[REVIEW] Ecos de un crimen: Donde habitan las huellas del terror

Dándole una vuelta de tuerca a un argumento que podría caer fácilmente en lo cliché, “Ecos de un crimen” logra un hábil thriller. Cristian Bernard toma este proyecto escrito por Gabriel Korenfeld, y, acompañado por un elenco y equipo excepcionales, empieza el viaje de la mano de la familia de Julián y Valeria.

Por @belmalone

Ni bien aparecen los créditos iniciales, claro queda que la locación será en un lugar calmo, rodeado de verde. Un matrimonio de mediana edad emprende sus vacaciones, aparentemente para descansar, en una cabaña alejada de la ruidosa urbe junto a su hijos Sofía y Santiago. La dueña de la confortable residencia, Mercedes (Carola Reyna), mientras los ayuda a instalarse una vez llegados a destino, nota que está en presencia de uno de sus autores favoritos: Julián Lemar, creador de la saga de “El Escorpión”. Si bien el escritor se muestra reticente a hablar de trabajo, Mercedes les muestra el lugar y les deja algunas indicaciones. A pesar de la advertencia de un temporal, Julián y Sofía exploran el bosque de forma veloz. Cuando las gotas comienzan a caer, la dupla busca refugio en la casa. Una vez que la familia da inicio a la cena, la luz se corta por la incesante tormenta. Instantes después, una mujer nerviosa llama a la puerta (Carla Quevedo) alegando que su pareja (Diego Cremonesi) mató a su bebé y quiere hacerle daño a ella también, por lo que Julián y Valeria deciden dar asilo. Así es como la noche se torna cada vez más confusa y se vuelve un momento propicio para buscar respuestas.

Ecos de un crimen parece querer continuar con un trabajo sólido de películas que abarcan el terror y el suspenso que han sido paradigmáticas en el cine argentino de los últimos años, como lo son el caso de Aterrados (2017) de Demián Rugna, Muere, Monstruo, muere (2018) de Alejandro Fadel, y la recientemente estrenada Nocturna (2020) de Gonzalo Calzada, por mencionar algunas. Para empezar, utilizando a su favor el terror psicológico, y una innumerable cantidad de influencias que hoy día son clásicos, abducen al público con la mezcla de sonido desde el primer instante. La música de Pablo Borghi anticipa y pone en clima a la audiencia, preparándola para lo que se viene ni bien se muestran los primeros planos. A medida que pasan los minutos, trabajando codo a codo con la cámara, evidencia en más de un momento que la banda sonora está concebida para una sala y toma como referencia a Bernard Hermann, un asiduo colaborador de Alfred Hitchcock y Orson Welles, entre otros, con un estilo dramático y enfático.

Por otro lado, la historia de Gabriel Korenfeld genera, a partir de una situación ordinaria como lo es irse de vacaciones en familia, un ambiente donde la acción más mundana puede desencadenar lo incierto. La construcción in crescendo de un espiral de eventos que lo colocan en el ojo de la tormenta al personaje de Diego Peretti, hace que quienes lo rodean lo vean como una persona débil y frágil. Esto se ve principalmente en Valeria, interpretada por Julieta Cardinali, quien cuida de sus hijos y de Julián como si fuera uno más en la nómina. La confusión a la que es arrastrada el espectador a través del guion se convierte en una experiencia que, combinada con el diseño sonoro y la fotografía lúgubre de Andrés Mazzon, se vuelve incómoda y claustrofóbica, especialmente cuando entran en escena Carla Quevedo y Diego Cremonesi.

Volviendo a la parte técnica, la cámara adopta de forma camaleónica el rol de personaje dentro de la película, así como lo hace la casa. La lente es el narrador testigo de la transformación de Julián y del desentendimiento de los que lo rodean. Es por eso que son clave tanto los primeros planos centrados en las expresiones del elenco como la cámara en rol de detective, buscando pistas que le puedan ayudar a la audiencia a resolver este enigma presentado como un rompecabezas. Es decir, que por un lado, mientras el personaje de Peretti busca respuestas en su interior, debe lidiar con factores externos, como lo son la extraña que apareció para agregarle un condimento exótico a sus días de descanso.

Con una clave dirección de actores, y habiendo sorteado obstáculos lógicos de los tiempos pandémicos que corren, “Ecos de un crimen” entretiene, narra y mantiene al público expectante del minuto al minuto de los eventos dentro de la cabaña.

PUNTAJE: 7.5/10


Título: Ecos de un crimen

Año: 2022.

País: Argentina.

Dirección: Cristian Bernard.

Guion: Gabriel Korenfeld.

Música: Pablo Borghi.

Fotografía: Andrés Mazzon.

Reparto: Diego Peretti, Julieta Cardinali, Carla Quevedo, Diego Cremonesi y Carola Reyna.

Productora: Tieless Media.

Género: Thriller | Crimen.

Julián Lemar, un escritor de best-sellers de suspenso, se va de vacaciones con su familia a una cabaña en un bosque. La primera noche, durante una fuerte tormenta, se corta la luz y una mujer se presenta pidiendo ayuda desesperada: su marido mató a su hijo y ahora quiere acabar con ella. A partir de ese momento, el peligro y el engaño son una amenaza constante y para Julián comienza una noche infernal hasta descubrir la verdad.

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