[REVIEW] Me amarán cuando esté muerto: Viejo es el viento y aún sigue soplando

Este documental producido por Netflix concibe la enésima mirada sobre una leyenda, haciendo foco en la película “Al otro lado del viento”, filmada por Orson Welles entre 1970 y 1977. Para su finalización, el equipo tomó cintas con más de cuarenta minutos rodaje, así como notas de guión y bocetos que estaban en manos de su pareja, la actriz Oja Kodar, para terminar de dar forma a la postergadísima obra póstuma del genial realizador.

Por @Maxi_CDC83

“Me amarán cuando esté muerto” se concibe como un tributo revelador y superlativo, que se propone reconstruir una huella trazada hace casi medio siglo, cuando el fenomenal Orson Welles se dispusiera a la realización de su obra “Al Otro lado del Viento”, su film maldito. Haciendo gala de su habitual cruce de estilos y registros (recordemos “F for Fake”), así como de contenido sexual inusual para la época, el film póstumo de Welles se dispone como una trama cinematográfica que parece sacada de su propia vida y que, con gran espíritu lúdico, se propone derribar cualquier frontera posible entre realidad y ficción.

Filmado durante varios años en diversas locaciones entre las que destaca un espacio alquilado a la MGM por una suma bastante irrisoria, éste fue el enésimo intento quijotesco para superar una numerosa cantidad de internas y desavenencias que a cualquier otro director hubiera hecho desertar. Por el contrario, Welles luchó por terminar la película hasta el día de su muerte, algo que por cuestiones del destino nunca se materializó. Rodada en medio de una década convulsionada para el cine americano, “Al otro lado del viento” plantea el desenfreno del mundillo hollywoodense y también las vicisitudes que el propio autor sufre, intentando plasmar la traición perpetrada por Hollywood al propio director.

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Orson Welles confió la interpretación del papel principal de personaje director a su amigo John Huston, con quien lo unió durante años el respeto y la admiración mutua. Dice la leyenda que el realizador de “La Dama de Shanghái” le dijo a su colega: “John, esta es una película sobre un director bastardo. Se trata de nosotros John. Es una película sobre nosotros”. El condimento no hace más que dimensionar la enorme fábula que se teje alrededor de su portentosa figura. John Huston (con quien Welles trabajó en varias ocasiones, a sus órdenes), Peter Bogdanovich (un mimado de Cahiers du Cinemá por entonces) y Oja Kodar (actriz croata y compañera sentimental de Welles) conforman el núcleo del reparto, en donde el director de “El Halcón Maltés” compone a una especie de alter ego de Welles, un personaje con una marca autobiográfica notable.

Conmueve acercarse a la mirada que el propio autor tenía por su trabajo y la pasión que despertaba en él la cinematografía como arte, faceta que el documental capta a la perfección. “Me amarán cuando esté muerto” hace mención a las  batallas legales y dificultades financieras diversas que el proyecto tuvo que sortear -quedando relegado en el olvido por años- a la par que un Welles envejecido (tenía 70 años al momento de su muerte), pero aún irreverente y vigoroso, buscaba prolongar su permanencia dentro del mapa cinematográfico mundial. El resultado es un vibrante relato que gana en impacto gracias al testimonio de sus protagonistas -entre quienes se cuenta a Danny Huston, hijo del eminente John- construyendo un relato que funciona como eficaz complemento ‘lado b’ de la producción póstuma citada.

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El documental muestra el itinerario errante que asume ese director que regresa a su tierra y se encuentra fuera de lugar, preso de unas condiciones y de un tiempo y espacio que parecen no pertenecerle. Llegado desde su exilio europeo, se reúne con sus colegas y les cuenta de su más provocador proyecto, de allí en más el resto es historia. Filmando sin guiones, reuniendo a los actores en cada escena y contándoles lo que ha pasado como disparador para la improvisación absoluta,  a través de su obra se propone debatir –una vez más- las reglas del lenguaje cinematográfico. Aquellas que subvirtió con su poderosa gesta en “El Ciudadano”, se percibe que el conformismo nunca fue una característica a lo largo de su desmesurada trayectoria.

Explorando en la conciencia artística de un cineasta y sus últimos años de vida,  Morgan Neville –productor, director y guionista de cine americano- elabora con originalidad y sentimiento la génesis de un relato fascinante acerca de una conmovedora concepción del acto creativo, profundamente inspiradora, aún en sus conflictos y desprolijidades.  Es interesante como el documental aborda el proceso creativo del director como una ofrenda de profundo amor hacia su arte, internándose en los laberintos de su perfeccionismo y obsesiones más íntimas, e interpelando al espectador acerca de la verdadera naturaleza del acto creativo, intentando demostrar que Welles continuaba desafiándose a sí mismo a través de su arte.

El documental también es una buena oportunidad para vislumbrar la historia de Hollywood a la par que la figura de Welles va cobrando magnitud; el mundo  entero sabe que su trayectoria ha sido inabarcable, ambiciosa y prolífica. Desde sus comienzos en plena época de oro del cine americano, pasando por su exilio en Europa (coincidente con el quiebre del sistema de estudios en Hollywood) hasta llegar a esta década del ’70 donde el multifacético artista se encuentra inmerso a una industria dominada por los nuevos talentos emergentes de la Neo-Hollywood, el retrato logrado se concibe rico en matices y con gran tono intimista.

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Disponible a través de la plataforma Netflix desde el pasado viernes, el documental entrega altas dosis de emoción para el cinéfilo bien entendido y también para las nuevas generaciones, brindando una nueva oportunidad para mirar con nostalgia la historia del cine y poner en perspectiva el exiguo panorama actual. Una invitación para amantes del séptimo arte quienes disfrutarán de la lúcida mirada sobre un cineasta que nos contó la evolución del artificio cinematográfico a través de su propia obra.

PUNTAJE: 9/10


Título original: They’ll Love Me When I’m DeadThey'll love me when I'm dead

Año: 2018.

Duración: 98 minutos.

Dirección: Morgan Neville.

Música: Daniel Wohl.

Productoras: Tremolo Productions / Royal Road Entertainment. Distribuida por Netflix

Sinopsis: Explora los últimos 15 años de vida de Orson Welles, incluyendo material sobre “The Other Side of the Wind”, la película que dejó sin terminar.

 

 

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