[RANKING 4B] La filmografía de Satoshi Kon

Satoshi Kon tan solo tiene 4 películas en su historial y, a pesar de esto, está enmarcado en la historia del animé japonés por su revolucionaria e innovadora propuesta cinematográfica. A continuación, un ranking de su filmografía.

Por Nahuel Arturo (@nahuutwm)

Satoshi Kon es cine. Más allá del medio, la técnica o el estilo utilizados, cualquier persona que mire más de cinco minutos de cualquiera de sus obras, comprenderá rápidamente que el director japonés dominaba como pocos el uso del lenguaje cinematográfico. Inspirado por Alfred Hitchcock, Akira Kurosawa y John Ford, Kon formó un vasto conocimiento y amor por el séptimo arte. Al punto de no solo referenciar infinitamente obra e historia del mismo como en Millennium Actress o Paprika, sino también para entender cómo explotar correctamente este lenguaje y sus técnicas en el campo de la animación. Asimismo, con un costado otaku irrefrenable producto de su temprana exposición a Astroboy del maestro Ozamu Tezuka, Kon incursionó en el mundo del manga y el animé. Apadrinado por Katsuhiro Otomo, su maestro e inspiración, fue valiéndose de armas para explorar este mundo animado. De esta manera, luego de dirigir varios capítulos para televisión de diversas series, en 1997 estrenó su ópera prima: Perfect Blue. Un primer paso firme y seguro que evidenciaba al mundo que este director tenía lo necesario para dirigir cualquier tipo de película live-action, pero entendía que su obra se veía plasmada de mejor manera en la libertad permitida por el formato animado.

Antes de continuar, una última aclaración. Si bien es cierto que ordenaremos, de peor a mejor, la obra de Satoshi Kon, es necesario comprender que en la filmografía de este director no existen películas malas. Todas y cada una de ellas son excelentes películas que son envidia de cualquier otro director japonés existente y, adelantamos, que la primera de la lista es Tokyo Godfathers, de la cual hemos hablado –maravillas- con anterioridad. Por lo tanto, imaginarán el nivel que poseen el resto de las películas del director. Sin más aclaraciones, comenzamos el ranking.

4. Tokyo Godfathers (2003)

La película trata sobre un trío de homeless que han perdido a su familia, de una forma u otra, y encuentran un nuevo hogar en compañía de los otros dos del grupo, todo esto mientras pululan diariamente por las calles de Tokyo. La historia comienza en vísperas de Navidad, cuando encuentran, entre bolsas de basura, a una pequeña bebé a la que nombran Kiyoko. La pequeña tenía una nota pidiendo que la cuiden y una serie de pertenencias que podrían apuntar a la identidad de los padres de la niña. De este modo, el trío de homeless integrado por Miyuki, Hana y Gin emprende un viaje para encontrarlos y devolver a la pequeña Kiyoko a su hogar.

En esta historia, Kon utiliza el relato bíblico de los tres magos para hablar sobre el sentido identitario familiar y reflexionar sobre la visión de la sociedad japonesa ante los marginados sociales. Esquiva los lugares comunes para no victimizar ni romantizar a este grupo de personas sin hogar. Los muestra tal cual son, con sus virtudes y tragedias. De esta manera, a medida que Miyuki, Hana y Gin buscan a los padres de Kiyoko, también emprenderán -sin saberlo- una búsqueda personal identitaria para saldar cuentas con ese pasado al que decidieron que era mejor ignorar. No será hasta que se sinceren en esta época santa, que logren su objetivo primero perdonándose a sí mismos para luego comenzar una nueva vida.


3. Millennium Actress (2001)

La sinopsis de Millennium Actress dice lo siguiente: 

Hace treinta años, Chiyoko Fujiwara fue la estrella más importante del cine japonés, pero, de repente, desapareció. Uno de sus mayores admiradores, el realizador de documentales Genya Tachibana, viaja hasta el apartado refugio de montaña en el que vive para entrevistarla. Una vez allí, entrega a su ídolo de juventud una vieja llave que encontró entre los restos de su antiguo estudio. Como si la llave hubiera abierto las puertas de su memoria, Chiyoko comienza a recordar la historia de su vida. 

Si bien en apariencia está historia no parece lo suficientemente atractiva, todo cambia cuando hablamos de que el director a cargo es Satoshi Kon. En Millennium Actress, el director japonés puede desbordar y demostrar todo su amor por el cine. En un repaso por la historia de la cinematografía nipona, Kon celebra la vida de una actriz ficticia a través de décadas, géneros y diferentes técnicas de filmación. Desde el cine en blanco y negro, al color, del mudo, al silente, pasando por el género bélico, al romance, y del romance a la  ciencia ficción.

La vida de una persona que no le interesaba el cine en lo más mínimo pero encontró en él un refugio y un nuevo amor, mientras buscaba exhaustivamente aquel hombre del cual se enamoró en una tarde idílica. De aquel hombre sólo conoce su profesión, que está involucrado en la segunda guerra mundial y que uno de sus más preciados objetos -una antigua llave- le fue encomendada a ella como símbolo de un encuentro prometido. Ocupa este lugar en el ranking por ser aquella donde Kon vuelve a mezclar diferentes líneas narrativas a la perfección, del falso documental, a los recuerdos de una vida, a las películas que filmó Chiyoko. Realidad, ficción, recuerdo o fantasía, todo se entremezcla en los nostálgicos recuerdos de Chiyoko Fujiwara. Fundamentado y acompañado por un gran montaje que permite dinamismo y un gran ritmo entre escenas para componer una obra titánica en pretensiones luego de su debut en Perfect Blue. Todo esto sin olvidar nunca la importancia del desarrollo de sus personajes. Enorme proeza audiovisual y aún más grande el tratamiento psicológico de sus personajes. 


2. Paprika (2006)

Durante el día, la Dra. Atsuko Chiba es una renombrada científica especializada en psiquiatría, mientras que durante la noche es una investigadora privada del mundo de los sueños que utiliza el pseudónimo Paprika. Ella, junto a un equipo de investigación, crearon un dispositivo revolucionario llamado: DC Mini. Este dispositivo permite navegar de forma consciente a través de los sueños y mejorar la detección, análisis y solución de traumas psicológicos en pacientes psiquiátricos. El problema surge cuando descubren que han robado varios de los prototipos del laboratorio y están siendo utilizados para meterse en los sueños de diferentes personas para explotar y destruir su psique, incluso mientras permanecen despiertos.

Podríamos decir que en Paprika está contenida toda la filmografía de Satoshi Kon con sus respectivos ejes temáticos. Tenemos las múltiples capas de realidad entremezcladas con la ficción al punto de volverse una línea difusa, e incluso casi inexistente en algún punto del film, en el marco del mundo de los sueños; la complejidad de la psicología femenina y cómo Atsuko Chiba creó el álter ego «Paprika» para dar rienda suelta a su personalidad más desinhibida y extrovertida, así como termina siendo aquella invencible en el mundo de los sueños, diferente a su versión profesional repleta de ataduras y deseos reprimidos; también tenemos está referencialidad y utilización del cine como marco narrativo que oculta los verdaderos deseos ocultos de sus personajes como sucede en el caso de Toshimi Konakawa y, por último pero no menos importante, la crítica hacia la tecnología y una visión casi profética de su uso.

Paprika es la película donde Kon pudo explorar todas sus preocupaciones e intereses personales en tan sólo hora y media, aquella en donde podríamos decir que toda su esencia y su ser está contenido. De toda su filmografía, es la obra más completa y pulida, un thriller psicológico donde se permite jugar con la animación y sus clásicas transiciones mientras problematiza los ejes temáticos explorados en toda su obra. Una explosión visual y repleta de significados que solo son accesibles luego de varios visionados debido a su entramado laberíntico. Es por esto mismo que ocupa este segundo puesto, ya que a pesar de ser tan perfecta en su ejecución, puede marear y dejar afuera rápidamente a espectadores casuales o que no estén acostumbrados a su estilo. No deja de ser perfecta, pero es un aliciente que la hace perder por un milímetro ante la primera película de este ranking.


1. Perfect Blue (1997)

La mejor obra de Satoshi Kon es también su ópera prima. Perfect Blue trata sobre Mima Kirigoe y los problemas de identidad que sufre por el cambio de profesión de idol a actriz, a la vez que observamos los abusos y acoso que va experimentando en este proceso de transición en su vida, tanto en el mundo virtual (internet/serie de ficción) como el real, como sería habitual en la filmografía de este director, siendo en última instancia incapaz de discernir dónde se encuentra la barrera entre ambos mundos.

Mima sirve como primer acercamiento del director a explorar la psicología femenina, pero también para criticar esa inevitable alienación que lleva este mercado de las idols en sus fans y la pesada carga que deben llevar estas jóvenes para mantener una imagen de pureza e inocencia que demanda esta industria. Tal es así, que la identidad de Mima Kirigoe se ve distorsionada constantemente a lo largo de Perfect Blue, no sólo por las dudas y críticas propias que provoca el cambio abrupto de carrera al decantar por el mundo de la actuación, sino también por los abusos de poder que sufre constantemente y que, finalmente, terminarán por destruir su psique al deber interpretar una escena de violación en un drama sobre dobles identidades. Es así que Mima empieza a ver una doble «yo» en su reflejo, una Mima idol que todavía conserva su pureza e inocencia y la crítica a ella misma por ser impura y cometer error tras error en las decisiones que toma en su vida diaria, tal como lo hacen en el sitio de internet El diario de Mima llevado a cargo por un misterioso “fan” que conoce detalles demasiado íntimos de su vida privada. Todo esto provoca una carga demasiado grande que hace que Mima vaya perdiendo la seguridad en sí misma, así como la capacidad de discernir entre realidad y ficción.

Kon juega con el montaje para despistar constantemente al espectador sobre si Mima solo está interpretando un rol dentro de esta serie de ficción «Double Blind» o si realmente está viviendo lo que vemos a lo largo del metraje. Una duda que no se despejará ni en el final mismo de la cinta y quedará a interpretación libre del espectador. Todos estos motivos nos permiten observar la carga analítica que tiene la primera película de Satoshi Kon al punto que, a día de hoy, sigue generando debates y múltiples interpretaciones. Sin duda, Perfect Blue es uno de los grandes hitos en el cine de animación japonés y aquel que fue la carta de presentación de este director al mundo. Por todos estos motivos, Perfect Blue es la número 1 de este ranking.


Para finalizar, no queremos pasar por alto la existencia de la serie de animación <Paranoia Agent> y el corto titulado <Ohayo>, ambas producciones dirigidas por Satoshi Kon que seguramente sean material de análisis en un futuro cercano. Por el momento, este fue el repaso por la enorme -cualitativamente hablando- filmografía de uno de los mejores directores de animación japonesa de la historia.



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