[Halloween 4B] El Terror según el maestro John Carpenter

John Carpenter

Aprovechamos el mes de las brujas para hacer un repaso de su carrera y explorar el estilo y la personalidad que el gran John Carpenter le imprimió tanto visual como musicalmente a cada uno de sus trabajos.

Por @RockaOnTheGo

John Carpenter es uno de los maestros más respetados del género de terror. Aún cuando durante su carrera exploro muchos otros géneros, dejando también su huella en el cine de comedia y acción con cintas como Big Trouble in Little China o They Live! (a.k.a. la de los anteojos de sol). Sus huellas en la industria van desde las obviedades de sus obras más exitosas (como The Thing o Halloween) hasta marcas más sutiles, como lo fue su debut como director.

Pero antes de comenzar, pocas cosas parecen más apropiadas que sugerirles dejar de fondo uno de sus trabajos como compositor para ambientar esta nota:

El comienzo de su carrera lo marcó una humilde película independiente producida mientras todavía terminaba sus estudios. Dark Star es una comedia de ciencia ficción que aunque no logró mucho éxito (comercial y, dependiendo con quien hables, en cuanto a la calidad de la cinta) sirvió como base para crear otro film que marcaría un antes y un después: Alien. La obra dirigida por Ridley Scott, y ostentando la visión en diseño del genio H.R. Giger, fue escrita por Dan O’Bannon. Que previamente a escribir el guion de Alien colaboro con Carpenter en Dark Star, dónde unos exploradores espaciales que (son más trabajadores normales que idealizados conquistadores del cosmos, como venían siendo retratados siempre hasta esa época) se encuentran con una criatura extraña. Las similitudes están a la vista de todo aquel que este dispuesto a ver más allá de la superficie que significa el género de comedia: sin dudas fue el disparador para que O’Bannon idee un guion que impactaría el cine de género para siempre.

Aún en su debut, de todas maneras, podía verse los signos de su estilo característico. Cuando realizado por completo en sus posteriores trabajos, blandiría de forma magistral su estilo utilizando sutiles y lentos movimientos de cámara que conspiraban junto a una ambiental banda sonora que sintetiza el misterio necesario para generar una tremenda tensión ante lo desconocido. Carpenter tenia como objetivo crear un inmenso preámbulo a cualquier liberación de tensión, con especial valor ahora que todo carece totalmente de anticipación y se prioriza bombardear a la audiencia con todo menos ambiente.

James Wan (director de Insidious y The Conjuring) es uno de los cineastas que mantienen un estilo claramente influenciado por Carpenter, mientras que recientemente nuestro compatriota Andrés Muschietti nos mostró como combinar ambos estilos con su It. Se trata de una película que seguramente se disfrute más recordándola en charlas posteriores con amistades que cuando uno la este viendo, pero aún así tiene un inmenso valor poco apreciado en el género por lo anteriormente dicho y por llevar al cine un tipo de relato usualmente exclusivo de las historias cortas de ciencia ficción de los 70. Vale la pena para los valientes interesados, que luego apreciaran como influencio sutilmente tantas cintas del género a futuro.

Su segundo film sería uno de acción, completando ya su trío de géneros predilecto con solo dos películas en su haber. Assault on Precinct 13 plantea un grupo reducido de personajes que se encuentra atrapados en una antigua estación policial, mientras incontables pandilleros atacan en oleadas el establecimiento. Probando que no solo puede inspirar, sino también hacer lo que tanto le cuesta a la mayoría de los artistas y transformar conscientemente sus inspiraciones en un trabajo completamente original y propio. Precinct 13 es una película del viejo oeste, pero en una ciudad “moderna” y sin vaqueros, es una película de zombies en la que no hay muertos vivos. Su trama, ritmo y personajes se ve directamente reflejada en las obras clásicas de western, mientras que el escenario planteado de un grupo atrapado sobreviviendo oleadas de un ejercito interminable es una clara influencia del género de zombies que George Romero había iniciado hacia menos de una década. Hasta el punto de que los pandilleros atacando el lugar no priorizaban su bienestar, y apenas se comunicaba, creando con sus lentos movimientos esta sensación tan extraña de un ejercito sin mente dispuestos a todo.

La lentitud de su cine es algo a destacar, ya que resulta vital para inyectarle el ritmo que busca manejar tiempos dilatados que combinan de manera excepcional con sus bandas sonoras y su dirección visual. En Precinct 13 la primera media hora es una constante escala de tensión dónde todo gira en torno a construir un escenario para la acción posterior, con la mitad marcada de una de las muertes infantiles más repentinas y chocantes de la década (el helado nunca te va a saber igual). Un aspecto poco explorado de la cinta es su estructura: más que una trama o una historia, el film plantea un grupo de personajes unidos en un escenario particular, dónde sus personalidades y pasados le da especial sentido a las circunstancias y sus acciones. Sea su ambientación, la escalante tensión o sus tiroteos, todo es resaltado por el excelente soundtrack y ese icónico tema principal.

Y es que fue en Precinct 13 dónde nació su hábito de crear bandas sonoras icónicas e inmediatamente reconocibles. En Dark Star también había hecho, con resultados menos memorables, el soundtrack mientras que O’Bannon se encargo de la edición, como para dividirse aún más las responsabilidades del director y de guionista. Aunque uno no recuerde haber visto alguna de las películas de John Carpenter, inmediatamente reconocerá haberlas escuchado una vez comiencen a sonar una de sus memorables y características bandas sonoras. La música, y principalmente el tema principal de cada film, siempre fueron destacables, y su estilo tan ambiental como minimalista influenciaron la música electrónica y las bandas sonoras hasta el día de hoy.

Continuo su sana costumbre cuando dirigió Halloween. Pero el ominoso piano de su tema principal, aunque enormemente establecido en la cultura popular desde su estreno en 1978, no es siquiera lo notable del nacimiento del asesino enmascarado Michael Myers. La cinta dio inicio a una era de scream queens (protagonistas/actrices con potentes pulmones) y final girls (el tipo de personaje femenino puro que suele sobrevivir las películas), estampas de este tipo de cine, dándole al género de slasher una estructura para imitar, y porque no jugar, en las siguientes décadas. Pero aún cuando todos estemos familiarizados por segunda mano de las características de la película, y así del género en general, la calidad del film es tanta que sigue siendo extremadamente disfrutable para experimentarlo por primera vez.

Luego del descomunal éxito de Halloween, toco regresar de una manera más pura al terror con The Fog, y dar inicio a su serie de películas de acción repletas de humor, lo suficientemente caricaturescas para asegurarse la diversión de tomarse a si misma en serio de la manera justa, con Escape From New York. Años después, en 1986 con Big Trouble in Little China (también protagonizada por Kurt Russell) y finalmente con They Live! en 1988, Carpenter terminaría de dejar su huella de manera magistral en géneros que poco tienen que ver con el terror. Héroes con parches en el ojo, poderes místicos y anteojos de sol batallando contra una invasión alienígena, nada parecía lejos del alcance de la visión de Carpenter. Demostrando que los directores de terror no tienen porque temerle a probar con otros géneros, como tan pocos intentan hoy en día (con especial excepción del ya mencionado James Wan, con Rápido y Furioso 7 además de la próxima Aquaman).

Pero no hay dudas de que su lugar es el horror. Antes de llevar al cine un clásico de Stephen King (antes de que sea cool hacerlo) con Christine, también conocida como “la del auto que cobra vida“, le tocó traer a la gran pantalla una de las películas más apreciadas en la historia del cine. Trascendiendo su género, sea terror o ciencia ficción, The Thing es una de las clásicas cintas que influenciaron a todo tipo de cineastas que la hayan disfrutado desde 1982. En ella encontramos como Carpenter combina todo su arsenal de técnicas para crear un ambiente terrorífico, dándole una tensión inigualable a pasillos vacíos y transmitiendo como nadie el frío de la antártica.

Una vez más, aunque todos tengamos una idea de hacia dónde va y sepamos los elementos por separado gracias a años de parodias, el film significa una combinación de pinceladas que solamente un genio (en el pico de su carrera) podría realizar. Aunque sea vale la pena apreciarse uno de los ejemplos más significativos para el argumento de los efectos prácticos contra los efectos por computadora, entregando quizás el equivalente a Jurassic Park en el otro bando. Dándole vida de manera realista y espeluznantemente efectiva a un organismo alienígena capaz de cambiar forma, con toda la viscosidad y el asco que pueda transmitir organismos aberrantes de todo tipo que buscan devorar a la humanidad. Se suele repetir una regla muy útil para todo cineasta mortal que lee “nada que pueda mostrarte una película va a ser más aterrador que lo que se genere en la mente de la audiencia“, y como toda regla, sirve para romperse si uno tiene las ambiciones (y la locura) de intentar ir más allá. Y le damos las gracias a Lovecraft que John Carpenter decidió romperlas con The Thing.

En su búsqueda por ir más allá es que la carrera de John Carpenter comenzó a diluirse. Con intentos por recrear un terror lovecraftiano de desesperación cósmica, como Prince of Darkness o su In The Mouth of Madness. Los 90s trayeron consigo el decaimiento de uno de los representantes de mayor eminencia en el cine de género. Uno de los últimos ejemplos maravillosamente ambiciosos de Carpenter fue Ghost in Mars en 2001. La respuesta ante estos últimos tres films que acabamos de nombrar varia de entre un interesante intento bien apreciado al mucho más usual DESASTRE IRREMEDIABLE. Los altos de su carrera, aunque algunos con el debido añejamiento tras una recepción inmerecida en el momento de su estreno, son al día de hoy apreciados como se debe por toda la industria. Sin embargo, hacia el final de su carrera se vio igualado con el tipo de trayectorias que son un poco más usuales con los directores de género: películas irregulares que despiertan pasiones por ambos lados, y a las que siempre es difícil encontrarle una recepción medida o regular.

Sea uno fan o no de sus trabajos más resistidos, la realidad es que nada le quita lo asustado a sus grandes trabajos. Por siempre estarán las grandes obras que resultan tan fáciles de ver una y otra vez de manera incansable, gracias a una calidad y maestría en todo aspecto técnico que permite volver a sus clásicos cada pocos años para sentirlos igual de frescos. No parece importarle mucho el resto al bigotudo de John, quién por estos años se encuentra avocado más que nada a la música. Pueden disfrutar de Lost Themes (I y II), discos en dónde imagina bandas sonoras de películas jamás realizadas para que cierres los ojos y puedas dirigir en tu cabeza, así como reediciónes y remixes de sus temas más populares como el de Assault of Precinct 13, The Thing o Halloween. A sus 69, John Carpenter se encuentra ahora mismo realizando un tour con su banda, y cualquiera puede disfrutar de sus composiciones buscándolas en bandcamp como si se tratase de un mocoso de 17 años tocando con amigos. Para promocionar el lanzamiento de “Anthology: Movie Themes 1974-1998” en este mes, se lanzó un cover del tema principal de Halloween hecho nada más y nada menos que por el dúo de Trent Reznor y Atticus Ross.

Si el dúo de compositores más exitoso y popular de los últimos años eligen hacerse el tiempo para celebrar el trabajo de John Carpenter, quizás vos también deberías hacerlo.


 

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