[REVIEW] Being the Ricardos: Cancelando a Lucy

Arrancó una semana complicada en el laburo cuando la estrella de «I Love Lucy» es acusada de comunista a principios de los 50s, poniendo en jaque a todos en el programa incluyendo al matrimonio protagonista.

Por @RockaOnTheGo

Hasta hace poco, Aaron Sorkin era una de las últimas superestrellas del guion cinematográfico que había resistido la tentación omnipotente de dirigir sus propios guiones. Tampoco extrañaba demasiado siendo que sus guiones tienen tal potencia verbosa que cualquier intento de dirigirlos (bien o mal) requerían saber entregarle el volante narrativo a sus diálogos, al menos en mayor medida que a un guion más corriente. Una cualidad o mal hábito que le habían facilitado la corona del guion televisivo por su labor en el drama político The West Wing, entre otras. No es entonces una sorpresa ver que su más reciente obsesión sea la conexión de uno de los momentos más turbulentos de política interna estadounidense, y su huella casi catastrófica en la vida de una de las figuras más emblemáticas de la televisión.

A principios de la década de los ’50, I Love Lucy era el programa de TV más exitoso. Un verdadero hito cultural que transformó a su protagonista Lucille Ball en una de las mujeres más queridas de los Estados Unidos. La relativa tranquilidad del éxito iba a ser interrumpida cuando empezara a sonar como noticia una supuesta afiliación de Ball con el partido comunista, garantizándole una condena social por el pecado de tal «subversión» política. Being the Ricardos mezcla el presente con el pasado y un poco más pasado todavía para retratar lo ocurrido durante la producción del programa la semana en que esas noticias salieron a la luz.

La película hace un buen trabajo manteniendo por debajo de su superficie más literal las temáticas que movilizaron a su autor a desarrollar esta narrativa más que interesante por sí sola. Lamentablemente, en entrevistas Sorkin es menos audaz que sentado frente a su máquina de escribir: «¡Esta película es sobre la cancel culture! ¡La odio, la detesto, me hace mal y me da miedo!», lloró el hombre de 60 años a todo micrófono que se le acercó. Son declaraciones que la cinta no necesita en lo más mínimo, ya que logra dejar en claro las consecuencias de una condena social que salta al titular más rápido que a la evidencia. Y lo hace sin tener que usar ni una vez la palabra «cancelar».

Al mismo tiempo, el guion entiende que hubiese extrañado demasiado si no tomaba la oportunidad para al menos intentar reflejar la vida de las mujeres en la industria del entretenimiento con cuestiones tan relevantes en los 50s como en estos contemporáneos 20s. No lo hace tampoco como un breve desvío de su trama, sino que lo toma como la parte integral del retrato de su protagonista que en verdad es. Al protagonismo de Nicole Kidman y Javier Bardem se le suma un nombre rotulante como el de J.K. Simmons (Whiplash), al igual que una gran cantidad de talento muy bien casteado como son Tony Hale y Alia Shawkat. Aunque ni los monólogos encajados a fuerza de contrato para el personaje de Simmons logran robarle las luces a una gran labor de Nina Arianda como la co-estrella «amigantagónica» de Ball. Son esas relaciones interpersonales en un lugar de trabajo en la industria del entretenimiento, con los pesos psicológicos y sociales que eso conlleva, dónde el filme muestra su mejor versión.

Sin dudas, la tremenda experiencia de Sorkin en el tema ha informado lo mejor posible a una narrativa que incluso puede hacer que más de uno pueda desear lleve a una serie futura en lugar de quedarse tan solo en estas dos horas. Aunque también hay razones negativas por las que podría darse eso. El desenlace de la película apuesta mucho, como las grandes pelis suelen hacer, por la conjunción de dirección, montaje y actuación. El momento funciona, pero en donde uno espera brillo encuentra… simple funcionalidad. Ahí radica quizás la mayor flaqueza del film.

Sorkin tiene un estilo demasiado funcional a la hora de dirigir, muy a la par de lo que suele ser una dirección corriente de televisión. En una era ya post la «edad dorada» de la TV, donde se celebró cómo la calidad de la programación acercó algunos programas a las cualidades creídas exclusivas del cine, resulta especialmente decepcionante ver una película que da pasos atrás en ese progreso. La cámara muestra exclusivamente la cara de quién esta leyendo su dialogo, y sólo moviéndose para hacerlo de la forma más robótica posible. Realmente parece una cinta dirigida por una IA. Uno de los momentos menos importantes pero más representativos de esto es cuando una conversación entre los protagonistas y un tercero llega a su fin, y en lugar de quedarse con la cara (y actuación) de sus estrellas para quizás retratar sin palabras lo que piensan del intercambio que acaban de tener en su lugar vemos como la cámara sigue al tercero mientras este camina hasta la puerta, la abre y sale de la habitación. Una de las temáticas más fuertes de Being the Ricardos son los motivos por los que una persona se desespera porque su relación funcione, y aunque eso hace que toda escena girando alrededor de Kidman y Bardem se vea muy beneficiada por el estilo de su director, también empeora en mayor o menor medida todo lo adyacente y la experiencia en general.

Al fin de cuentas, Being the Ricardos es bastante disfrutable en todo momento. Con buenas actuaciones mejoradas por una gran labor a la hora de armar su elenco, y un guion firmado por una de las voces más personales de la industria. Irónicamente, el empezar a tener más poder creativo desde la dirección pudo haber tenido un impacto positivo en los guiones de Sorkin, que se siente mucho menos como una catarata de diálogo como solían ser los proyectos más clásicos de su estilo tan particular. Nosotros en su mayoría no estamos empapados de nostalgia por los 50s estadounidenses, aunque el traslado de temáticas actuales a un contexto «más simple» y con la difícil labor de que no se sienta tan obvia en sus intenciones… esa es una bendición que le tomará a Sorkin demasiadas entrevistas para arruinar.

PUNTAJE: 7.5/10


Título: Being the Ricardos

Año: 2021.

Duración: 132 min.

País: Estados Unidos.

Dirección: Aaron Sorkin.

Guion: Aaron Sorkin.

Música: Daniel Pemberton.

Fotografía: Jeff Cronenweth.

Reparto: Nicole Kidman, Javier Bardem, J.K. Simmons, Nina Arianda, Tony Hale, Alia Shawkat, Clark Gregg, Robert Pine, Linda Lavin, Christopher Denham, Jake Lacy, Nelson Franklin y John Rubinstein.

Producción: Escape Artists, Amazon Studios, Big Indie Pictures.

Distribución: Amazon Prime Video.

La historia se desarrolla durante una semana concreta de la producción de la serie ‘I Love Lucy’, cuando Lucile Ball y su marido Desi Arnaz se enfrentan a una crisis que podría terminar con sus carreras y también con su matrimonio.

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