[REVIEW] Borat 2: La comedia contra el 2020

Borat subsequent moviefilm

El periodista kazajo favorito de todos regresa de forma tan anticipada como sorpresiva, obligado a improvisar durante una pandemia para estrenar antes de las elecciones presidenciales estadounidenses su odisea por regresar la gloria a Kazajistán.

Por @RockaOnTheGo

Muchas películas se vieron obligadas a improvisar su producción por el impacto global del COVID-19, pero seguramente ninguna estaba tan preparada para hacerlo. Sacha Baron Cohen sacó a su personaje más famoso del retiro con la esperanza de estrenar esta secuela a tiempo por si algún estadounidense todavía esta dudando a quién votar. Improvisando desde el vamos escenas junto a políticos, celebridades y neo-nazis, parece que una pandemia no ofreció tantas dificultades como si lo hicieron los millones que ya reconocen fácilmente al comediante británico y su icónico personaje.

Tras el estreno de Borat: Lecciones culturales de Estados Unidos para beneficio de la gloriosa nación de Kazajistán, su protagonista fue castigado por traer vergüenza internacional a la gloriosa Kazajistán. Pero casi 15 años después terminan ofreciéndole una chance de recuperar su libertad: llevarle una ofrenda al presidente de los Estados Unidos para redimir la imagen de su amada patria. La odisea inmediatamente se complica al recordar que Borat había defecado frente a la Trump Tower en la película original, obligando a nuestro ¿héroe? a conformarse con el vicepresidente. Lejos de ser el último de sus problemas, esta secuela asegura una cadena de caricaturescas improvisaciones que reparten risa y vergüenza ajena por igual.

El mayor reto de Borat, siguiente película documental no es solamente compararse con la original, sino regresar en un mundo donde el mockumentary ya se convirtió en el principal formato en el que la gente consume comedias. Antes del estreno de Borat en 2006 se trataba de un formato que facilitaba cancelaciones independientemente de la calidad (Arrested Development), creaba favoritos de culto (como la filmografía del gran Christopher Guest) e incluso tildaba de fracaso a la entonces recién estrenada adaptación yankee de The Office. Nada más alejado de esta nueva realidad dónde además del barbijo reinan las miradas a cámara. Hoy no es algo meritorio ni especial estrenar un mockumentary, aunque esta producción sí demuestra el experto talento delante y detrás de cámaras que lo destaca por sobre cualquiera de sus pares contemporáneos.

Muchas de las infravaloradas huellas de tamaña maestría son pequeñas, pero realmente hacen la diferencia. Un buen ejemplo es que no tarda ni 10 minutos en poner a Borat de regreso en la tierra de la libertad, haciendo fácil la difícil tarea de establecer lo ocurrido en estos años y lo que tendremos por delante en el resto de la cinta. Algunas de esas cosas son las esperadas, como desnudos públicos o incomodidades improvisadas. Aunque algunas señalan la calidad que se esconde detrás de un proyecto con un encanto tan casual, naturalista y terrenal. La musicalización y el montaje no son sólo destacables para una comedia, sino que son verdaderamente algunos de los mejores trabajos de este año en cualquier género.

Se trata de la secuela de una película impregnada ya en la consciencia colectiva, con el personaje de Borat ya conocido por todos en mayor o menor medida. Esa inevitable conexión seguramente afecte cualquier pensamiento inicial acerca de esta segunda parte, o cualquier discusión posterior al visionado. Pero afortunadamente la experiencia de perderse en este absurdo de la vida real a medias se siente como una extensión natural de la original.

A pesar de eso, hay pensamientos inevitables. «¿Era la primer Borat mucho más graciosa? ¿O simplemente la vi casi 15 años más joven?», uno se inclina a pensar que ambas son verdad. Esta secuela no pierde el foco de la comedia o el absurdo, pero si prioriza la narrativa entre el dúo protagónico. La dupla de la primera se volvió el centro emocional del film con el correr de los minutos y las improvisaciones, pero en Borat 2 se siente como una parte integral de la producción desde su concepción. La mitad de esta nueva naranja es la hija adolescente de Borat, que sigue a su padre hasta Norteamérica contra su voluntad y lo obliga a conseguirle una jaula dónde dormir. Esa dinámica termina evitando la mayoría de los pozos en los que suelen caer los dúos padre e hija en la gran pantalla, aunque sí eligen caer de forma consciente en los más básicos y efectivos.

Uno podría temer que ese cambio de prioridades afecte demasiado la experiencia que le trajo tantas inmaduras carcajadas a los fanáticos de la original, pero seguramente cualquiera que se ponga a ver esta o cualquier secuela con la esperanza que llegue a alcanzar su nostálgica memoria va a terminar en una decepción. Tampoco es que se trate de un proyecto nacido del puro impulso artístico por superar lo ya hecho o algo parecido. Desde saltar a la fama con la original, Sacha Baron Cohen sacó del retiro a sus personajes muy contadas veces y casi todas fueron exclusivamente para promocionar campañas políticas o por los derechos humanos. En este caso Borat 2 saca cualquier duda de que esta película sea algo más que exactamente eso: una gran campaña publicitaria para que los estadounidenses voten. Y lo hagan en contra de Trump. Que lo que rodee a ese pedido sea una excelente comedia es terciario a eso.

La comedia es un arte que suele existir como un fin en si mismo, aunque a la vez es difícil discutir que la mayoría de la comedia de calidad es en mayor o menor medida política. Tampoco es que los fans de Borat puedan quejarse de que esta sea tan burda en su mensaje, siendo precisamente ese el principal encanto del reporte original. Colocar al absurdo Borat en un contexto real que lo acepta y le sigue el juego fue la forma perfecta para poner en un desenmascarador ridículo a tantas personas durante la carrera de Sacha Baron Cohen, por lo que él espera que también sea una forma ideal para ver de otra manera la realidad que 2020 nos pone enfrente.

PUNTAJE: 8.5/10


Título original: Borat Subsequent Moviefilm: Delivery of Prodigious Bribe to American Regime for Make Benefit Once Glorious Nation of Kazakhstan

Año: 2020.

Duración: 95 min.

País: Estados Unidos.

Dirección: Jason Woliner.

Guion: Sacha Baron Cohen, Anthony Hines, Dan Swimer, Peter Baynham, Erica Rivinoja, Dan Mazer, Jena Friedman y Lee Kern.

Música: Erran Baron Cohen.

Fotografía: Luke Geissbuhler.

Reparto: Sacha Baron Cohen, Maria Bakalova, Dani Popescu y Manuel Vieru.

Productora: Four by Two Films. Distribuida por Amazon Prime Video.

Advertisements

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.