[REVIEW] Ghostbusters – El legado: La elegancia del homenaje

A modo de herencia familiar, Jason Reitman se embarca en la aventura de dirigir «Ghostbusters: El legado». Criado entre réplicas de las imponentes criaturas y cámaras, el hijo del creador del universo, Ivan Reitman (“Ghostbusters” de 1984 y Ghostbusters 2 de 1989), desempolva luego de más de treinta años la franquicia para darle una continuación aggiornada.

Por @belmalone

En 1984, el equipo de Peter Venkman (Bill Murray), Ray Stanz (Dan Aykroyd), Egon Spengler (Harold Ramis) y Winston Zeddermore (Ernie Hudson) patrullaban las calles de la ecléctica ciudad de Nueva York, preservando a los ciudadanos de ataques de figuras interdimensionales. Al haber falta de emergencias, los cazafantasmas tomaron de forma paulatina distintos rumbos, disolviéndose y quedando en la memoria de quienes vieron su triunfo en 1984.

No obstante, Ghostbusters: El legado habla del lado b de ese éxito que supieron tener: la familia. Callie (Carrie Coon), recuerda paradójicamente a su padre como a un fantasma, ya que abandonó la crianza de su descendencia para dedicarse a tiempo completo a la ciencia. Sus nietos Phoebe (Mckenna Grace) y Trevor (Finn Wolfhard) lo conocen a través de los relatos de su madre. Un buen día el trío debe abandonar su casa por las deudas acumuladas de Callie y se mudan a una granja heredada en Summerville, cambiando drásticamente la locación. Allí es donde acontecen un sinfín de eventos fuera de nuestra comprensión.

Para empezar, Jason Reitman eligió trabajar esta vez detrás de cámara con su padre, quien lo asistió desde la producción, dando el puntapié para afirmar que la película está íntimamente relacionada con la familia, y lo inquebrantable de los vínculos, en especial durante la adolescencia. Esto se replica en la dinámica de Callie, Phoebe y Trevor. Cuentan con más diferencias que similitudes, pero a pesar de ello se las ingenian para cuidarse entre sí y poder entablar en ciertas ocasiones conversaciones significativas para su relación. A su vez, los jóvenes a los que dan vida los talentosos Wolfhard y Grace, al estar en un entorno nuevo, demuestran inicialmente dificultades para abrirse a los otros y conocer gente. 

No obstante, la que pasa un peor momento es Phoebe, quien por ser considerada nerd debido a sus conocimientos de ciencias exactas carece de aptitudes sociales. Aun así, aparece Podcast en su vida (Logan Kim), su nuevo compañero de banco que resulta ser igual de excéntrico que ella y desde el primer momento tienen una gran química. Trevor, por su lado, conoce a Lucky (Celeste O’Connor) mientras está buscando un trabajo ni bien pone un pie en el pueblo, en un comercio de comida rápida. Por otro lado, la incorporación de Gary Gooberson a la vida de esta particular familia (Paul Rudd como el profesor de Phoebe y Podcast) empuja a los adolescentes y los nutre de conocimientos para llevar más allá los experimentos e investigaciones en el pueblo.

Aquí es cuando hay que destacar el trabajo del elenco todo cuando se trata de la dirección de actores y de lo acertados que son para desarrollar los distintos climas que se presentan en la película: tanto los adolescentes como los adultos demuestran estar capacitados para responder a momentos de comedia, donde con pequeñas sutilezas llegan al público y los hacen esbozar una sonrisa, como también despliegan su destreza en papeles que requieren más drama por su parte y, por qué no, también, mostrarse vulnerables cuando la situación lo requiere. Esto también es logrado a través de la mano de Rob Simonsen, encargado de la música y de generar los climas anteriormente mencionados.

Otra de las temáticas a destacar, además de la familia y el desarraigo es la cuestión específica que concierne a los adolescentes, en especial a Phoebe y Podcast, que concierne a la búsqueda de la identidad y la validación de sus actos. Siendo Phoebe una apasionada por la ciencia a tan corta edad y Podcast un aficionado a la temática que trata en los episodios que graba diariamente, gustos que tal vez distan de las curiosidades de niños de su edad, unen fuerzas casi sin darse cuenta y se apoyan incondicionalmente.

En cuanto a Trevor, el hermano mayor, a pesar de tener gustos más mundanos, como su madre, se lo ve reticente a mostrar sus sentimientos, por lo que su búsqueda de identidad es, tal vez, un poco más tosca. Lo relatado hasta ahora evidencia el excelente trabajo en el guion por parte de Reitman y Gil Kenan (Monster House, 2006), donde en los tres actos se ve el desarrollo de los personajes y su personalidad bien marcados.

En cuanto a otras cuestiones de la parte técnica de la película, Reitman despliega todo su conocimiento y lo delega como buen estratega en los diferentes departamentos. Sin embargo, hay clásicos que no pasan de moda. Los efectos prácticos para las figuras que aparecen en esta entrega no tienen nada que envidiarle a los que fueron utilizados hace más de treinta años. Eso hace que luzcan más auténticas, así como también la confección minuciosa de la utilería y la escenografía plagada de easter eggs para los fanáticos de primera hora. La fotografía de Eric Steelbelg, un frecuente colaborador del joven Reitman (La joven vida de Juno -2007-, Amor sin escalas -2009-, y Tully -2018-, por mencionar algunas) crea una fusión donde le saca jugo a la escenografía, los efectos prácticos, visuales y a la iluminación.

Para cerrar este capítulo, Ghostbusters: El legado promete al espectador innumerables momentos de nostalgia, en particular si es fanático de las entregas “canónicas” (Cazafantasmas de 2016 no fue tenida en cuenta). La obra de Reitman aporta un impacto positivo en las nuevas generaciones, quienes pueden identificarse con personajes que le aportan frescura, diversidad y nuevas temáticas que exceden lo paranormal, enriqueciendo el universo y dejando la puerta abierta para nuevas historias.  

Eso sí: atentos a las escenas intertítulos y post créditos, otra prueba más de que nada está hecho al azar en este filme. Sin más que decir, ha sabido cumplir con las expectativas.

PUNTAJE: 8/10


Título: Ghostbusters: El legado

Título original: Ghostbusters: Afterlife

Dirección: Jason Reitman.

Guion: Jason Reitman, Gil Kenan. Personajes: Dan Aykroyd, Harold Ramis.

Música: Rob Simonsen.

Fotografía: Eric Steelberg.

Reparto: Carrie Coon, Paul Rudd, Finn Wolfhard, Mckenna Grace, Logan Kim, Celeste O’Connor, Bill Murray, Dan Aykroyd, Ernie Hudson, Annie Potts, Sigourney Weaver, Bob Gunton, J.K. Simmons, Shawn Seward, Billy Bryk, Sydney Mae Diaz, Hannah Duke, Bokeem Woodbine, Marlon Kazadi, Paulina Alexis.

Productora: The Montecito Picture Company, Columbia Pictures, Ghostcorps, Bron Studios, Sony Pictures Entertainment (SPE).

Distribuidora: Sony Pictures Entertainment (SPE)

Género: Fantástico. Comedia.

Una madre soltera y sus dos hijos llegan a una pequeña ciudad, descubriendo su conexión con los cazafantasmas originales y el legado secreto que dejó su abuelo tras de sí.

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