[REVIEW] Motherland: Fort Salem – Temporada 1

Donde se halle una ucronía histórica, nos encontrarán. Ese podría ser el leitmotiv de nuestras reviews, ya que este género en particular que se regodea en el What/If para desarrollar todo tipo de reimaginación histórica realmente nos atrapa con sus posibilidades.

Por @mauvais1

En la televisión en particular, el desarrollo de este género ha sido tan amplio como irregular; mencionaremos casos como The Man in the High Castle de Amazon Prime Video, The Plot Against America y Watchmen de HBO, como excepcionales particularidades y algunas un tanto desconcertantes como Hollywood de Ryan Murphy y por qué no la interesante serie polaca titulada 1983.

En este caso la desviación de la línea histórica original, o sea la nuestra, se vuelca hacia el género fantástico, ya que por empezar da por sentado que las brujas y la magia existen. No hechiceros cual Harry Potter, más bien a las descritas en los llamados «Movimiento de la Diosa» o «Religión matriarcal» que promovió el neopaganismo y la segunda ola feminista. Aquí los juicios acabaron en Salem, cuando una de las brujas ayudó a unos granjeros con la sequía y llegaron a pactar para provecho mutuo. Es entonces que todo cambia con la brujas ayudando en las batallas como guerreras mágicas; la revolución americana se da en 1735. La recomposición de este mundo va más allá haciendo de la civilización moderna un valuarte del matriarcado.

Este universo alterno de Motherland: Fort Salem, en una clara intención de endosar temas de actual catadura, trata el sitio de la mujer en el máximo poder tanto político como social, la forma en que lo emplea y las circunstancias que esto genera, de manera entretenida y con buen tino. Aunque no revierte mucho el contexto actual, con cuestiones como la guerra al terrorismo o la poderosa seducción que tiene el poder casi ilimitado. Pero ya hablaremos de esto. Continuando con sus aciertos, es interesante el trasfondo mitológico y esotérico de las prácticas mágicas. El ejército, liderado por brujas entrenadas en escuelas de guerra, donde aprenden las diferentes disciplinas – siempre hay una compartimentación de saber sea mujer u hombre -; ya sea como sanadoras, exploradoras, líderes o simples soldados; teniendo un acervo metodológico bien diseñado. El poder se canaliza a través de «Semillas», notas que cantan o recitan. En la voz y su sonido está el poder. La historia de la matrilinealidad del mundo, las diferentes tribus o clanes de brujas que contienen sus propias maravillas.

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Parte del entramado, que protagonizan las tres brujas jóvenes recién llegadas a la base de «Fort Salem», y que se entronca en la lucha contra el terrorismo internacional y las guerras entre diferentes naciones, es sobre la búsqueda de poder a través del conocimiento. Una traslación de eventos reales como la «USA PATRIOT Act» o la ley de espionaje, a mundos posibles y fantásticos. No hay un único enemigo, porque todo poder tiene sus variados detractores, pero sí en general se enfoca en ello, en que el conocimiento es el poder máximo. Por otro lado, y por supuesto, no deja de ser una serie diseñada para gusto del consumidor promedio, la historia de realización y autodescubrimiento, con sus giros narrativos que resultan tan comunes…

Entre los fallos más objetables se encuentra obviamente que el mundo gobernado por mujeres, con poderes mágicos incluidos, no difiere tanto en esencia al que conocemos. No solo en situaciones como por ejemplo el mismo libre mercado y capitalismo, las rencillas económicas de clase a las que le suman las ascendencias genéticas, o las cuestiones de cómo los estrategas y políticos elaboran el futuro de las naciones. Básicamente solo hay damas haciendo lo mismo. ¿No puede acaso dilucidar un mundo donde lo femenino realmente cambie algo sustancial? Que las jóvenes crezcan en un ambiente que juega entre Full Metal Jacket (1987) y el Hogwarts de la saga Harry Potter realmente no ayuda siquiera a resignificar la diferencia entre galones masculinos y cualquier otro posible rango femenino. Por momentos parece más un campamento de verano que un verdadero ejército con reglas y cadena de mando.

Por otro lado, las protagonistas provenientes de diferentes estamentos sociales, recrean de manera bastante maniquea las diferentes situaciones frente al militarismo reinante en el país. La niña nacida para el uniforme, la inconforme en busca de verdades y de paso de algún tipo de retribución y la dulce e inocente que cree en el papel de «gendarme del mundo» tan mentado en la política exterior de EE.UU. Temas que no desarrollará más que de manera superficial hasta olvidarlo. Sí, el enredo está en «Spree», el grupo de brujas disidentes que no se entiende claramente cuál es su causa definitiva; luchan por un mundo sin «no mágicos» o por la utilización de la magia como arma, o que el servicio militar sea medio obligatorio. Sus ataques son masivos y de números escalofriante sus víctimas, pero no hay una trama o cualquier mención a una verdadera investigación de quienes son o donde encontrarlas.

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Claramente es una serie diseñada para medrar en tiempo y temporadas, y por lo tanto cae en las conocidas clasificaciones de camino del héroe, mesianismo con eso de la elegida y la que cambiará al mundo y demás. Todo esto sobrepoblando un universo que ya cuenta con variadas tramas. Ciertamente el confuso devenir de los acontecimientos, sumado a una ingente cantidad de plot twists prepara el terreno para una ampliación a futuro, en detrimento de la historia que nos ocupa. El sentido de justicia tiene tantos matices al correr de los episodios que ciertamente el errático comportamiento de las protagonistas no es tan raro, pero sí totalmente inverosímil.

En fin, lo admitimos, el universo de Motherland: Fort Salem nos cautivó, al comienzo, por su construcción: la banda de sonido de Brandon Roberts y la fotografía de Jon Joffin y Michael Wale. Y es una pena que el planteamiento inicial se vea absorbido por tanto trasteo juvenil, que roza lo infantil en los conflictos de las protagonistas; cuando han desarrollado un interesante marco para que lo habiten: El uso indiscriminado de la mujer con dones para rastreros fines geopolíticos, el activismo pacifista o la sociedad polarizada a causa de la guerra contra el terrorismo doméstico. La corrupción que conlleva el poder casi ilimitado, la guerra como solución a cualquier conflicto. Pero allí queda, a medias entre un Charmed (1998) y El juego de Ender (Ender’s Game, 1985) y no de la mejor manera.

La serie se estrenó el 18 de marzo de 2020 en Freeform.


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Título: Motherland: Fort Salem

Dirección: Steven A. Adelson, Haifaa Al-Mansour, M.J. Bassett, Rebecca Johnson, Shannon Kohli, Amanda Tapping

Guion: Eliot Laurence, Nicole Avenia, Joy Kecken, Maria Maggenti, Nikki McCauley, Christopher Oscar Pena, Brian Studler

Música: Brandon Roberts

Fotografía: Michael Wale, Jon Joffin

Reparto: Taylor Hickson, Ashley Nicole Williams, Amalia Holm Bjelke, Annie Jacob, Kai Bradbury, Tony Giroux, Guilherme Babilônia, Linda Ko, Jill Morrison, Jessica Sutton, Lorraine Colond, Miranda Edwards, Dana Jaine, Maya Nadine, Kelcey Mawema, Evelyn Chew, Arran Henn, Sam Robert Muik, Lissa Neptuno, Natalie Sky, Megan Trainer, Zahra Anderson, Scott Augustine, Bernadette Beck, Corina Bizimm

La serie sigue a Raelle Collar, Abigail Bellweather y Tally Craven, tres brujas que se alistan en el ejército de los EE. UU. Se entrenan en magia de combate y usan sus cuerdas vocales para representar «semillas» o «sonidos de semillas», superponiendo sonidos vocales para crear poderosos hechizos. La serie tiene lugar en un mundo dominado por mujeres en el que Estados Unidos puso fin a la persecución de brujas hace 300 años durante los juicios de brujas de Salem después de un acuerdo conocido como el Acuerdo de Salem. El mundo se encuentra en desacuerdo con una organización terrorista conocida como Spree.

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Acerca de Marco Guillén 2789 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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