[REVIEW] Mar de la Tranquilidad

Una científica se une a una misión para recuperar unas muestras de una estación lunar, escenario de un accidente que acabó con todos, incluida su hermana.

Por @mauvais1

Sin lugar a dudas, el espacio es la frontera final de la especie humana, y como tal, ese misterio se completa con toda una suerte de corpus de leyendas y mitos, tal y como lo hiciéramos en tiempos que comenzamos a navegar los océanos del mundo. Puede que sean razas avanzadas con ansias de conquistas, proyecciones si las hay a nuestro colonialismo reciente. Suerte de misteriosas civilizaciones madres de todo lo conocido, con esos aliens ancestrales, o por qué no, otras formas de vida simplemente capaces de mimetizarse con la especie humana, dando el siguiente salto evolutivo.

Para cada generación de espectadores ha habido un concepto, casi que podemos trazar la historia del siglo XX y XXI, viendo cómo ha sido retratado ese espacio tan infinito y negro como densamente poblado de terror y maravilla. Event Horizon (1997) de Paul W.S. Anderson fue hasta capaz de trascender esa oscuridad sempiterna y llevarla hacia otros universos, infiernos dimensionales que hasta a la misma naturaleza humana horrorizó. Desde que el siglo XX tuvo el impulso de la cosecha planetaria a pesar de lo limitado de sus recursos, el planteamiento ecológico entró en ese juego de género ciencia ficción y drama de supervivencia humana, más que de descubrimiento, conquista y colonización por el simple hecho de expansión.

Los desastres ecológicos, la sobrepoblación, comenzó a empujar al hombre en sus aventuras televisivas y cinéfilas en el género. Sobrevivencia a cualquier costo, a pesar de nuestra naturaleza conflictiva, en lo interno. De hecho, se ve como la única posibilidad de unificación mundial frente a la debacle planetaria. Mar de la Tranquilidad, dirigida por Choi Hang-Yong, y lo más interesante, escrita por Eun-kyo Park (el mismo de Mother de Bong Joon Ho y la no menos interesante The Great Battle de Kwang-shik Kim), inician el periplo con la búsqueda desesperada de un nuevo futuro en la luna, ante la desertificación del planeta.

La Tierra en el futuro es un árido e inmenso desierto donde la humanidad sobrevive gracias a vales de agua que se entregan diariamente, como esos boletos de comida de tiempos de la Segunda Guerra Mundial en Europa y Asia. El desastre ya está aquí, y no hay vuelta atrás. Es por eso que envían a un grupo de científicos y astronautas coreanos (reunificados, claro) a la luna en busca de una solución que ya estuvo en sus manos y perdieron por misteriosos asuntos que desandaremos a lo largo de los ocho episodios que componen lo que es la primera temporada.

Claramente, dentro del excelente reparto que lidera la serie, se encuentran Bae Doona como la científica Song Ji-an y Gong Yoo como Han Yoon-jae. Ambos, y personalmente hablando, son lo suficientemente atractivos como para adentrarse en esta aventura. Sympathy for Mr. Vengeance (2002), The Host (2006), Cloud Atlas (2012), Sense8 (2015-2018) y Kingdom (2019-) son parte de los trabajos de Bae Doona como para asegurar que es de las actrices coreanas más reconocidas internacionalmente en producciones más que interesantes. Como sucede con Gong Yoo con La era de las sombras (2016), ciertamente Train to Busan (2016) y la reciente El Juego del Calamar (2021-), y Seo Bok (2021), que no dejaremos de recomendar.

La suerte de esta tripulación en la base lunar coreana, su aventura en sus intrincados e infinitos pasillos, es trabajo del elenco y un trazo ajustado del guionista, que juega el mentado misterio del cuarto cerrado, la invasión hogareña, y claro, la casa encantada y maldecida. Ellos son criaturas identificables, con el desarrollo suficiente como para que el espectador llene los huecos con sus propias expectativas. Hay mucho de eso, por cierto. Ayuda un entramado acertado entre el misterio a resolver y ese equipo a la deriva en una estación lunar que ha muchos recordará el asentamiento de Aliens: El regreso (1986), y por qué no Europa Report (2013), en el dramático desarrollo del evento. De hecho, bebe mucho de la historia de la exploración espacial en el cine, tanto que he estado mentalmente repasándolos mientras la visionaba.

Los plot-twists hacia el final, donde el misterio pasa a ser el descubrimiento de un horror inesperado, es donde mejor funciona el drama, ya que el mismo se ajusta a la oscuridad del hombre y sus anhelos que un verdadero terror externo. Los fantasmas de esta mansión, ese misterio del asesino invisible del cuarto cerrado, no es otro que la propia naturaleza humana. El drama que venía planteando tanto la desesperación de unos, como los conflictos irresueltos de otros, también se hace de tiempo para jugar al científico loco y sus abominaciones, al complot político y claro, las falencias que todos cargan, porque después de todo la salvación de la especie y su hábitat está en manos del culpable de su deterioro.

El «Mar de la tranquilidad» es un interesante drama espacial, una suerte de lento pero no perezoso thriller conspiranoico y que, como nos tienen acostumbrados las producciones coreanas, intenta más un retrato de la naturaleza humana en situaciones extremas, las flaquezas con que cargan y la nula existencia del héroe, más bien de las criaturas desesperadas ante la necesidad de sobrevivencia.


Título: Mar de la Tranquilidad (The Silent Sea – 2021)

Dirección: Choi Hang-Yong.

Guion: Park Eun-kyo.

Reparto: Doona Bae, Gong Yoo, Lee Joon, Feodor Chin, Heo Sung-tae, Harrison Xu, Daniel C. Kennedy, Kim Sun-young y Lee Moo-Saeng.

Productora: The Artist Company.

DistribuidoraNetflix.

Una científica se une a una misión para recuperar unas muestras de una estación lunar, escenario de un accidente que acabó con todos, incluida su hermana.

Acerca de Marco Guillén 3881 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.