[REVIEW] 1983: Temporada completa

1983 - Netflix

“No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura”.

1984 – George Orwell

Por @mauvais1

En la historia todo cambio ha prosperado luego de eventos traumáticos que de alguna manera los impulsan. La muerte del archiduque de Austria, Francisco Fernando que desató la primera guerra mundial, que arrastró a Alemania a la gran contienda que perdió y dio lugar a la humillación total de la nación. Entre tanta hambre y degradación germana surge el movimiento nacionalista que eleva al poder a Adolf Hitler​ y así hasta el infinito. Cada ciclo tiene su disparador. A comienzos de los ochentas, Lech Wałęsa, inicia un movimiento, esta vez social, que cambiaría a largo plazo la situación del país polaco, liberándolo del yugo Ruso gracias a la colaboración del pueblo y la iglesia católica. Parte de esta historia está escrita también dentro de la caída de la famosa cortina de hierro, metáfora política del muro que dividía Berlín en dos. Y entonces…

1983

Surge la divergencia, pergeñada por Joshua Long. El caos económico y social está a punto de volar por los aires la sociedad polaca, el gobierno arrinconado, que por más que secuestre y desaparezca la oposición, se queda sin opciones. Entonces el 12 de marzo de 1983 ocurren una serie de atentados con bombas que destruyen varios edificios en diferentes ciudades del país. Lo que se pronosticaba como el inicio de una nueva democracia en Polonia, se detiene y retrocede. El pueblo aterrado ante la magnitud del evento se resguarda en ese poder que dice tener las herramientas para solucionar el conflicto. Y la nación se estanca en una era que debió morir con Reagan y Brézhnev.

La trama de los 8 episodios de 1983 está claramente dirigida al policial negro, un noir de espías perfectamente mixturado en el género de la ciencia ficción por excelencia como es la distopía, tan en boga en los tiempos que corren. Al espectador se le vendrá a la cabeza The Handmaid’s Tale (2015) o The Man in the High Castle (2015), aunque esta vez el concepto es mucho más cercano a una realidad cotidiana. Corre el año 2003, la conmemoración de los atentados están cerca y aparece un joven disidente ahorcado en el baño de su departamento. Refugio en el que copia y publica de manera oculta libros prohibidos. Dos serán señalados en particular, porque la trama beberá de ellos a dos manos; 1984 de George Orwell y Harry Potter y la piedra filosofal de J. K. Rowling. 1. Un estado totalitario que mantiene al pueblo vigilado con mano de hierro, que secuestra y desaparece la disidencia, que reescribe la historia a su conveniencia, y por el otro 2. el niño que sobrevivió, que se transformó en símbolo de un después y recuerdo de una era y que será quien trastorne, al conocer su propia historia, no solo su vida si no que la de todo un pueblo.

“La ortodoxia equivale a no pensar, a no tener la necesidad de pensar. La ortodoxia es la inconsciencia.”  

1984 – George Orwell

Anatol Janów es el detective de la policía que debe investigar el caso del suicidio, clásico personaje del noir, el observador pesimista y cínico de ese mundo que habita, al que intenta de alguna manera enderezar haciendo bien su trabajo. Solitario, bebedor y problemático, un personaje que desarrolla Robert Więckiewicz con soltura. Por supuesto que él dudará de esa muerte autoinflingida dando comienzo a una trama que se disparará en varios caminos. En uno de ellos nos cruzaremos con el niño, el símbolo que el estado utiliza para medrar en su desmesura, Kajetan Skowron, interpretado por Maciej Musiał, único sobreviviente de una familia que pereció en los atentados de 1983 y cuyo pasado, claro, no es del todo tan blanco y puro, como ese lirio que sostiene en la imagen que tanto promocionan. De hecho una de las verdaderas atracciones de la serie son justamente sus personajes que son construidos sin manierismo alguno, criaturas sombrías, dubitativas y ciertamente imperfectas que van tropezándose con los conflictos y resolviéndolos como pueden en la medida de sus posibilidades, y que dotan a la historia en general de una humanidad atractiva. Traidores por cobardía, rebeldes por venganza, héroes desilusionados, todos cargan con miserias.

“La verdad. Es una cosa terrible y hermosa, y por lo tanto debe ser tratada con gran cuidado” 

Harry Potter y la Piedra Filosofal – J. K. Rowling

Por otro lado, la construcción de esa Polonia distópica que muestran como una fortuita amalgama entre la Europa del este comunista y el vidrio y acero de una nación pujante del siglo XXI. Acero, vidrio, luces de neón y plazas secas. Niebla, largas gabardinas y callejones sombríos. Lo que a simple descripción puede sonar caótico aquí Anna Anosowicz en el diseño de producción logra un equilibrio interesante, una rara avis elegante que enmarca satisfactoriamente la historia. Trama que se toma su tiempo en presentar y desarrollar los diferentes personajes que la sostienen, lo que invita al espectador a ser paciente, y demás está decir que no es material para una maratón o Binge-watching. Es una historia construida con mil referencias claras a la historia reciente que de alguna manera, de la mejor creemos, recrea en una cercana actualidad. Desaparecidos, estado policial, la política internacional inmiscuyéndose en la política interior de un país.

Mucho más no diremos sobre las líneas narrativas en espera de que el público descubra y, quién sabe, se sorprenda por las referencias claras que hará sobre otros procesos que sí ocurrieron y los argentinos conocemos sobradamente. Pero sí alentaremos a darle una oportunidad porque, y más allá de ser una ficción que está configurada con mucha elegancia en sus imágenes y manera de desarrollarse, es y como siempre creemos, un experimento interesante sobre el comportamiento de la sociedad ante hechos traumáticos, el manejo que hacemos de nuestra realidad cuando la misma supera cualquier expectativa de horror. Lo incapaces que somos de soportar el peso de nuestras acciones. Una historia sin héroes y muchos caídos. Otras de esas ficciones que se acercan abrumadoramente a una realidad que repasamos al ver los noticieros.


Título: 1983

Dirección: Agnieszka Holland, Kasia Adamik, Olga Chajdas, Agnieszka Smoczynska

Guion: Joshua Long

Reparto: Michalina Olszanska, Zofia Wichlacz, Agnieszka Zulewska, Helena Sujecka, Robert Wieckiewicz, Miroslaw Zbrojewicz, Wojciech Kalarus, Ewa Blaszczyk, Andrzej Chyra, Maciej Musial, Patricia Volny, Edyta Olszówka, Krystian Pesta ,Katarzyna Skarzanka, Julian Swiezewski

La historia transcurre en un mundo alternativo en el que el telón de acero nunca cayó. En 2003, 20 años después de un devastador ataque terrorista en 1983 que paralizó el proceso de liberación de Polonia y la caída de la Unión Soviética, un estudiante de derecho y un policía se encuentran con una conspiración que ha mantenido el telón de acero en pie, y a Polonia viviendo bajo la represión policial. Tras dos décadas de paz y prosperidad, los líderes del régimen crean un plan secreto con un adversario inusual en los años 80 que transformará de forma radical a Polonia y afectará las vidas de todos los ciudadanos del país y del resto del mundo. Lo que estos dos hombres descubren tiene el potencial de iniciar una revolución popular, y lo que están en el poder harán lo imposible para mantenerlo secreto.

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Acerca de Marco Guillén 2062 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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