[REVIEW] The Lost Daughter

Maggie Gyllenhaal tuvo su primera victoria en su debut cinematográfico como directora cuando obtuvo el León de Plata al mejor guion en el Festival de Venecia realizado en septiembre. Con un inmejorable elenco, el film narra un drama con intensos momentos de thriller acerca de vínculos y preguntas que resuenan en una audiencia actual.

Por @belmalone

Agua, el mar. La brisa de la costa griega apacigua a Lena (Olivia Colman), una profesora de letras que decide tomarse unos días de vacaciones y llevar consigo una incontable suma de libros en sus valijas. Es allí donde conoce al cuidador de la casa, Lyle (un sereno Ed Harris), quien la asiste en su llegada y la ayuda con el pesado equipaje. Al día siguiente, aprovechando el hermoso día de sol, Lena va a la playa y posa su mirada en Nina (Dakota Johnson) y su pequeña hija Elena. La familia de esta madre e hija, celosos y cautos de los vínculos de su clan, se encuentran alertas vigilando la zona. The Lost Daughter, la adaptación de la novela homónima de Elena Ferrante, dirigida y escrita por Maggie Gyllenhaal, es una bocanada de aire fresco al cine hecho por mujeres, además de una grata sorpresa. 

Uno de los puntos a favor del filme es que, en lugar de los personajes, es la cámara quien cuenta la historia. Esto atrae al espectador a observar detenidamente lo que sucede, ya que las palabras tampoco valen. Los silencios, el lente abusando de los primeros planos a los ojos y los gestos del experimentado elenco hacen que The Lost Daughter cuente la historia a través de determinantes tomas. La desesperación en Nina, una madre que tiene incertidumbres con respecto a su maternidad, encuentra confort en Lena, quien resulta ser una suerte de referente de la experiencia en ese oscilante universo. Los planos y contraplanos muestran, en el juego de miradas, una especie de baile que aprueban o ayudan al personaje de Johnson a mejorar el cuidado de su hija. Lena, por otro lado, se aflige de sólo recordar los berrinches y ciertos momentos compartidos con sus hijas y su marido.

En otras palabras, la fotografía de Hélène Louvart parece acompañar los estados de ánimo de los personajes y enfatizar las diversas atmósferas que tienen lugar en la película a la par de la música a cargo del compositor Dickon Hinchliffe.

Por otro lado, la paleta de colores hace a la historia sobria, realzando la gama de azules y mostazas, y tizas para apelar a la locación, ya sea en el vestuario de los protagonistas o en la misma escenografía, especialmente para remitirse al mar, los caracoles, el arena y las piedras de las orillas. Lo mismo sucede en los flashbacks, solo que allí enfatizan de alguna manera la tristeza de una joven Lena a cargo de la irlandesa Jessie Buckley, quien ha tenido que tomar, para cierto sector del público, polémicas decisiones en pos de la prosperidad de su carrera y su esencia femenina.

Sin embargo, la propuesta no deja de mejorar y lo refleja también en la construcción de los personajes. En esta historia predominan los personajes femeninos, quienes no son mujeres que replican un accionar dentro de la heteronorma. Son mujeres atrevidas, que a su manera logran hacerse paso en su ámbito profesional, familiar, vincular, y es esa la magia que despliega Gyllenhaal a cargo del guion: les da absoluta libertad de mostrar a sus personajes sin tapujos para invitar a la audiencia a repensar qué rol le cabe a la mujer, sobre todo cuando se trata de madres profesionales; o qué tipo de rol cumplen las masculinidades en la crianza de los niños. Además, al transcurrir en un contexto vacacional o turístico, permite también evidenciar lo efímero que pueden ser los vínculos.

Para cerrar, The Lost Daughter deja en claro que la hermana mayor de los Gyllenhaal ha sabido aprovechar los años que lleva en el medio como actriz y absorbió herramientas que usa estratégicamente para darle voz y estilo a sus ideas, lo cual hace de una manera certera. Desde su mirada pone en boga diversos temas en las dos horas de metraje, logrando un gran equilibrio en el ritmo y los actos. Maggie aprovecha su espacio y narra distintas problemáticas que conciernen a las mujeres desde su ojo particular. Ya era hora de que alguien diera el paso más difícil e incómodo y ponga estos tópicos con tanta delicadeza sobre la mesa. Bravo.

PUNTAJE: 10/10


Título: La Hija Oscura

Título original: The Lost Daughter

Año: 2021.

Duración: 121 min.

País: Estados Unidos.

Dirección: Maggie Gyllenhaal.

Guion: Maggie Gyllenhaal. Novela: Elena Ferrante.

Música: Dickon Hinchliffe.

Fotografía: Hélène Louvart.

Reparto: Olivia Colman, Dakota Johnson, Peter Sarsgaard, Jessie Buckley, Paul Mescal, Oliver Jackson-Cohen, Ed Harris, Dagmara Dominczyk, Alba Rohrwacher.

Productoras: Endeavor Content, Faliro House, Pie Films, Samuel Marshall Productions.

Género: Drama. Thriller psicológico.

Las vacaciones en la playa de una mujer madura toman un giro oscuro cuando comienza a obsesionarse con otra mujer y su hija, lo que la obligará a tener que enfrentarse a problemas de su pasado y de su primera maternidad.

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