[REVIEW] La Rueda del Tiempo: Carrera hacia la oscuridad

Un rápido repaso por los tres primeros episodios de la nueva serie fantástica de Amazon Prime Video, que adapta la celebrada saga de novelas de Robert Jordan y Brandon Sanderson.

Por @mauvais1

Como no todo lo que reluce es oro, diré también que no toda fantasía televisiva, serializada, es un Game of Thrones (2011-2018). Porque una de las riquezas del género es que consiste en varios subgéneros que amplían dramáticamente el acerbo de este. La fantasía no es solo The Lord of the Rings (trilogía fílmica de Peter Jackson iniciada en 2001), bien llamada «alta fantasía»; también hay mucho más que el drama palaciego barra «fantasía heroica » y la antes mencionada. Hay más de este en la televisión, aunque la producción de HBO supo abordarlo mejor, no por eso es el único. ¿Alguien recuerda Merlín de la BBC o Camelot de Showtime? ¿The Mists of Avalon de TNT, The Dark Crystal: Age of Resistance de Netflix?

Uno de los favoritos en general es la poco mencionada «espada y brujería» o «sword and sorcery». Termino acuñado por Fritz Leiber, que bien podría definir el rumbo que La Rueda del Tiempo, de Rafe Judkins para Amazon Prime Video, toma desde el primer episodio. Seremos sinceros, las diferencias se encuentran en limites borrosos, pero no por eso claros aquí. El juego de tronos de David Benioff y D.B. Weiss era más un drama palaciego, con desarrollo de personajes, con cierto aire fantástico heroico, y que con el correr de las temporadas parecía acercarse al «espada y brujería».

¿Pero por qué? Porque este género narra batallas, ricas en acción ambientadas en un marco cuasi mítico o fantástico, por qué no también medieval. Donde el peligro es más inmediato en tiempo y espacio para el protagonista, con el consabido conflicto personal e interno, podríamos concluir. La importancia de la historia subyace en el ritmo, la acción trepidante, la epopeya en curso. Aunque siempre al final hay una guerra por la existencia del mundo, de la civilización. Heredada de J.R.R. Tolkien en los tiempos modernos sin lugar a dudas, y las sagas nórdicas en los antiguos.

Seremos sinceros al mencionar que no hemos leído la saga de novelas escritas por Robert Jordan (seudónimo de James Oliver Rigney, Jr.) que se cataloga en otro género. Así que enfoquémonos en la serie de la que hemos visto los tres primeros episodios. Rafe Judkins, su creador y guionista, opta sin lugar a dudas por una propuesta mucho más amena y ligera, que no menos dramática y sangrienta. Plantea desde el inicio una aventura donde el tiempo es el mayor enemigo de los protagonistas y sus personajes, para mal o bien, y se desarrollan en las rutas que desandan. Una epopeya, como las narradas por Robert E. Howard, o por qué no, las ideadas por David y Leigh Eddings.

Y es menester mencionar todo esto, porque gracias a varios reseñadores el espectador se acerca al material televisivo buscando un Tyrion Lannister o un Lord Varys e intrincados y lentos procesos de desarrollo de la historia, cuando en realidad está más cerca de un Aragorn o un Galdaf el gris, porque esa es sin lugar a dudas otra de sus búsquedas estilísticas. De hecho sabemos que el autor original «homenajea» en mucho de su material al celebrado autor británico Tolkien. Y no es ironía, es solo información que él mismo da de sus escritos.

Hay una lucha entre la luz y la oscuridad, un tiempo cíclico que se repite en la eternidad del universo. Una hechicera y un guerrero guiando a un grupo de cuatro jóvenes hacia Tar Valon y la «Torre Blanca», donde estarán protegidos. ¿Por que ellos? Porque uno es el dragón renacido; aquel que una vez más, como sucedió 3000 años en el pasado, pondrá al mundo de cabeza. Puede que volviendo a destruirlo o tal vez reconstruirlo, o arrastrando todo a las oscuras manos de Shai’tan. Nadie lo sabe ese es uno de los motivos más acuciantes.

Rápidamente desde el primer episodio el guionista pone la comunidad en los caminos, con los Trollocs y Shaidar Haran (una especie de lugarteniente del oscuro) pisándoles los talones, forzándolos a una marcha sin descanso, en la que tropiezan con todo tipo de aventuras. Los hitos del coming-of-age y el típico camino del héroe.

Por otro lado, el universo que habitan es rico y puesto a rodar de acuerdo al pasaje que los protagonistas transitan y da a la historia un marco sin ser expositivo todo el tiempo. Claramente los temas como la rueda del destino y la reencarnación son fascinantes en este contexto fantástico y es hasta traducido en aspectos como el diseño de vestuario y escenografías. Two Rivers es una mixtura de los pueblos nórdicos y asiáticos – cierta reminiscencia al clásico hanfu chino-. Es llegado al episodio tres cuando otra de las referencias que se han cruzado en nuestra visión es La Torre Oscura de Stephen King.

De lo que adolece es sin lugar a dudas es la confianza en la producción, es decir en dinero invertido en FX para más de una escena clave, y en un desarrollo cabal del universo. Desde Two Rivers al pueblo minero en que caen Rand al’Thor y Mat Cauthon, la diferencia en construcción de contexto es por comenzar abismal, cuestión que puede dificultar lo inmersivo. Además de que Marcus Rutherford como Perrin Aybara es un completo fallo de interpretación.

De todas maneras, la historia es dinámica, y mantiene el paso sostenido por piezas de acción que concretan el paso al siguiente acto de manera concisa y atractiva. El protagónico de la nominada al Oscar® Rosamund Pike como Moiraine Damodred es un gran punto a favor, porque con su presencia solidifica las escenas y las exposiciones históricas que narra. Ella es la fuerza motora como también nuestra guía al universo de La Rueda del Tiempo. Que no termine de decidir si es un young adult o un drama fantástico adulto, genera alguna discontinuidad en la atmósfera general, pero no por eso deja de ser una entretenida serie de aventuras, que mucho recuerda – aunque sin comparaciones de producción – a sagas como Xena: Warrior Princess (1995-2001) o por qué no la malograda Legend of the Seeker (2008-2010).


Título: La Rueda del Tempo (The Wheel of Time – 2021)

Dirección: Uta Briesewitz, Salli Richardson-Whitfield, Wayne Yip, Sanaa Hamri.

Guion: Rafe Judkins, Michael Clarkson, Amanda Kate Shuman, Paul Clarkson, Justine Juel Gillmer, Dave Hill, Celine Song.

Novela: Robert Jordan.

Reparto: Rosamund Pike, Kae Alexander, Naana Agyei Ampadu, Hammed Animashaun, Pasha Bocarie, Priyanka Bose, Lolita Chakrabarti, Darren Clarke, Maria Doyle Kennedy, Kate Fleetwood, Peter Franzén, Jennifer Cheon, Stuart Graham.

Distribuidora: Amazon Prime Video.

Serie basada en la popular serie literaria de fantasía de Robert Jordan, «La rueda del tiempo» (The Wheel of Time), con más de 90 millones de libros vendidos. Ambientada en un extenso y épico mundo en el que existe la magia y únicamente algunas mujeres pueden acceder a ella, la historia sigue a Moiraine, miembro de una organización femenina increíblemente poderosa llamada ‘Aes Sedai’, cuando llega a la pequeña ciudad de Two Rivers. Allí se embarca en un peligroso viaje por todo el mundo con cinco jóvenes, uno de los cuales ha sido profetizado como «el dragón renacido», que salvará o destruirá a la humanidad.

Acerca de Marco Guillén 3500 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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