[REVIEW] Pequeña Flor: Regando de a dos

Lo nuevo de Santiago Mitre esta protagonizado por un Daniel Hendler caricaturista, padre primerizo y asesino. Una comedia con mucha sangre, sexo y francés subtitulado.

Por @RockaOnTheGo

Una comedia adulta es a veces tan difícil de encontrar en las salas como una película nacional hablada casi totalmente en francés, por suerte para esto y muchas otras cosas más vuelve Santiago Mitre. Director de La Patota y La Cordillera, ahora blandiendo un proyecto cuya ambición se esconde bajo lo cotidiano de su premisa: pareja de padres primerizos descubriendo sus nuevas crisis individuales.

Daniel Hendler y Vimala Pons protagonizan como las medias naranjas que temen estar pudriéndose apenas lograron caerse del árbol. Viviendo con su pequeña retoña en una ciudad random de Francia, turnándose en trabajos que detestan e intentando sobrellevar las semanas sin llegar a gritarse en la cara lo sobrepasados que se sienten. La realidad de millones interpretada por la pareja que forman uno de los más simpáticos protagonistas del cine rioplatense en Hendler, y una ya probada estrella tanto de comedias surrealistas como dramas hiper serios como es Pons.

La cinta comienza con gritos de entre placer y dolor, durante una escena de parto casi propia de una comedia de horror. Ese estado de incertidumbre como propuesta para la audiencia; se mezcla con total seguridad en un juego de tonos interno, esa es la experiencia que ofrece «Pequeña Flor». Es a fin de cuentas una comedia romántica, libre de toda limitación y exasperación que pueda inspirar en todos nosotros ese género tan mal popularizado. Hay mucha sangre, sexo, jazz, pañales y amor-odio, una ensalada de sensaciones que logra sentirse bien llevada gracias a la guía de Mitre.

La dirección se ve claramente inspirada o infectada por el espíritu del cine francés moderno, con comedias bien amplias, pero también con lo que el cine francés supo ofrecer: pedante surrealismo en pos de la libertad creativa. Afortunadamente Mitre evita el potencial más irritante de esta formula para ir directo a algo más familiar para las obras nacionales: el realismo mágico bien entendido en pos de un relato que como mínimo va a entretener en la butaca y servir de leña luego en la sobremesa. Si, el personaje de Hendler entra en la costumbre de asesinar semanalmente a un vecino que al día siguiente revive como si nada, pero no es más que la otra cara de la moneda de su pareja que empezó una actividad quizás todavía más espeluznante: la terapia alternativa de grupo.

Pequeña Flor es una película que una vocal minoría va a encontrar algo irritante, pero que una gran mayoría seguramente disfrute muchos de sus tan variados elementos. Una obra tan ecléctica y heterogénea no suele venir tan de la mano con el talento cómico de esta dupla protagónica, con una química tan buena como pareja que como enemigos. Santiago Mitre disfrutaba en su carrera de una trayectoria ascendente en el cine de prestigio nacional con creciente atención internacional, y la interrumpió por este desvío en forma de una película muy boluda y bastante copada. Se lo agradecemos.

Puntaje: 8.5/10


Título: Pequeña Flor (Petite fleur – 2022)

Dirección: Santiago Mitre

Guion: Mariano Llinás, Santiago Mitre. 

Novela: Iosi Havilio

Reparto: Daniel Hendler, Vimala Pons, Melvil Poupaud, Sergi López, Françoise Lebrun, Eric Caravaca

La película cuenta la historia de José, un ciudadano argentino que recientemente se mudó a Francia con su pareja y su hija, y que conoce a su nuevo vecino. En un impulso, mientras escucha la pieza de jazz Petite Fleur, mata a su nuevo amigo. Sin embargo, al día siguiente, para asombro de José, su vecino es la viva imagen de la salud. Decide matarlo de nuevo. A partir de este momento, José se ve atrapado en una extraña rutina diaria: cuidar al bebé y la casa, tratar de salvar su relación… y matar a su inconsciente vecino.

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