[OPINIÓN] El fotógrafo de Mauthausen

El fotógrafo de Mauthausen

“Vosotros que habéis entrado por esa puerta,
perded la esperanza. Solo saldréis por la chimenea del
crematorio”.

@deportado4443 – Antonio Hernández

Por @mauvais1

Los horrores ocurridos en tiempos del nazismo, emblemático tiempo de oscuridad humana si los hay, son de proporciones tales que abarcarlos en todo sus detestables aconteceres nos llevará mucho más de lo que asumimos. Los millones de involucrados son a su vez millones de historias, y los hay por cada campo de concentración, batalla, país ocupado, minorías y pueblos enteros arrasados. La lista de hechos, que de una u otra manera sucedieron  entonces, es tan extensa como proporcional a esa inaudita crueldad, y gracias a las pruebas tanto escritas como gráficas, además de las experiencias de los implicados, llega a nosotros décadas después desafiando la más rocambolesca ficción. Allí están, las filmaciones, declaraciones y fotografías para atestiguar nada menos que en los juicios de Núremberg.

Testimonios como los que Francesc Boix,  fotógrafo participante del Ejercito Republicano en la guerra civil española y sobreviviente, pudo rescatar e incluso realizar él mismo en el campo de concentración de Mauthausen, ubicado en Austria; que comenzó a operar en 1939 y se convirtió en uno de los campos más grandes la zona nazi Europea.

El fotógrafo de Mauthausen

Roger Danès y Alfred Pérez Fargas (Carta a Eva – 2012) son quienes salen al rescate cinematográfico, por llamarlo de alguna manera, de este español, Barcelonés para más señas, que supo, con su testimonio fotográfico, ayudar a condenar las atrocidades cometidas en los juicios posteriores a la caída del Nazismo. Una historia que inicia con él ya instalado en la administración de campo, como fotógrafo de los detenidos y asistente de laboratorio de Paul Ricken, personaje interpretado por Richard van Weyden que condensa dos actores reales de esta historia. Porque claro, las licencias están dadas en el relato, como si hiciera falta alguna, aunque eso no será lo que critiquemos aquí puesto que la narración ficcional sobre hechos reales de esto se sirve y,  además, tampoco es tan exacerbada como para darle mención más que en una linea.

Sí cabe acotar que se calculan 9300 españoles deportados a campos como Mauthausen, luego de una cruenta travesía que dio comienzo en la guerra civil española, pasando por la francia ocupada y se calcula que sobrevivieron menos de la mitad. Ellos eran reconocidos con el bordado triangulo azul en sus casacas con una S de «Spanier».

Si en algo llamaremos la atención es sobre esa  particular mirada que Mar Targarona, directora del film, pone como nota destacada y que hace de la película algo singular en lo visto hasta ahora en el cine sobre la 2° Guerra Mundial. Porque no lo hace desde el conocimiento de muchas de las atrocidades; por entonces el trabajo de los nazis era tan meticuloso y secreto que pocos sabían realmente qué sucedía allí, y esa la postura que él adopta. Nos explicamos: Francesc Boix y los prisioneros viven y soportan un trato cruel e inhumano, un barbárico dislate que en nada se parece a una cárcel o centro de detención de presos de guerra. Pero estos, y él en particular, lo transitan con cierta benevolencia. Cosas que son reales, que ciertamente sorprenden al espectador. Trabaja en una oficina que tiene calefacción, consigue ciertos productos a través de una red de contrabando y hasta logra ayudar a evadirse a ciertos presos. No atempera de manera alguna la historia que lo rodea sino que una suma drama a la otra, volviendo tan desquiciante la realidad vivida por ellos que sobrevivirla físicamente no parece sustentar la psíquica.

Mario Casas (El bar, Las brujas de Zugarramurdi) recrea un personaje algo extravagante en su coraje, que obsesionado con salvar el acervo fotográfico no depara en acciones que cualquiera pensaría son de un loco, algo que quizás fue cierto o no, quién lo sabe, pero que logra ser creíble al igual que el resto del elenco. Puede, y es extraño, no ver demacrados o enflaquecidos a los reclusos en su situación de cierta holgura del día a día, pero como antes mencionábamos, crea una ficción cruel con un anverso nefasto cuando enfrenta el verdadero suplicio de los que estuvieron bajo el poder de los nazis. Porque los otros están, en esa interminable escalera de piedra, los hornos que se ven cerca, las fotografías que rescata Francesc Boix. El terror se cuela por el rabillo del ojo, se filtra en docenas de estrafalarias escenas que parecen sacadas, dicho por uno de los nazis, de un Brueghel o pequeños y solitarios momentos.

Mar Targarona narra esta historia con fluidez en el más clásico del sentido, haciendo de los actores la clave para comprender lo que muchas veces no muestra, pero no por ello falto de coraje la historia de los españoles republicanos, comunistas y cuanto quiera adjetivarse, en campos de concentración nazis y su lucha por sobrevivir con la memoria intacta. Una historia de héroes que poblaron aquella oscuridad. «Salaet, Maeso, Simon y Chozas están desolados. Sin saberlo, han estado meses construyendo una cámara de gas en la que nos matarán a todos». Cuenta Antonio Hernández cuando la realidad se precipitó sobre ellos con la dureza que la ficción puede solo imaginar.


Título: El fotógrafo de Mauthausen

Dirección: Mar Targarona

Guion: Roger Danès, Alfred Pérez Fargas

Reparto: Mario Casas, Richard van Weyden, Alain Hernández, Adrià Salazar, Stefan Weinert,Macarena Gómez, Frank Feys, Rubén Yuste, Eduard Buch, Efrain Anglès,Luka Peros, Igor Szpakowski, Marc Rodríguez, Joan Negrié, Roger Vilá

Con la ayuda de un grupo de prisioneros españoles que lideran la organización clandestina del campo de concentración de Mauthausen, Francesc Boix (Mario Casas), un preso que trabaja en el laboratorio fotográfico, arriesga su vida al planear la evasión de unos negativos que demostrarán al mundo las atrocidades cometidas por los nazis. Miles de imágenes que muestran desde dentro toda la crueldad de un sistema perverso. Las fotografías que lograron salvar Boix y sus compañeros fueron determinantes para condenar a altos cargos nazis en los juicios de Núremberg en 1946. Boix fue el único español que asistió como testigo.

 

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Acerca de Marco Guillén 2498 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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