[REVIEW] Iosi: El Espía Arrepentido – Temporada 1

Un agente de inteligencia argentino se infiltra en la comunidad judía de Buenos Aires en la década de los ’80 bajo el nombre en clave de Iosi… De aquí en más es todo un horroroso delirio.

Por @mauvais1

Cuando escucho asociadas las palabras «Inteligencia» y «Argentina» me es imposible no retrotraerme a la fenomenal pluma de Jorge Asís y Partes de Inteligencia (1987). Mi primer escarceo con el tema del espionaje en estás australes tierras y que, nunca sabré si para mal o para bien, dejó impregnado en mi esa socarronería con que desmenuzaba, eso sí con mucha agudeza, el tema.

Siempre que leo su prosa, como sucediera con Carne Picada (1981), por mencionar otras de sus obras, me queda un regusto extraño en el paladar, en la cabeza, en el pecho. La sensación de que si no nos reímos pronto de las desventuras de sus protagonistas, terminaremos odiándonos por mansos ante tanta desvergüenza, novatada y chiquitaje. Es eso hasta que comienzan a acumularse los cadáveres. Las historias inician en los tempranos setentas y se adentran en la década siguiente como epilogo de una aventuras que indagan buena parte de la historia reciente argentina. La bicicleta financiera, la dictadura militar, los montoneros, la guerrilla y un largo etcétera sobre circunstancias y apetitos de personajes de entonces que nadaban en periferias de esos sucesos y sobrevivían más por suerte que coraje.

Encontrarse entonces con Iosi, el espía arrepentido de Daniel Burman y Sebastián Borensztein, la serie recientemente estrenada en Amazon Prime Video, y basada en la novela de Miriam Lewin y Horacio Lutzky del mismo nombre, ha sido por comenzar un impacto sorprendente. Para comenzar porque se basa en hechos reales, cuantos y a que profundidad quizás importe poco aquí, porque una vez más he sentido esa identidad en sus personajes, ese bagaje argentino y cercano, que me lleva a reinterpretar esa sorna, ese aire a condescendencia.

La historia es la de José Pérez (Gustavo Bassani), alias Iosi Peres; un agente de la inteligencia de la policía federal – ciudad de Buenos Aires – que se infiltra en la comunidad judía. Su trabajo recoger todo tipo de información que lo lleve a descubrir detalles sobre el «Plan Andinia». La fantasía no es prerrogativa de los escritores de ficción, también de los más importantes servicios de inteligencia del país, podrías conjeturar con inocencia al principio. Reclutado por Claudia (Natalia Oreiro) es introducido en la colectividad para trazar una lógica en un cuento, una teoría conspirativa por un profesor de economía de la Universidad de Buenos Aires de inicios de los setentas. Pura teoría de conspiración judía antisemita que aún se creía en pleno resurgimiento democrático de los ochentas.

Puesto allí, y habiendo tenido que abandonar su vida al completo, para crearse una nueva, Iosi/José es al comienzo un fascista más completamente convencido, tanto como para ser el más inocente en un juego que no reconoce nacionalidad, fe o cualquier otra cuestión. La historia política y social se cuela en el drama como soporte teórico de una locura que el espectador asiste, como en mi caso, anonadado ante tanta tontería. Lo mismo que me hicieran las novelas de Asís, aquí toda esa parafernalia se ira convirtiendo en un estrambótico y letal juego de poder, el que importa, que es nada menos que la información.

Comenzar por destacar la esmerada producción con que se monta el juego de espionaje, la reconstrucción histórica, el desarrollo de los personajes en esos caóticos tiempos, aquí y ahora, ahorra el tiempo para desandar la pericia con que crean el thriller, sus tiempos de cocción y esa cuenta regresiva, que lamentablemente no llega a mostrar el impacto que tuvo nada menos que la voladura de la embajada de Israel.

Pero más allá de eso, es fascinante ver al protagonista camuflarse, reconstruirse y hasta desconocerse cuando comienza su periplo en la comunidad judía, Gustavo Bassani es todo un hallazgo, capaz de convencer al espectador y por momentos hacerlo olvidar con que tipo de criatura oscura está jugando. Lo mismo podría decirse del personaje de Natalia Oreiro, si hubiera tenido más tiempo frente a las cámaras, pero de igual manera crea a ese enlace de los servicios con una calidad para admirar.

Iosi, el espía arrepentido es un recorrido macabro por la reciente historia argentina, la del regreso a la democracia, de los ochentas, como también y sin piedad, una lectura sobre antisemitismo institucionalizado, donde también no ahorra en personajes incómodos como el traficante de armas que parece dar crédito a las pesadillas sionistas de los servicios. La ambigüedad, propia del género con que se narra la serie, da a la historia otra profundidad en la construcción del drama, que no olvidemos fue real y aún continúa sin cierre.

Podríamos seguir in aeternum desmenuzando los detalles con que nutren la mitología de esta serie, que sabrá entender el espectador es solo la primera temporada, y que aunque funciona muy bien en ese formato, no deja de estirar y dejar cabos sueltos a los que habrá que esperar. Son los tiempos que corren. Pero de todas maneras cumple con el objetivo de entretener y también narrar una historia argentina reciente compleja con personajes interesantes. Un paseo macabro que recomendamos.


Título: Iosi, el espía arrepentido

Creador: Daniel Burman.

Dirección: Daniel Burman, Sebastián Borensztein.

Guion: Daniel Burman, Sebastián Borensztein, Natacha Caravia, Andrés Gelós, Emiliano Torres, Sergio Dubcovsky. Libro: Miriam Lewin, Horacio Lutzky.

Reparto: Gustavo Bassani, Natalia Oreiro, Mercedes Morán, Alejandro Awada, Carla Quevedo, Minerva Casero, Marco Antonio Caponi, Daniel Kuzniecka, Matías Mayer, Christian Zagia, Juan Leyrado, Roly Serrano, César Troncoso, Carlos Belloso, Damián Dreizik.

Productora: Oficina Burman, Amazon Studios.

Distribuidora: Amazon Prime Video.

Un agente de inteligencia argentino se infiltra en la comunidad judía de Buenos Aires en la década de los 80 bajo el nombre en clave de Iosi. Sin que él lo supiera, estaba allanando el camino para dos de los peores atentados terroristas de la historia de América Latina, los atentados con bomba contra la embajada de Israel en 1992 y contra el edificio de la AMIA en 1994. Años después, carcomido por la culpa, intenta llevar ante la justicia a los verdaderos autores intelectuales.

Acerca de Marco Guillén 3732 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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