[OPINIÓN] El chico que salvó la Navidad

Iniciamos el periplo de películas navideñas con «El chico que salvó la Navidad»; historia del nacimiento de Papá Noel con un elenco de lujo.

Por @mauvais1

Con el tiempo, los años, una Navidad tras otra uno pierde el número de películas referidas al tema que ve en las postrimerías del evento. Pero creo que como hay algunas que son recordadas (a las fiestas me refiero) mejor que otras, también sucede con algún que otro film.

En particular, quien les escribe guarda en la memoria Santa Claus: The Movie de 1985, la primera de su tipo que vi y que marcó para el resto de mi vida particularidades que busco en dichos filmes. Al poco tiempo llegaría It’s a Wonderful Life, que conocí como ¡Qué bello es vivir!, dirigida por Frank Capra, y la extraordinariamente dulce De ilusión también se vive (Miracle on 34th Street), de George Seaton. Estas no hicieron más que profundizar ese sentimiento de nostalgia, de taciturna alegría… ¿Puede acaso ese oxímoron detallar la sensación?

La fecha invita, apenas unos días antes de culminar el año, a cierta nostalgia por lo vivido, lo perdido y hallado. Celebrar la futilidad de ese instante mágico que es el árbol, los regalos, el creer en él y aquello que queda cuando todo concluye. Quizás por eso también las producciones suelen referirse a esas festividades como el instante en donde uno comprende, deja que la magia haga su encantamiento y convierta también la tristeza en esperanza. Recuerdo al niño de la calle y la pobre niña rica, el nacimiento del Papá Noel, o la reinterpretación de la fe gracias al milagro navideño.

Tanta perorata tiene aquí sentido porque A Boy Called Christmas, basada en el libro del mismo nombre escrito por Matt Haig, reúne una vez más mucho de ese sentimiento que inútilmente intento describir. Debo admitir que soy un ferviente seguidor de las películas navideñas, de esas que utilizan el tema para narrar una historia sobre la resiliencia, la nunca más destrozada hoy esperanza sobre que somos capaces de cambiar, de entender y reconstruirnos a partir de los pedazos que rescatamos debajo de un árbol navideño.

Dirigida por Gil Kenan, quien también escribe junto a Ol Parker (Mamma Mia! Here We Go Again), la historia es, y una vez más, el génesis del mentor de tan especial noche, narrada por una anciana tía, que intenta que los pequeños aprendan que perder no es olvidar, cuando se trata de su fallecida madre. Y que aún pueden ser felices a pesar, solo por que son capaces de aceptarse así, fútiles y parte de algo más grande y hermoso. Navidad siempre es pérdida en el cine al inicio, como si la festividad tratara también de reencontrar a sus clásicos personajes con nuevas perspectivas. A veces lo logra, otras solo son tristes elegías a lo que fue y ya no será.

Aquí en particular, es una extraña amalgama que duda hasta dónde y con quién arremeterá para lograr todas esas posibilidades narrativas. Tradicionalmente Papá Noel es un huérfano dedicado devotamente a los niños del mundo, que con sus elfos o duendes trabaja para que a todos les corresponda un poco, aunque sea una milésima parte, de la magia. Pero entonces primero hay que dejarlo solo, y hay que sumirlo en la oscuridad de la pérdida, un vacío que llenará con su eterno y cíclica misión. Que no está mal construido, pero los constantes chistes con que quiere suavizar el golpe le juegan bastante en contra.

La conversación que quiere iniciar con las nuevas generaciones duda todo el tiempo sobre si es muy triste, o por cuánto tiempo son capaces de sostener sentimientos de pérdida o desazón. Y es una pena, porque equilibrar no es compensar con más bromas, tal vez sí con más acciones capaces de dotarlas de nuevas aristas. Es una película para niños, pequeños, muy pequeños, y entonces también deduce que debe ser didáctica en materias como la tragedia, la promesa de un mañana menos lúgubre con cierto aire de retórica salón de clases.

Henry Lawfull como Nikolas es un total desacierto, más aún por las vivencias del personaje, su protagónico indiscutido como el futuro Papá Noel, y donde el destacado elenco de figuras del cine y la televisión británica como Maggie Smith, Jim Broadbent, Toby Jones, o Kristen Wiig, Stephen Merchant y Michiel Huisman son desaprovechados en personajes unidimensionales, meros lazos o motivos, de quienes provocan el nacimiento de nada menos que Papá Noel.

El extenso segundo acto, lleno de actividades, parece en momentos olvidar de quién se trata la historia, de qué se está cocinando. El mito es una carrera contra reloj hacia alguna parte, no importa si es huyendo o salvando, perdiendo o conociendo, es solo mantenerlo todo en acción. Como esa villana interpretada nada menos que por Sally Hawkins que no define ni una sola vez por qué está enojada o actuando como lo hace. Una o dos acciones oídas, que no vistas, definen su dolor y actitud dictatorial que abandonará sin preguntarse ella o al espectador cuándo o por qué.

Y es realmente una pena, porque el viaje promete ser fantástico, esa rara avis que siempre son los sentimientos navideños, ese colorido y nostálgico tapiz de emociones, y no tiene las agallas de abrazarlo y así reconstruir de esa mezcla un mensaje sobre afrontar la adversidad, equilibrar la tristeza con el anhelo de felicidad, con la esperanza de que todo será mejor cuando seamos capaces de comprender por qué sufrimos, para qué nos entristecemos. Porque navidad también es eso, hacer las pases con nosotros mismos y con lo que nos toca.


Título: El chico que salvó la navidad (A Boy Called Christmas – 2021)

Dirección: Gil Kenan.

Guion: Gil Kenan, Ol Parker. Novela: Matt Haig.

Reparto: Michiel Huisman, Kristen Wiig, Maggie Smith, Sally Hawkins, Toby Jones, Zoe Margaret Colletti, Jim Broadbent, Rune Temte, Sinead Phelps, Indica Watson, Philip Lenkowsky, Abiola Ogunbiyi, Peter Hosking, Duy Anh Tran, Henry Lawfull, Rishi Kuppa, James Beaumont, Saikat Ahamed, Kendrick Ong, Perveen Hussain, Isabel Volava, Lenka Regulyová, Trish Osmond, Isabella O’Sullivan.

Productora: Blueprint Pictures, Netflix, Studiocanal. 

Distribuidora: Netflix.

Un chico normal llamado Nikolas se embarca en una extraordinaria aventura por el nevado norte en busca de su padre, que se halla en una misión para descubrir el legendario pueblo de los elfos, Elfhem. Junto a un testarudo reno llamado Blitzen y un leal ratón mascota, Nikolas pronto encuentra su destino en esta historia mágica que demuestra que nada es imposible.

Acerca de Marco Guillén 3881 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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