[REVIEW] El hombre del agua

[REVIEW] El hombre del agua

Un niño emprende la misión para intentar salvar a su madre enferma buscando una figura mítica que se dice que tiene poderes curativos mágicos.

Por @mauvais1

Erase una vez una infancia interrumpida. Espiritual o físico, el golpe dará comienzo a un periplo que llevará al niño o niña hacia el intrincado y disfuncional razonamiento adulto sobre un tema. Los ejemplos en el cine abundan, tanto que sería engorroso enlistarlos todos aquí. Podríamos mencionar Paperhouse de Bernard Rose, Bridge to Terabithia de Gábor Csupó, la imprescindible El laberinto del fauno de Guillermo del Toro o por qué no Where the Wild Things Are de Spike Jonze, y claro, Un monstruo viene a verme de J.A Bayona como para dar una idea. Por ende ya sabrá el espectador por donde se está internando en este drama escrito por Emma Needell, que dirige y protagoniza David Oyelowo. Aquí el niño Gunner Boone (Lonnie Chavis) emprende la misión para intentar salvar a su enferma madre Mary (Rosario Dawson) buscando una figura mítica que se dice que tiene poderes curativos mágicos.

Simple y sencilla en su trama, su ejecución (en la que hay una potencia visual interesante) no logra desarrollar equilibradamente el encuentro dramático entre la fantasía infantil y la realidad mundana. Colecciona, eso sí, una variedad de analogías propias de las aventuras de héroes; el encuentro con el fenómeno que hará al niño iniciar el viaje, encarnado por Alfred Molina con su Jim Bussey, un solitario y burlado vecino que da por sentado la veracidad de la historia del «hombre del agua»; la pequeña Jo encarnando al espíritu genio y compañero de aventuras, con su propia lucha interna y el bosque, ese símbolo universal de lo salvaje y de lo intangiblemente mágico que lo habita.

[REVIEW] El hombre del agua

Allí está ordenado y pulido en los tres actos el desarrollo de la epopeya, la construcción del mito a través de la investigación que Gunner hace, y de hecho bien propuesto, porque en nada difiere con la desesperación humana frente a lo inevitable. Antes de internarse en ese viaje iniciático, este artista de cómics y escritor en ciernes que investiga profundamente antes de crear sus historietas, pasa por la búsqueda desesperada de una cura o tratamiento a la leucemia leyendo libros de divulgación médica. Nada, nos repetimos, que un adulto no haya transitado cuando lo científico fracasa y se interpelan las deidades como último y desesperado recurso.

Aquí yace lo interesante y poco explorado del periplo de Gunner, como en los limites descubrimos ese sin fin de fantasías posibles como respuestas a nuestros anhelos. El pequeño siente por sobre todo su inutilidad ante lo que le sucede a su madre, cuando de a poco descubre la enfermedad que la está consumiendo. Desde su percepción infantil, que en pleno 2021 y pandemia mortal mediante, hemos visto que no se supeditan a tan solo fantasía de pequeños, encontrará en la leyenda local la única posibilidad de involucrarse en lo que los adultos le ocultan. El saber y entender todo a medias, no es buena consejera puede que sea parte del mensaje, como también la idea de futilidad trastocando el concepto de mortalidad. Que no es lo mismo.

Gunner enfrenta varios desafíos en su aventura, muchos de los cuales son materias que los adultos aún deben. Y eso es poco alentador para uno como espectador, lidiar con la mortalidad de los seres queridos no es algo que se aprende en un viaje de campamento con amigos o singulares alucinaciones. El mago, la aliada y el infinito bosque que guarda el secreto, aquí el héroe no tropieza con un antagonista fuerte (o villano fiel reflejo de sus desventajas y sombras espirituales), otra de sus falencias y creemos que la más sorprendente. Hay un atisbo genérico y poco desarrollado en la figura de su padre, en parte ausente y en otra aunque presente distante por la incomprensión, pero que no llega a llenar los zapatos de un antagonista útil para la trama.

[REVIEW] El hombre del agua

¿Qué es el héroe sin su alter ego? Aquí la fuerza aparente y necesaria para que exista un conflicto es la enfermedad de su madre, pero al ser poco discutida, ya que el niño ignora gran parte (y nosotros como espectadores también), lo hace intangible. Entonces es solo un viaje con hitos, a los que no se les presta la más mínima atención dramática. Mary, la madre, es la fuerza vital que se marchita, el otoño del héroe que comienza a lidiar con la mortalidad del mundo que habita, quizás los insectos debajo del troco en que se guarece con Jo, su compañera de viaje, sea un muy sutil recordatorio de esto, como esa nevada que lo hace reír y solo son cenizas de un incendio que devora el bosque, pero allí queda todo.

El encuentro final con el tan mentado «hombre del agua» es un maravilloso diálogo del protagonista con sus ansias y anhelos rancios, la podredumbre del egoísta que solo piensa en sí mismo, que lo interpela con la noción de que no trata de salvar a su madre, más bien evitarse el dolor que padecerá al perderla. La lección de que no importa la inmortalidad del momento, sino que la intensidad con que se vive este, es un discurso dicho sin aliento en lo minutos finales, al caer el cierre. Como un libro de autoayuda que refuerza su discurso en frases finales y rimbombantes y que no superará un análisis mínimo en su relectura.

La epopeya en sí, lo más importante en este género, es sin lugar a dudas lo más descuidado. El viaje es insustancial, como si todo el segundo acto solo existiera como enlace del anterior y el final. Cuando justamente allí es donde el protagonista debe trascender sus limites, redescubrirse y acumular el conocimiento con el que será capaz de afrontar la verdad última.

Es tierna, pero no afectada, con ese tan mencionado valor de producción en el mundo que los personajes habitan, y que trata un peliagudo tema como la mortalidad con bastante tacto, pero olvida construir los pasos del drama, es solo un salto en conocimiento, no un proceso de reconocimiento de las leyes naturales que nos gobiernan.

Dirá el espectador, después de leer este texto, que no nos gustó la película, y en realidad sí. Pero para nosotros adolece de lo más importante, y es la desarticulación y reconstrucción del personaje protagonista que un viaje simbólico logra y como esto afecta su entorno.

La película se encuentra disponible en Netflix.


[REVIEW] El hombre del agua

Título: El hombre del agua (The Water Man – 2020)

Dirección: David Oyelowo

Guion: Emma Needell

Fotografía: Matthew J. Lloyd

Reparto: Rosario Dawson, Maria Bello, Alfred Molina, David Oyelowo, Amiah Miller, Lonnie Chavis, Holden Goyette, Peter James DeLuca, Daniel Vasic, Mark Lavell, Kenny Powell, Chel White, Ella Parks.

Un niño emprende la misión para intentar salvar a su madre enferma buscando una figura mítica que se dice que tiene poderes curativos mágicos.

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Acerca de Marco Guillén 3308 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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