual a medida que esta avanza, genera entre los amigos un vínculo que se sincera cada vez un poco más.

En otro de cosas, es interesante notar el acercamiento que elige Pixar sobre una cultura ajena, al igual que lo hizo con Coco varios años atrás. Más allá de que no logra librarse de los clásicos estereotipos que su visión alla gran hermano perpetúa constantemente en el cine hollywoodense, Luca no parece faltarle el respeto a la tradición italiana y en parte eso lo logra gracias a la creación de un pueblo que se asemeja a los clásicos pueblitos italianos, pero que en realidad es literalmente ficticio.

Por otro lado, resulta necesario mencionar un tópico bastante señalado a lo largo y a lo ancho de internet: ¿es Luca una película sobre una infancia LGBT? Considerando que poco importa que una película aclare la sexualidad de sus protagonistas (así como poco debería importarle a cualquier persona la sexualidad de otra) o que se «auto-catalogue» como parte del «género gay del cine» y apostando a dejar de lado la necesidad de aclarar este tipo de incógnitas, desde este espacio se elige deliberadamente seguir priorizando una evaluación sobre la calidad de la cinta, tanto como pieza artística y como relato. A partir de allí, de ninguna manera se pretende negar la existencia de lecturas alternativas, como lo es este ejemplo. Todo lo contrario. Se festeja cada triunfo de la diversidad en la pantalla, aun cuando este se base en una relectura. Justamente, una de las mayores riquezas del cine es la multiplicidad de interpretaciones y resignificaciones y, tal como lo expresa Casarosa, se celebra que así sea.

Habiendo logrado de forma exitosa una nueva y hermosa historia, Pixar demuestra que sigue a la vanguardia de la animación. Parece que este reinado nunca acabará.

PUNTAJE: 9/10


Título: Luca

Dirección: Enrico Casarosa

Guion: Jesse Andrews, Mike Jones

Reparto: Jacob Tremblay, Jack Dylan Grazer, Emma Berman, Marco Barricelli, Saverio Raimondo, Maya Rudolph, Jim Gaffigan, Sandy Martin, Giacomo Gianniotti, Marina Massironi, Sacha Baron Cohen, Peter Sohn, Lorenzo Crisci, John Ratzenberger.

Productora: Walt Disney Pictures, Pixar Animation Studios.

En un hermoso pueblo en la Riviera italiana, Luca comparte sus aventuras de verano con su nuevo mejor amigo: un monstruo marino que se convierte en humano cuando está seco.

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