[REVIEW] Sin Tiempo para Morir: Un final agridulce

Este jueves se estrenó finalmente “Sin Tiempo para morir (No Time to die, 2021)”, la vigésimo quinta entrega de las aventuras del agente 007, y la quinta y última de Daniel Craig como un James Bond totalmente reinventado para el Siglo XXI.

Por @ElPatoAlvarez_

Desde el mero anuncio de Craig como el nuevo James Bond, allá por 2005, internet (todavía las redes sociales no eran masivas) se volvió loca: los fans no podía aceptar que el agente secreto al Servicio de Su Majestad sea rubio, de corta estatura (1.78) y, menos que menos, tener cara de boxeador. Sin embargo, en 2006, llegó la prueba de fuego con Casino Royale al mando del director Martin Campbell, alguien que sabía bien de reinicios en este universo ya que hizo lo propio con Pierce Brosnan en su primera misión como 007 en Goldeneye (1995).

Casino Royale nos mostró a un James Bond novato, tosco, bruto, en sus primeros momentos como agente doble cero y estrenando su licencia para matar. Si bien parecía una continuación de lo dejado por Brosnan (ya que Judi Dench volvía a repetir el papel de M), este nuevo asesino al servicio de la Corona británica no tenía nada que ver con la impronta del irlandés. El film no solo nos presentaba a un 007 sin experiencia, sino que también veíamos un costado poco explorado del personaje: su lado romántico. Es así que se termina enamorando de Vesper Lynd (Eva Green) y, posteriormente traicionado por ella, la marca quedará como tinta indeleble en su alma, siguiendo una venganza personal a través de esta saga que nos llevará a explorar más del pasado del personaje, pasando por nuevas versiones de viejos enemigos que conocimos anteriormente. Luego llegaron la irregular Quantum of Solace, la inigualable Skyfall, pasando por una mediocre Spectre hasta llegar al climax de la Era Craig: Sin Tiempo para Morir.

Lo vimos enamorarse una vez, ser traicionado, seguir las pistas de una misteriosa organización de la cual uno de sus miembros termina matando a su figura materna (M) y volver a enamorarse (esta vez de Madeleine Swann, interpretada por Léa Seydoux) al mismo tiempo que descubre que Spectre y su líder, Ernst Stavro Blofeld (Christoph Waltz) son mucho más que su pasado, son su familia.

Sin tiempo para las sorpresas

Mucho se especuló de lo que trataría esta nueva y última entrega en la Era Craig como James Bond. Incluso se creía que el villano interpretado por Rami Malek, Safin, era una nueva versión del Dr. No, lo que cuadraría bastante bien luego del tratamiento que se le dio a Blofeld en la anterior película.

Pero nada nos tenía preparado para lo que vendría. Al comienzo vemos el pasado que comparten Madeleine y Safin para luego pasar al presente, con Bond retirado, viviendo el romance con Madeleine y, pareciera, por fin dando un final y el perdón a Vesper. Sin embargo, nuevamente Spectre lo encuentra y parece que todo ha sido otra traición de una mujer que ama. Por esto, Bond decide dejar a Madeleine y desaparecer del mapa.

Cinco años después, un arma biológica es robada y Bond es contactado por su amigo de la CIA, Felix Leiter (Jeffrey Wright) quien le encarga la misión de recuperarla porque es la única persona en quien confía. En el medio, se encontrará con la nueva agente 007, Nomi (Lashana Lynch) quien parece tener el mismo objetivo. Si bien al principio hay cruces, no tardarán en ponerse de acuerdo.

La historia llevará a Bond a reencontrarse con Madeleine, sus antiguos aliados, el restablecimiento de su status de doble cero y dar por cerrado el círculo de su historia de una vez y para siempre.

Tenemos todo el tiempo del mundo

El film dirigido por Cary Joji Fukunaga (True Detective) y coescrito por Phoebe Waller-Bridge (Fleabag) mantiene en su primera mitad al espectador acérrimo del agente 007 en un lugar cómodo, con acción, intriga y el humo característico. Sin embargo, a medida que vamos pasando la mitad de las casi tres horas de metraje, la cinta comienza a ponerse más oscura y densa. Tanto la partitura del genial Hans Zimmer como la fotografía de Linus Sandgren (La La Land) nos van llevando a un lugar más lúgubre, pero no por eso menos heroico y épico. Precisamente en la fotografía se puede notar el cambio de atmósfera y, en el mismo sentido, el toque autoral que le dio Fukunaga al film.

Y no es casual que este sea el film más crepuscular de esta saga (y quizás de toda la franquicia): hay dos momentos del film, uno al comienzo y otro casi al final, dónde Bond le dice a Madeleine “Tenemos todo el tiempo del mundo”. Esa frase es la misma que George Lazenby, en su única pero recordada incursión como 007 en el cine, le decía al cadáver de su fallecida esposa, la Condesa Tracy Di Vicenzo, en el oscuro final de Al Servicio Secreto de Su Majestad (On Her Majesty’s Secret Service, 1969). Incluso en los créditos finales de Sin Tiempo para morir suena el leit motiv de Louis Armstrong compuesto para aquella.

Los paralelismos no son casuales: tanto en “Sin Tiempo…” como en “Al Servicio…” se intentó una deconstrucción de la figura de James Bond, dotándolo de alma, corazón y llevándolo a lugares que nadie imaginó. Tanto en la saga de Craig como en aquella película, los 007 son personas que aman, que sufren y que se enfrentan a destinos trágicos que cambiarán el rumbo de su vida para siempre. Si bien el film de 1969 pareciera no tener continuidad, en Solo para sus ojos (For Your Eyes Only, 1979), el personaje interpretado por Roger Moore visita la tumba de Tracy, cerrando el círculo matando definitivamente a Blofeld y vengando la muerte de su amada. Fue un guiño, pero ahí está y es canon.

La saga de James Bond interpretada por Daniel Craig tomó, en su momento, mucho de la saga de Jason Bourne para ir virando hacia el lado conocido, sin alejarse de la premisa inicial que era conocer más en profundidad a ese asesino del gobierno británico que ya se estaba transformando en una parodia de sí mismo. En el mismo sentido, Skyfall (la mejor de todas) tuvo tanto en su villano como en su tratamiento, un acercamiento a la saga de Batman por Christopher Nolan.

Acá, Fukunaga parece tomar también ciertos aspectos de The Dark Knight Rises en un final que se torna agridulce. No solo por cómo termina la historia, sino porque la película se siente irregular, el villano no está a la altura y hay personajes con los cuales uno no se identifica y pasan sin pena ni gloria.

Es imposible seguir hablando sin spoilear, solamente decir que la Era Craig terminó, y James Bond tiene un destino incierto, pero seguramente tiene todo el tiempo del mundo para volver a reinventarse.

PUNTAJE: 8/10


Título: Sin tiempo para morir

Título original: No Time to Die

Dirección: Cary Joji Fukunaga.

Guion: Neal Purvis, Robert Wade, Cary Joji Fukunaga, Phoebe Waller-Bridge.

Reparto: Daniel Craig, Rami Malek, Léa Seydoux, Lashana Lynch, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Ana de Armas, Christoph Waltz, Ben Whishaw, Jeffrey Wright, Rory Kinnear, Dali Benssalah, Billy Magnussen.

Bond ha dejado el servicio secreto y está disfrutando de una vida tranquila en Jamaica. Pero su calma no va a durar mucho tiempo. Su amigo de la CIA, Felix Leiter, aparece para pedirle ayuda. La misión de rescatar a un científico secuestrado resulta ser mucho más arriesgada de lo esperado, y lleva a Bond tras la pista de un misterioso villano armado con una nueva y peligrosa tecnología.

Acerca de Diego Alvarez 1479 Articles
Cinefilo, comiquero, coleccionista, comic addict. Whovian de tiempo completo.

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