[REVIEW] The Plot Against America: Una retrospectiva del presente y futuro

[REVIEW] The Plot Against America

Analizamos la nueva miniserie del creador de «The Wire», una historia alternativa en la que un presidente populista oculta violencia racial en el reconfortante paquete de propuestas nacionalistas, sacando a los Estados Unidos de la Segunda Guerra Mundial.

Por @RockaOnTheGo

Una constante reconfortante de este caótico milenio es que siempre, no importa dónde, cuándo hay una discusión acerca de la mejor serie de televisión de todos los tiempos tarde o temprano se va a nombrar a «The Wire». Su creador, David Simon, es una de las mentes más celebradas en lo que la pantalla chica se refiere; periodista de origen y naturaleza parece desde el vamos haber establecido su ritmo de trabajo: este es el octavo proyecto de TV que resulta de alternar serie con miniserie.

Desde tiempos de The Wire seguida por Generation Kill, pasando por la brillante Show Me The Hero (protagonizada por Oscar Isaacs) que sirvió como previa del infravalorado drama sobre la industria pornográfica en los 70s y 80s con James Franco haciendo de gemelos, The Deuce. Cada uno de sus proyectos es un evento que cualquier admirador de la narrativa televisiva lamentara no considerar cita obligatoria.

Pero The Plot Against America, como todos sus trabajos, están lejos de nacer de él desde cero. En este caso se trata de la adaptación de una novela de 2004, sobre una familia judía que en los 40s se encuentra en medio de la transformación de un Estados Unidos alternativo en el que Roosevelt fue derrotado en elecciones por un populista avivando las llamas xenófobas de violentas minorías.

Esta cuasi profética realidad alternativa fue escrita por uno de los más grandes autores norteamericanos recientes (Philip Roth) y está basada hasta un punto en concretas posibilidades históricas que podrían haber iniciado un camino similar al de esta ficción. Es un hecho que bajo el lema «América Primero«, un gran número de estadounidenses se oponían a volver a un conflicto bélico habiendo sufrido las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. Anteponer el bien local antagonizando y exagerando los peligros de afuera y de «los otros» después de todo, no es nada nuevo.

Aunque en lo particular es sobre personajes judíos ante la amenaza nazi, se trata de un trabajo lo suficientemente desarrollado como para reflejar una universalidad que alcanza cualquier tipo de inmigrantes en cualquier país, cualquier tipo de racismo o discriminación. Incluso en algún punto podría decirse que el foco principal que desea transmitir es como aquellos que desean desentenderse de los extremos en el conflicto deben pensar muy bien a quien están beneficiando o perjudicando con su accionar o no accionar.

Para ello en varias ocasiones inserta cuestiones que pueden alertar al espectador sobre la conexión tan vivida entre este lejano pasado ficcional con un presente tan real en el que vivimos, por ejemplo cuando se articulan retóricas muy de estos tiempos; «es una región en guerra constante, de que serviria meterse ahí«. En la serie, y en los años 40, era un pensamiento común sobre Europa que hoy resulta tan lejano de la realidad como cercana la aplicación de lo mismo para con la región de Medio Oriente.

[REVIEW] The Plot Against America

Los seis capítulos de una hora desarrollan el torbellino político y social que terminará arrastrando a su centro a los Levins. La familia tipo de cuatro integrantes, con dos hijos, que se completa con un rebelde sobrino huérfano bajo su cuidado y una tía con dificultades para encontrar su propia vida, entre los respiros que encuentra del cuidado a su madre. La reproducción de los años 40s resulta por supuesto increíblemente cuidada, gracias al trabajo conjunto del equipo de producción y los bolsillos de HBO.

Aunque no hay que descontar una excelente labor de casting; el elenco colma a la perfección los moldes de sus respectivos personajes, llevando en las espaldas de su gran trabajo el trasladarnos firmemente a esos tiempos en que la gente iba al cine a ver las noticias o se juntaba en la vereda a la noche para charlar lo que escucharon en la radio. La miniserie no sólo nos traslada de forma efectiva sino con una excelente ejecución, como esa sensación que genera en más de una ocasión cuando está por presentar la apariencia de algún personaje que hasta el momento sólo conocíamos por la radio. Una sensación decididamente retro.

Incluso la secuencia de créditos iniciales merece un paréntesis propio. Comenzando como un video muy tradicional de material de archivo emparejado con una canción entre alegre y militar muy característica para muchos de la época, para de a poco ir cambiando las imágenes que uno asocia tan fácil con ese estilo a protestas, víctimas del Eje y terminando con imágenes de Hitler y Nazis marchando en las calles norteamericanas. Una progresión que sucede tan rápida como alarmantemente natural, sin llamar ninguna atención dramática en sí. Esa transición de los valores patrióticos deformándose en peligroso fascismo es justamente la tesis que decide destilar este proyecto: el espectro entre la complicidad y la resistencia.

Una de las cualidades que separan el trabajo televisivo de Simon con el de los demás productores o guionistas es que sus producciones tienen la capacidad de mantenerse tan densas, ricas o complejas como los trabajos literarios en las que se basan. Un reto gigantesco cuando pensamos en lo rápido que se desestima a veces la capacidad en volumen narrativo de lo audiovisual contra la literatura. Sus personajes reaccionan de forma diferente a una misma cuestión, incluso cuando se encuentran del mismo lado en líneas generales. Se forman contrapuntos en los aliados que resultan tan peligrosos o dramáticos como el antagonismo entre héroes y villanos de tantos otros proyectos.

[REVIEW] The Plot Against America

Tiene suficientes factores más que interesantes como para, junto a su incomparable calidad narrativa y audiovisual, hacerla una opción mucho más tentadora que tantas otras alternativas que en el cine o la TV han hincado sus dientes en estas temáticas. Una válida aclaración cuando más que probablemente haya tantos que ya se sientan desalentados cuando se encuentran con, una vez más, una producción hollywoodense sobre que tan malos son los Nazis. Porque la realidad es que esta serie no es sobre el nazismo o los Nazis en particular, sino con los peligros de asimilación y la lucha constante e invisible que hace falta para mantenerlos lejos.

La familia Levin va a encontrarse peleándose con sus pares y cercanos, hasta dividiéndose a si misma no solo por pensar distinto sino a la hora de decidir su accionar ante sentimientos compartidos. Es un recuento detallado y texturizado para darle vida, o incluso revivir, como una sociedad de pequeños individuos puede servir como un eslabón más en el tejido infectado por ideales nefastos que se aprovechan no sólo de violentos sino de una mayoría con la cabeza gacha y en silencio. Como varios de los líderes que hoy en día avivan los conflictos internos de poderosos países para erguirse como caóticas cabezas de estado. En un principio el piloto norteamericano Lindbergh es tratado como una simple figura colorida. Celebrada en parte, ridiculizada por otras, pero desestimada por todos. Por supuesto, eso es antes de que se anuncie como candidato y termine sorprendiendo con una victoria tan incomprensible como lógica en retrospectiva.

Los miembros de la familia Levin sirven como una gran colección de perspectivas: un trabajador opinionado que no va a callarse nada, una ama de casa conflictuada por las decisiones que comparte con su marido y el bienestar de su familia, un niño menor como shockeado espectador de los hechos en plena lucha por procesarlos y el hermano mayor con sed de experiencias o pensamientos que pueda considerar propios. Este último arranca el primer episodio idealizando a su primo rebelde. Quién uirá a Canadá para ser enviado a la lucha contra los Nazis, y sirve para reflejar el vital punto de vista de la juventud radicalizada.

Además del guion, resulta particularmente destacable la dirección de Minkie Spiro (Downton Abbey, Better Call Saul) como encargada de los primeros tres capítulos. Aunque lógicamente la segunda mitad de la miniserie tiene los momentos más potentes, la construcción general y los momentos que la directora logra en los primeros episodios realmente le da a la serie otro salto más en calidad.

[REVIEW] The Plot Against America

La serie desmitifica a su «villano» en Charles Lindbergh con limitadas apariciones, en lugar de centrar el antagonismo en él, sabe que en realidad los mayores antagonistas son aquellas piezas pequeñas que deciden aprovechar el momento o sistema para obtener poder. Sean medianos emprendedores, grandes capitalistas, pequeños líderes con sed de más seguidores. O simples ciudadanos que prefieren apaciguar sus pensamientos con la falsa noción de que lo inconvenientemente obvio no es lo que parece y que el mal siempre está del otro lado, en lo externo. Sus personajes ciertamente lo hacen, pero la serie en ningún momento ejerce un cuestionamiento moral desde un peldaño de superioridad sino que se molesta en trabajar mucho para que (hasta cierto punto) se entienda lo difícil y complicado que es enfrentar la incómoda realidad a la que tantos le escapan.

Quizás su mayor pecado sea su sobriedad, o el completo desinterés por entregar una experiencia llenas de emociones a través de un artificio que se interponga en la veracidad de su desarrollo. Por otro lado, los que se resistan a verla pensando en que pueda estar repleta de un patriotismo desmedido o romantizado por parte de los yankees pueden quedarse tranquilos que no es así, dejando esas cuestiones brevemente en los casos puntuales de sus personajes. También existía la posibilidad de que las mentes brillantes detrás de la mejor televisión de los últimos 20 años caigan en el facilismo que envuelve a toda su nación y ser literales o superficiales en demasía con sus golpes o detalles en contra de Trump, pero por suerte todos esos recaudos se encuentran en todo momento envueltos por la narrativa que siempre tienen como prioridad.

Tiene actuaciones fenomenales, un guion admirable que simplifica sus muchas complejidades y sobre todo una narrativa que vale la pena que todos procesen como puedan. Aunque no mueva la aguja de aquellos hiperactivos sedientos de emociones de entretenimiento efímero, tiene una gran cantidad de tensiones entre todas las secuencias y escenas del más alto nivel cinematográfico que la pantalla chica permite. Cuenta algo que nunca pasó en un tiempo que ya quedó atrás, pero logra incomodar y envalentonar con una relevancia que es tan contemporánea como, lamentablemente, interminable.

Puntaje: 9/10


[REVIEW] The Plot Against America

Título: The Plot Against America

Creador: David Simon

Dirección: Minkie Spiro, Thomas Schlamme

Guion: Philip Roth, David Simon, Ed Burns, Reena Rexrode (Novela: Philip Roth)

Reparto: Morgan Spector, Zoe Kazan, Winona Ryder, John Turturro, Anthony Boyle, Azhy Robertson, Caleb Malis, Ben Cole, Jacob Laval, Michael Kostroff, David Krumholtz, Johanna R. Griesé, Steven Maier, Kristen Sieh, Philip Hoffman, Caroline Rose Kaplan, Bob Leszczak, Ed Moran, Douglas Schneider, Ava Loren Tropeano, Lauren Yaffe, Graydon Yosowitz, Steve Axelrod, Michael C. Bryan, Yuval David, Kimberly Faye Greenberg, Monica Haynes, Jason Liebman, Keilly McQuail, Robert J Morgalo, Andrew Polk, Peter Presta, Steve Goffner, Tom Scorzone, Elizabeth Thorp, Ned Van Zandt, Samantha Rivers Cole, Jayden Abrams

Miniserie: 6 episodios.

Historia alternativa de América desde la Segunda Guerra Mundial. En 1940, Charles Lindbergh es elegido Presidente de los EE.UU. Poco después negocia un acuerdo cordial con Adolf Hitler, embarcando al nuevo gobierno en una escalada progresiva de antisemitismo. Para un niño que crece en Newark, en el seno de una familia judía, la elección de Lindbergh es la primera de una serie de rupturas que amenazan con destruir su pequeña y segura esquina de América, y con ella a toda su familia.

 

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