5 razones para ver… «BOJACK HORSEMAN»

Un caballo que habla, un labrador retriever que actúa y una gata mánager son algunos personajes que forman esta serie animada de Netflix. A más de un año de su último episodio, «BoJack Horseman» sigue siendo una pieza artística que nunca va a parar de cuestionarnos.

Por @RoochiiCesped

BoJack Horseman -cuyo primer episodio se emitió en 2014- es una serie creada por Raphael Bob-Waksberg. Mucho más que una historia de dibujos y animales antropomórficos que hablan, la creación de Waksberg nos presenta preguntas y más preguntas sobre cómo viven los personajes. Así también, cuenta con un humor particular -una mezcla con el humor negro- que la hace querer terminarla en un fin de semana de lluvia.


Cada personaje, un mundo

La sátira de Netflix tiene como protagonista a BoJack Horseman, un caballo-hombre de 500 kilos, estrella de Hollywood de los ’90. Ambientada en Los Ángeles, la serie de 6 temporadas nos cuenta las vivencias del protagonista y sus amigos. A medida que avanzamos por los capítulos, nos vamos amigando y enfrentando con cada personaje de la serie.

Si bien cada episodio dura un poco más de 20 minutos, Waksberg logra contarnos desde el lado A hasta el Z de la vida de los protagonistas. Uno de los métodos es el uso del punto de vista de cada uno. Hay episodios donde estamos en el hombro de los miembros de la serie y aquello nos permite sumergirnos en sus pensamientos. Con esto, nuestra relación con cada uno va modificándose, ya sea evolucionando para bien o para mal.

¿Qué nos quiere mostrar el creador de BoJack? Tal vez que nadie es perfecto. Que aquello en lo que somos buenos -juzgar- se puede cuestionar y puede haber otra mirada, otro análisis. Que no hay personas plenamente buenas o malas. Solo hay personas que hacen cosas buenas y cosas malas.


Una crítica animada

Si hay algo que describiría a las 6 temporadas de BoJack Horseman es la palabra “crítica”. La serie se esmera -y de hecho, le sale muy bien- en criticar todo aquello relacionado al mundo hollywoodense. Waksberg utiliza la serie para hablar de lo que vemos a simple vista y aquello que no reconocemos, pero está. Un ejemplo es la utilización del feminismo por parte de medios de comunicación para llegar a una mayor audiencia (un capítulo está exclusivamente orientado a la utilización del aborto como publicidad).

Un humor ácido que te desequilibra. ¿Por qué? Simplemente porque no te querés reír de eso. No te querés reír de un cartel que dice “It’s a boy” (es un niño) pero está tachado el “boy” (niño) y está reemplazado por “a-borted” (abortado). O cuando a BoJack le agarra un desequilibrio emocional y se come una caja entera de pastelitos. Capaz nos produce una mueca la situación misma o, tal vez, imaginarnos a nosotros en esa situación (¿haríamos eso mismo?).


Un choque entre mundos

Similar a Padre de Familia (con un perro que habla), BoJack Horseman combina el mundo de los animales y los seres humanos. Es una curiosa idea de Waksberg porque si bien convivimos con animales, el guionista lo llevó a otro extremo: la interacción plena entre los dos mundos. Una relación y sociabilidad que llega a confundir quién es animal y quién es humano.

BoJack Horseman, con esta fusión, nos muestra que los humanos pueden llegar a ser más animales que los propios animales, y viceversa. Esto se puede ver fácilmente con el personaje principal de BoJack: sus problemas y crisis existenciales son las que podría tener un ser humano cualquiera. Esta mezcla es utilizada como una muestra para preguntarnos si nosotros, en ciertas situaciones, nos dejamos llevar el instinto hasta perder por completo la razón. ¿Somos capaces de comportarnos como animales? Tal vez ya lo estamos haciendo.


Aquello de lo que no se habla

Las temáticas que aborda no son ninguna novedad: adicciones, salud mental, la superficialidad hollywoodense, la manipulación de la información por parte de los medios, entre otras. Podría decirse que “lo novedoso” -y lo que podría ser la causa del éxito- es en cómo se abordan estos temas.

Entre los diálogos hay chistes sobre las drogas y la falta de autoestima, pero no los ridiculiza. ¿Por qué? Porque aparecen en el momento justo de la escena. En un momento donde el dramatismo empieza a formarnos una lágrima, llega un chiste o comentario de algún personaje. Pero no es forzado, la risa sale sola, sin pensarla dos veces. Se genera una incomodidad y una tensión capaz de ser cortada con un cuchillo. Sin embargo, esta sensación es necesaria para ambientar la escena y así, tomar con seriedad los problemas que se desarrollan.


Nosotros en la serie: ¿Quién es el favorito?

No es raro que en un primer momento encontremos a un personaje con quien nos sintamos identificados. Puede ser por las características que tenemos en común o porque la idealización es tan grande, que lo empezamos a querer. Sin embargo, en esta serie aquella identificación es más “compleja”.

¿Por qué compleja? Por lo que se menciona anteriormente. Generalmente nos “encariñamos” con el bueno o el malo. Pero como las anécdotas que vivimos con los personajes los hacen actuar bien y mal, es más difícil elegir a un favorito. Por ello, la evolución es de a dos: de los protagonistas y del público. Nos transformamos y crecemos juntos.


Título: BoJack Horseman

Años: 2014-2020.

Duración: 25 min por episodio.

País: Estados Unidos.

Creador: Raphael Bob-Waksberg.

Dirección: Raphael Bob-Waksberg, JC Gonzalez, Amy Winfrey, Joel Moser, Martin Cendreda, Adam Parton, Mike Hollingsworth, Matt Mariska, Mike Roberts, Anne Walker Farrell, Aaron Long, Matt Garofalo, Otto Murga, Tim Rauch y Peter Merryman.

Guion: Raphael Bob-Waksberg, Joe Lawson, Peter Knight, Elijah Aron, Jordan Young, Mehar Sethi, Vera Santamaria, Kate Purdy, Joanna Calo, Scott Chernoff, Alison Flierl, Kelly Galuska, Laura Gutin, Scott Marder, Caroline Williams, Alison Tafel, Nick Adams, Rachel Kaplan.

Música: Grouplove, Jesse Novak.

Voces: Will Arnett, Amy Sedaris, Alison Brie, Paul F. Tompkins y Aaron Paul.

Producción: ShadowMachine Films, Tornante Company, Netflix.

Distribuidora: Netflix.

En un mundo donde humanos y animales antropomórficos conviven, el protagonista de la serie es el caballo BoJack Horseman, protagonista de la telecomedia «Horsin’ Around» en la década de los 90. Después de años de decadencia y una tormentosa vida personal, BoJack se propone volver al candelero a través de una autobiografía para la que contará con ayuda de una escritora fantasma, Diane Nguyen. Pero BoJack también tendrá que lidiar con las exigencias de su exnovia y agente, la gata Princess Carolyn, su compañero de piso, Todd Chávez, y su amienemigo Mr. Peanutbutter, un perro labrador que es novio de Diane y triunfó con una sitcom muy similar a «Horsin’ Around».

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