[REVIEW] The Witcher – Temporada 2

Charlemos un rato sobre la segunda temporada de «The Witcher» que Netflix estrenó el 17 de diciembre.

Por @mauvais1

Ciertamente hay una expansión del universo, el espadas y brujerías que intenta ponerse un tanto más serio, dedicándole a los personajes momentos de reflexión. La expansión, que físicamente es bastante cuestionable en su mapeo, se toma el trabajo de alentar la búsqueda introspectiva de los protagonistas, con resultados desiguales.

Es entendible que ya solo el monstruo del episodio, que los hay y muchos más, no sea suficiente para crear en el espectador una inmersión interesada en la narración. Una de las cosas que sí continúa explorando, aunque a veces de manera apresurada o poco convencida que convincente, es la misma humanidad rota por sus prejuicios y ambición sin limites, tanto por vivir como acaparar poder, el que sea; ya sea amor, honor desvirtuado o por un bien que de mayor consume las intenciones particulares.

Es en el primer episodio (en el que todos estamos de acuerdo es el mejor) donde se aborda sin amagues tales cuestiones. En «A Grain of Truth», el guionista Declan De Barra desmaraña los tópicos del genero fantástico, del heroico caballeresco y los cuentos de hadas para trazar una verdadera pesadilla de maldiciones, prejuicios y relaciones humanas toxicas. Con el monstruo que podríamos ver si lo interior realmente reflejara lo exterior. La construcción de la bestia solitaria y maldecida, la criatura sedienta de perdón y comprensión, el perdón que no somos capaces de dar a pesar de las mejores intenciones.

El hombre carga con su infierno en vida, los construye con sus acciones diarias y en esa oscuridad lo alimenta con lo que creer es lo mejor y solo es más pena y desacierto. Algo que el no autoconvencido caballero Geralt comprende e intenta enseñar a Cirilla. Cada criatura que puebla el continente de The Witcher es un sobreviviente. Algunos, mágicos y poderosos, ansiando solo regresar donde pertenecen, que utilizan para esto las herramientas con que cuenta. Humanos corrompidos por el poder, porque entiende que es la única manera de medrar en un mundo que los fagocita sin corona o sayo que los arrope.

Andrzej Sapkowski habla sobre el monstruo humano que mata su reflejo mágico, que combate en ellos sus propias miserias. Y aquí lo tienen en cuenta, al comienzo, cuando recién comienza la función, cuando todavía la Batalla del Monte de Sodden es un inquietante recuerdo de lo efímero que se es frente al desquicio del acero y el fuego.

El camino de Cirilla, la leoncilla de Cintra, se centra no solo en el aprendizaje de la espada y la magia, también en saber discernir sobre quien descargará lo asimilado. Carga con la frustración, la sed de venganza y la inocencia frente a los prodigios. En Kaer Morhen encuentra una nueva familia y comienza a entender la dinámica de los brujos, esos seres míticos y poderosos que no son más que niños torturados, adultos desesperanzados.

Geralt, Ciri, la misma Triss, Vesemir y Yennefer pivotean en una suerte de ruleta de vivencias, interesantes en su dramatismo, que no es del todo coherente a lo largo de la temporada. Si algo hay que criticar a esta nueva entrega, es la falta de una verdadera construcción de ansias en los personajes, porque resultan en su mayoría más objetivos a alcanzar, que desarrollo de sus emociones. Sus continuidades son tránsitos a hitos, como en un juego de mesa, sin dados que creen algo de caos y espontaneidad.

Cada trama, que las hay muchas, son efectistas más que efectivas en sus construcciones, y corren hacia adelante como si no hubiera posibilidad de profundizar, tal vez con miedo a aburrir o caer en un drama soporífero, en medio de una trepidante aventura como esta. Y es una pena, porque en esos intersticios, de set piece a otra, es donde se puede construir un personaje lo suficientemente complejo como para interesar.

He leído que se considera mejor que la anterior, que cierto lo es, porque no juega con las líneas temporales; cosa que aunque no muy bien llevada, le dio a la historia el atractivo suficiente que una métrica precisa. Los adornos en tales historias son necesarios para construir el «Lore» y a quienes lo habitan. Medir en sus propias experiencias el punto de encuentro, sumar variedad a una lectura de «Espadas y brujerías» al uso. Volviendo a esta nueva entrega, los viajes internos definidos carecen de un marco realista, en su fantasía, que de apoyo y verosimilitud. De aquí para allá sin medir tiempo real, solo saltando de un punto geográfico al otro no da intencionalidad a las acciones, no representa el juego de poderes en guerra.

¿Por qué Cintra es tan importante para los reyes del norte como para el Imperio Nilfgaardiano, estratégicamente y políticamente hablando? Cuando se presenta al rey de Redania, Vizimir, y su todopoderoso (intuimos) ministro de inteligencia Sigismund Dijkstra, no se construye alrededor de estos el reino y sus ambiciones, su cultura o leyes. Se los supone intrigantes, ansiosos de expandirse y ya. Sin embargo, y más allá de la niña de la profecía, que poco saben al comienzo, no hay una real búsqueda de entender el universo, solo mapearlo lo suficiente como para que haya algo en juego.

Nadie, quizás exceptuando al mismo Geralt, carece de agenda en el tablero de poder, desde el más ignoto sobreviviente que es Jaskier a la más autentica que es la de los elfos, comandados por Francesca Findabair. Los magos, quienes intentan equilibrar el poder del mundo desde sus asientos, los comparsas que son los reyes con corona pero que jamás vemos gobernando o construyendo sea lo que sea. Finalidad, todos carecen de un propósito, ya sea a corto o largo plazo, que interese tomar partido o no. Nadie crea con su presencia una atmósfera diferente, una sensación de apremio o sosiego.

En definitiva, la segunda temporada de The Witcher es una aventura interesante que ha mejorado su producción, que intenta una aproximación más coherente a sus protagonistas y el mundo que les ha tocado vivir. Es intensa y por momentos, tanto en guion como imaginería visual, concreta un universo realista. La pesadumbre, la melancolía, la acción y la magia están ahí para deleite del espectador. Pero sigue rengueando en darle a sus protagonistas el marco profundo y complejo que necesitan para expandirse, mutar. No es solo un bonito edificio, a este lo tiene que habitar gente afín a su arquitectura, a su uso, a su luz y oscuridad. La variedad sin pasado o cimientos espirituales es solo eso, multiplicidad de escenarios.


Título: The Witcher (Temporada 2)

Creadora: Lauren Schmidt Hissrich (Basada en las novelas de Andrzej Sapkowski).

Elenco: Henry Cavill, Freya Allan, Eamon Farren, Anya Chalotra, Joey Batey, MyAnna Buring, Royce Pierreson, Mimî M. Khayisa, Wilson Mbomio, Anna Shaffer, Mahesh Jadu, Tom Canton, Mecia Simson y Kim Bodnia.

Producción: Sean Daniel Company, Stillking Films, Platige Image, One of Us y Cinesite.

Distribuidora: Netflix.

Acerca de Marco Guillén 3806 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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