5 razones para ver… «TWIN PEAKS»

En el 2017 Laura Palmer cumplió su promesa de volver 25 años después. En este especial te contamos por qué «Twin Peaks» es una de las mejores series estadounidenses y cuál es su influencia sobre lo que vemos hoy en televisión y streaming.

Por @santiagufranco

DAVID LYNCH

david-lynch

La premisa inicial de la historia es sencilla. Es encontrado el cadáver de una mujer llamada Laura Palmer a la orilla de un río en el pueblo maderero de Twin Peaks. Estamos frente a un asesinato, por lo que el agente del FBI Dale Cooper arriba al pueblo con la intención de dilucidar los móviles y, por supuesto, encontrar al asesino. Pero también estamos ante una historia escrita por David Lynch (co-escrita con Mark Frost), el creador de inquietantes obras como Eraserhead y la maravillosa Terciopelo Azul. Así que lo que comienza como una serie de suspenso y de resolución de un crimen va alimentándose poco a poco de una atmósfera de extrañeza; Lynch comparte esa opinión de que detrás de cada pueblo se esconden infiernos particulares llenos de intrigas, intereses oscuros y por qué no, de maldad metafísica.  La razón ya no será suficiente para encontrar respuestas, el terreno de lo simbólico y lo inconsciente también son importantes y se mezclan y confunden con el terreno tangible del pueblo hasta el punto que nos hace dudar si el asesino es una persona de carne y hueso.

Sin embargo, obsesionarse con saber quién es el criminal no es la mejor forma de abordar la serie; es más, a Lynch no le interesaba resolver el misterio, pues no es lo suyo, pero la cadena le impuso hacerlo, hecho que podemos ver en el capítulo 7 de la segunda temporada. A partir de allí, lo lyncheano se debilita debido a que se va alejando del proyecto y con ella la serie se hunde en ramificaciones queriendo profundizar sobre la historia de los antagonistas con poca cohesión, y quizás hasta el último capítulo de la temporada, que vuelve a dirigir él, es cuando “entendemos” (si es que podemos utilizar dicha palabra) que al gran director estadounidense le interesa que nuestras percepciones estén por encima de cualquier racionalidad banalizadora. Y a último minuto, uno de sus personajes nos dice que nos volveremos a ver en 25 años, hecho que sucede y engrandece a Lynch con el estreno de su tercera temporada en el 2017.


CAMBIÓ LA HISTORIA DE LA TELEVISIÓN

Antes de Twin Peaks, la gran mayoría de las series estadounidenses tenían capítulos cerrados con un mismo esquema: Un héroe se entera que hay un problema, utiliza sus capacidades o las de la tecnología para resolverlo, salvar a los afectados y neutralizar al villano de turno. Usualmente el personaje principal no mostraba ninguna evolución más allá del uso de nuevas herramientas. Michael usaba su auto fantástico para acabar con los malvados; Manimal usaba sus capacidades sobrehumanas para transformarse en un animal y acabar con los malvados; MacGyver usaba una bolsa y un jabón de baño para crear una bomba casera y acabar con los malvados. Simple, efectivo y nos hacía pasar un buen rato.

El fenómeno Twin Peaks se transformó en tal justamente porque se olvidó de aquel esquema y nos entregó una historia en el que cada capítulo era un final abierto y en el que quedaban más dudas que certezas. Además, Lynch infundió a los televidentes de la época un cariño por sus personajes y por el estilo de su narrativa como pocas veces había pasado en la televisión estadounidense. Los capítulos de Twin Peaks fueron vistos por millones de televidentes, quienes esperaban con ansias el siguiente transformándolo todo en los años ’90. No se pueden entender series como Game of Thrones o Lost sin la previa genialidad de Twin Peaks.


PERSONAJES

Twin_Peaks_Serie_de_TV-759289513-large

Twin Peaks es una serie moderna, en la que importa más la premisa que la resolución; el contenido está cargado de riqueza visual y una narrativa que si bien puede parecer poco convencional tiene estructura. En ocasiones se habla de Lynch como un surrealista que apela sólo al inconsciente y lo plasma en la pantalla pero no es del todo cierto; en todas sus historias tiene una intencionalidad narrativa directriz aun cuando nosotros no la conozcamos y nos vemos abocados con cada capítulo a seguir la historia porque es indiscutible que la hay. Por momentos parece la sátira de una telenovela mexicana en el que los amores y sus desventuras llenan de lágrimas la pantalla. Pero cuanto todo parece bordear el ridículo, llega Lynch y lo subvierte todo con el sonido y la atmósfera inquietante que nos hace desear ver más de lo que nos cuenta.

Y en el pueblo nos vamos encontrando con personajes maravillosos, algunos con clichés totalmente atípicos como una señora que camina por todo el pueblo con un tronco de madera que le habla y le dice cosas importantes al oído. O un militar que siempre vemos vestido con su uniforme impecable y que cada vez que abre la boca suelta frases filosóficas más grandes que la vida e inesperadas para un hombre de la milicia. También una mujer que al golpearse tiene una regresión juvenil y piensa que es de nuevo una adolescente y además posee una fuerza sobrehumana incontrolable. La secretaria del departamento de policía y sus amoríos con uno de ellos que se vive como una telenovela cursi y barata  como las mismas que todo el pueblo ve. La hermana del dueño del aserradero interpretada magistralmente por Piper Laurie, una mujer con un carácter recio y seguro que mueve los hilos de quienes le rodean para obtener lo que desea y tendrá otro papel fundamental en la historia. Y por supuesto el agente especial Dale Cooper interpretado por Kyle MacLachlan, amante de la tarta de cerezas, una especie de Sherlock Holmes revisitado quien de manera ritual graba con su voz todas sus impresiones sobre el caso a una mujer que jamás veremos, o eso creemos durante muchos capítulos.

Hay una anécdota particular y es que en una de las escenas que filmaba Lynch en la casa de Laura Palmer, un asistente de utilería sin querer apareció en el reflejo de un espejo. Lo curioso es que Lynch, al revisitar la escena, no solo no la corrigió sino que incluyó al asistente en la trama de la serie dándole el papel de Bob, un villano totalmente inesperado y clave en los acontecimientos.


SONIDO

Lynch se involucra de lleno en el diseño de sonido de sus obras y en Twin Peaks es particularmente notable (en la tercera temporada) que es un goce para los sentidos, contribuyendo a hacernos sentir que nada bueno pasa en ese pueblo, que lo que conocemos como realidad no aplica para el bosque y sus picos. Sonidos atonales, algunos industriales que recuerdan en cierto sentido a lo hecho por Jerry Goldsmith en El Planeta de los Simios.

Además la música de Angelo Badalamenti, frecuente colaborador de Lynch, con algunas tonadas cercanas al jazz y la ya conocida música de inicio, es un complemento perfecto a la historia. Recomendamos desde aquí que si van a acercarse a la serie solos, traten de verla con auriculares puestos y se verán reaccionando a los sonidos de manera inquietante.


TERCERA TEMPORADA

twin-peaks-the-return

El regreso, 25 años después, de Twin Peaks, es uno de los mejores sucesos del siglo XXI en la televisión, no solo por la vuelta de la mayoría de sus personajes conservando los mismos actores y actrices, sino también incluyendo algunos nuevos como el caso de Laura Dern, Naomi Watts y Harry Dean Stanton en una de sus últimas apariciones antes de morir. En esta ocasión Lynch escribió, dirigió, diseñó el sonido, produjo y actuó contando con toda la libertad creativa para entregarnos sus particulares visiones y nosotros estamos muy agradecidos por ello. La tercera temporada, que se puede ver en Netflix, es entonces David Lynch desatado, con una riqueza y valores de plano monumentales, con capítulos como el octavo que son en su totalidad una experiencia lisérgica, con otros estremecedores en el que somos testigos de un accidente de tránsito, con apariciones incluso de Buenos Aires que vemos un par de segundos y no volvemos a ver jamás sin ninguna explicación por delante.

Buena parte de los capítulos transcurren fuera del pueblo maderero y en ocasiones ocurren incluso fuera de nuestras dimensiones. Lo mejor que el televidente puede hacer al ver esta serie maravillosa es soltar las amarras, dejarse llevar por las imágenes y sonidos, no entrar en la historia en plan de listo que va a dilucidar mediante razonamientos cada plano para entender los mensajes del director. A Lynch no le interesa que lo entiendas, le interesa que olvides por un momento las leyes de la realidad y te dediques a engrandecer tus percepciones con valores sensoriales que se peleen con la razón. Con él no hay términos medios, lo amas o lo odias. Y esperamos que con este especial formes parte del primer grupo.


Advertisements

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.