[REVIEW] El Reino: Hágase con o sin tu voluntad

Un pequeño adelanto, sin spoilers, de la nueva serie argentina de Netflix. El poder secular y religioso en medio de un magnicidio.

Por @mauvais1

Dentro de la celda, en sus cuadernos, el filósofo y teórico marxista de la hegemonía – entre muchas de otras actividades – Antonio Gramsci garabateaba esa frase que antecede al primer episodio de El Reino. La misma, abreviada aquí, dice: «La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados».

Claro que, con respecto a lo que el pensador elucubró al forjarla, la referencia a la frase es, en mucha medida, supeditada a un mero e ínfimo instante, aunque crucial en esta ficción. A comienzos de los 1930, la crisis bursátil había empantanado al mundo en una mezcla extraña de reafirmación del capitalismo e impulso pleno a movimientos sociales en extremos aspectos. Todos recordamos bien al fascismo de Hitler y Mussolini, el conservadurismo latinoamericano que daba sus primeros golpes de estado, el Estalinismo. La historia se quebraba dando inicio a un nuevo siclo.

El espectador tendrá en claro entonces por dónde van los tiros al iniciarse en el viaje que proponen Claudia Piñeiro y Marcelo Piñeyro en El Reino, la nueva producción de Netflix. Un cruce para nada fortuito de influencias seculares y religiosas, que en la realidad de los últimos años han dominado la agenda.

El poder y la construcción del mismo, el medrar en él y, lo más arduo de todo, mantenerlo. Sin eufemismos o cabildeo de pasillo, aquí las fuerzas evangélicas se unen con las seculares para dar paso a una fórmula presidencial acorde a esos tiempos de cambios que pregona el epígrafe. El pastor Emilio Vázquez Pena (Diego Peretti) es el candidato a vicepresidente en la fórmula que lidera Armando Badajoz (Daniel Kuzniecka), pero en el lanzamiento este último es asesinado, dejando al pastor no solo al frente a una desmantelada campaña apenas comenzada, sino también en el medio de la investigación de magnicidio.

Hasta donde tuvimos la oportunidad de ver, se liberaron solo cuatro episodios de los ocho para esta reseña. El pulso de Marcelo Piñeyro y Miguel Cohan en la dirección entregan una historia sin fisuras, con presentación de personajes lo suficientemente austeros que dan paso al thriller policial al uso. El misterio del asesino en la sala, desde el comienzo ya sabido, inicia un elaborado circo de conspiraciones varias, donde el poder político y el religioso, en la figura del pastor evangélico, serán el centro gravitacional del drama.

Por supuesto que, al ser una serie de ocho episodios, la trama inicial se adereza con varias subtramas que abren frente a una variedad interesante de personajes. La lucha del bien y el mal se embarra en una suerte de circulo de criminales reinsertados en la sociedad, familias con pugnas internas y oponentes políticos. Es una historia diseñada para medrar a largo plazo pero con un ritmo interesante, donde además de un nutrido elenco de estrellas argentinas brilla, sin lugar a dudas, una producción que no ha escatimado en costos. La introducción de los personajes, como todo lo que ocurre en ese intenso primer episodio, es sin dudas un gancho bien establecido para el espectador.

El juego de thriller conspiranoico político religioso es un buen tema para una serie que se sitúa en estas australes tierras; más aun sabiendo cómo, en la realidad pedestre de estos últimos años, ha tenido incidencia en las agendas periodísticas y políticas. Pañuelos celestes (estandarte de los antiabortistas), conservadores en contra del matrimonio igualitario y otros etcéteras, que hoy son moneda común en los temas relevantes, aquí son puestos como protagonistas, lo que es, en lo ficcional, un atractivo personaje para abordar y analizar.

Más allá de una lucha de poderes extremos, aquí la serie propone un conflicto dentro de la misma fuerza, con iguales armas, aunque no tan compatibles anhelos. El trabajo de Mercedes Morán y Diego Peretti, el matrimonio de pastores, al igual que el de los expresidiarios reinsertados en la sociedad por parte de esas fuerzas religiosas, propone una interesante relectura de personajes que poco abundan en la ficción televisiva nacional.

Un compacto y bien trazado circulo de personajes, en los que abundan las estrellas locales, crea un universo interesante de criaturas clásicas del drama policial. Un asesinato, el misterio del cerebro ejecutor de este y las relaciones interpersonales proponen un thriller con ritmo y de pausada cocción, aunque no por eso lenta.

Más no podremos indagar en la trama para no generar ningún tipo de spoiler al paciente lector, pero este verá ya desde los dos primeros episodios que no solo se trata de un muerto y un cumulo de personajes que podrían ser el cerebro detrás del crimen, sino que descubrirá una lectura de la actualidad, aunque a veces un tanto inverosímil -El motivo por el cual Julio Clamens estuvo en la cárcel, por ejemplo- pero aun así con un gancho entretenido.

Si Tumberos (2002), El Marginal (2016) o El puntero (2011) retrataban las crisis institucionales y económicas de comienzos del siglo XXI, El Reino trae a la pantalla las discusiones que tras las leyes progresistas como el matrimonio igualitario o el derecho al aborto, o más aún la vacunación en plena pandemia, han iniciado los grupos conservadores sobre lo ético y moral que enfrenta la sociedad, la libertad de elección, donde en algunos casos se ve a la fe como arma política. Bien lo adelantaba el epígrafe de Antonio Gramsci, la discusión en la serie sobre estos tiempos crisis y cambios es espiritual.

En fin, más allá de un thriller policial y político, El Reino presenta una realidad más que actual- aunque alterada, ya que es ficción después de todo- que sabrá también entretener al público con una excelente producción y un elenco formidable. Un tanto más involucrado que Puerta 7 y ciertamente superior a Edha, esta nueva ficción argentina en Netflix vale la pena.


Título: El Reino

Dirección: Marcelo Piñeyro y Miguel Kohan.

Guion: Claudia Piñeiro y Marcelo Piñeyro.

Reparto: Diego Peretti, Chino Darín, Mercedes Morán, Nancy Dupláa, Joaquín Furriel, Peter Lanzani, Vera Spinetta, Nicolás García, Victoria Almeida, Alfonso Tort, Patricio Aramburu, Sofía Gala Castiglione, Santiago Korovsky, Alejandro Awada, Daniel Fanego, Ana Celentano.

Productora: K&S Films. 

8 episodios.

Cuenta la historia del pastor Emilio Vázquez Pena, candidato a Vicepresidente de la República, cuyo compañero de fórmula es asesinado súbitamente durante el acto de cierre de campaña. Luego del horror viene la oportunidad: Vásquez Pena podría convertirse ahora en el próximo presidente de la Nación. Entre intrigas Emilio intentará descifrar quién es el asesino y cuáles fueron sus causas, mientras se prepara para ser el nuevo líder del país.

Acerca de Marco Guillén 3441 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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