[REVIEW] The Green Knight

Mágica y asombrosa, así es la nueva película de David Lowery donde el secreto a descubrir es la maravilla de un cuento de hadas.

Por @mauvais1

Sin lugar a dudas, las gestas de Arturo y sus caballeros caminaron junto a la literatura y sus cambios generacionales. De marcial líder, el caudillo que derrota a los salvajes sajones, pasó a ser el cuasi divino señor de un mítico reino plagado de brillantes caballeros, a un pie de página en las gestas de otros, la sombra en el cuarto donde Lanzarote ama a Ginebra, un ideal, un ser humano imperfecto, la quintaescencia de la caballería. La transición, amistosa, entre el paganismo y el temprano cristianismo.

Mucho de lo que hoy tomamos por narraciones antiguas no superan los 200 años de traducciones e interpretaciones. Siquiera su lado pagano supera el siglo XX. Es en el siglo XIX donde comienza el romance del publico, artistas y demás comparsas que hoy conocemos. Todos reelaborando lo escrito por Geoffrey de Monmouth, quien crea el marco pseudohistórico del universo Artúrico; Chrétien de Troyes quien lo dota de amor cortés y aventuras de otros personajes que habitan el reino; y claro, Thomas Malory quien da cuerpo y lógica a su centenaria, quizás milenaria, historia, y de la que beberemos hasta hoy.

En medio de aquella temprana fiebre Artúrica de los siglos XII al XIV es que nace este poema anónimo, «Sir Gawain and the Green Knight», cuyo titulo es reciente tanto como la traducción al inglés moderno, que nosotros conocimos a través de J.R.R. Tolkien. El mismo que el guionista y director David Lowery, realizador de Pete’s Dragon (2016), A Ghost Story (2017) y The Old Man and the Gun (2018), toma como base para su adaptación.

La historia de Sir Gawain aquí es narrada no solo de modo simplificado, también teniendo en cuenta una serie de simbolismos que beben más de los pie de página de la leyenda que del poema en sí. Pero, y al contrario de lo que otros dan por sentado, nosotros entendemos que nada es alegórico para unos pocos entendidos. Al contrario, David Lowery narra un cuento de hadas, no una alegoría moral. Los símbolos solo están para sustentar el trasfondo fantástico que este tipo de narración requiere para dar realismo a su universo.

Que el pentáculo (estrella de cinco puntas) en los pomos de las espadas y blasones de escudos, imaginería para trazar el «trawthe» de Gawain que se traduce aproximadamente como su veracidad, honor e integridad, y que cada punta representa la generosidad, cortesía, castidad, amistad y piedad atributos indispensables de un caballero; porque después de todo es un cuento sobre el individuo en busca de materializar lo que hasta ahora han sido solo anhelos de perfección como hombre. El hombre verde, como entidad que engloba lo pagano y anterior al cristianismo tan caro para la corte del rey de Camelot. Y más, y más para que también los trabajos del protagonista no carezcan de los atributos que una narración fantástica y heroica deben sustentar.

La visión del director es casi la subversión de los primeros estadios del camino del héroe, de hecho invierte los logros y fallos, donde en el poema él prevalecía, aquí lo malogra, y donde el caballero erraba (catarsis del cuento), se utiliza para un final abierto y debatible. Y es lo que puede confundir al espectador distraído, porque Gawain no parece desarrollarse como personaje típico de estas sagas, ya que supera los diferentes trabajos más por inercia o suerte que propia conciencia. La aventura es en declive, brillante y melancólico derrotero de acuerdo a Lowery. Inmediatamente nos retrotrae a ese otro relato sobre la angustia existencial que es A Ghost Story (2017), esa criatura hecha de nada y tiempo que solo espera, hasta que resuelve la última incógnita que lo retiene, y que hasta entonces solo es testigo mudo de un mundo en constante movimiento, cíclico y eterno. El fantasma y Gawain tienen eso en común, solo son un transe en una largo proceso circular. Ellos deberán encontrar su catarsis y así liberarse del ciclo para resurgir, en ese postrero lugar.

Gran parte de la historia que narra la película se basa en los pasajes del poema, los hitos de este al menos, y reconfigura a sus protagonistas al puro estilo de tragedia moderna, la pesadez y oscuridad, en ningún momento alivianada cuenta como protagonista al hombre común, Gawain. Y a la madre Morgan le Fay, el caballero verde y al rey Arturo los aleja como símbolos de un mito que este transita desde su perspectiva pedestre, imperfectamente humana.

El zorro, la descabezada y los gigantes son los pasajes de un mito antiguo y en desuso para cuando nuestro protagonista los transita, su intención más allá de construir – lo dijimos antes – ese mundo de fantasía y realidad horrenda, también es señalar que allí afuera hay maravillas también como horrores mundanos. Y es donde entrarían los carroñeros del campo de batalla, mismo que dejaron los caballeros que antes en la mesa configuraban la quintaescencia de su cofradía. Ellos que se quedan mudos y quietos ante el desafío del caballero verde.

Dev Patel y David Lowery traen a la actualidad el personaje, lo reconstruyen desde la estructura moderna, actual, de un vago que debe madurar y hacerse cargo. Al contrario que el original, que ya lo presentaba con las cualidades de un caballero que descendería al lodo de lo imperfecto. Aquí es al revés, porque así acostumbramos a ver el camino del héroe reciente, de menos a más. Mientras que el poeta narra las tribulaciones de un hombre que debe lidiar con su humanidad versus su integridad de caballero, para alcanzar la santidad.

Las imágenes, algunas de un alcance poético excepcional, son parte de ese desarrollo del mito que el transita pero que poco comparte y por lo tanto su interacción será la misma que el obnubilado espectador. Esa es la idea, Gawain somos nosotros. El diseño de vestuario de Malgosia Turzanska juega con el cruce de ambos mundos, el elaborado para la corte, familia del protagonista, los habitantes del castillo de Bertilak se construye en una magnifica reinterpretación de murales e imágenes religiosas bizantinas y británicas de los siglos VI y VII, alta fantasía para un mundo que es un mito, lo mismo sucede con Winifred (alusión a la santa decapitada Winifreda de Gales), Lady Bertilak y hasta Gawain. Mientras que los carroñeros, por ejemplo se retrata con mayor honestidad histórica.

La historia, como si de inciso se tratara, en el castillo de Lord Bertilak, en el film es minimizada a favor de ir directo al grano en cuanto a la última tentación que el caballero tendrá, una que no deja de ser erótica y sapiencial, pero tan pequeña frente a las otras aventuras que puede perder el brillo que en el original poseía. Lady Bertilak aquí es más que una simple ninfa tentadora, en medio del embrujo producido por Morgana Fey. La misma es puesta en el sitio de la bruja, así entendido para un palurdo del medioevo, una científica amateur que parece llevar su propia agenda.

La idea final que esta anécdota trae es la tentación y la vergüenza de ocultar dicho sentimiento, del apasionamiento de Gawain, del cinturón mágico que es prenda testigo y evidencia de ello y la única prueba que él enfrentará sintiéndose perdido, la humillación de su honor por cobardía. Y es que aquí se le dará la posibilidad de realmente convertirse en una criatura de mito como el resto. En un paladín y perfecto caballero de la mesa redonda. La visión que tiene, más que una advertencia a su necedad, es la magia por fin actuando sobre él, y como le sucediera a Uther Pendragon y Arturo, profecías de posibles mundo que él conquistará.

Ese final abierto no es más que conclusión de una aventura y el inicio de otra, la humorada final del caballero verde, es el coscorrón en el alumno que da el maestro cuando éste al fin advierte la lección después de tantos repasos. Asombrosa, con una extraordinaria puesta y que supera en ambición a sus anteriores películas, The Green Knight es el perfecto cuento fantástico donde la maravilla campa a sus anchas, y como todo mundo mítico, no necesita de explicación o definiciones, solo es eso, eterno e insondable.


Título: The Green Knight

Guion y Dirección: David Lowery.

Música: Daniel Hart.

Fotografía: Andrew Droz Palermo.

Reparto: Dev Patel, Barry Keoghan, Alicia Vikander, Ralph Ineson, Kate Dickie, Erin Kellyman, Joel Edgerton, Sarita Choudhury, Sean Harris, Helena Browne, Emilie Hetland, Anthony Morris, Megan Tiernan, Noelle Brown.

ProductoraSailor Bear, Bron Studios, A24, Ley Line Entertainment, Creative Wealth Media Finance, Wild Atlantic Pictures. 

La historia medieval de Sir Gawain y el caballero verde contada desde el punto de vista del género de la fantasía.

Acerca de Marco Guillén 3499 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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