GUILLERMO DEL TORO: El padre de la película más nominada para los Oscars 2018

“Amo el cine, no como una carrera o profesión, sino como un estilo de vida, una manera de contar historias y ver el mundo”

Por @GiuCappiello

Hace unos días se dieron a conocer las nominaciones a los Oscars 2018, donde “The Shape of Water” ha sido la más nominada dentro de categorías como: mejor película, director, guión original, banda sonora y fotografía, entre otras. Y tal vez ésta última sea la que resulta menos sorprendente, ya que Guillermo del Toro nos tiene acostumbrados a una estética característica que recorre cada una de sus películas y que queda grabada en nuestras retinas como sello personal del director mexicano.

Es por esta razón que, utilizando como excusa el gran número de nominaciones que Del Toro ha recibido, nos dispusimos a conocer un poco más en profundidad al director, sus ideas acerca del cine y las historias que ha decidido contar a través de sus películas.

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Las imágenes como palabras

El cine, como movimiento artístico, tiene la ventaja de poder utilizar recursos para decir algo sin decir nada: luces, colores, objetos y sonidos muchas veces son los responsables de expresar ideas y conceptos en lugar de la palabra misma, y la mayoría de las veces –cuando son bien utilizados– resultan tan o más efectivos que el lenguaje. Guillermo del Toro en cada uno de sus films ha sabido explotar este beneficio al punto de conseguir que podamos identificar una película como suya sólo por la estética desplegada frente a nuestros ojos, aún sin saber que él es el responsable de la dirección de la misma.

El director ha manifestado que una de sus grandes inspiraciones ha sido Stanley Kubrick (“La naranja mecánica”, “El resplandor”) ya que de cada una de sus películas pueden extraerse miles de imágenes potentes y célebres, como si nuestro recuerdo de aquellos films se convirtiera en una sucesión de fotos y cuadros que cuentan la historia. Y de hecho, el mexicano se apoya en este aspecto para hacer una pequeña crítica a las series destinadas a la televisión y plataformas de hoy en día, donde el foco está en crear arcos narrativos y desarrollar personajes; de las cuales si bien podemos extraer momentos maravillosos son pocas las imágenes realmente memorables que quedan de dichos productos en nosotros.

“Consumir imágenes como vocabulario, no sólo quedarse en aquellas que provienen de la cultura de una época particular, si no todas las formas de expresión de todas las épocas que amplíen tu rango (…) Somos como urracas que vamos por el mundo robando imágenes y las llevamos a un nido y las acomodamos de cierta forma y eso es todo”

Consumir imágenes como palabras, prescindir del lenguaje verbal para expresar, parecen ser las premisas del mexicano a la hora de dirigir sus películas, lo cual no suena tan disparatado cuando nos enteramos que la protagonista de “The Shape of Water” es muda ¿No? Podríamos pensar que se trata del nivel más concreto que alcanzó Del toro para desplegar su idea de cómo hacer cine.

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Siguiendo en la importancia que el director le da a las imágenes, no sólo por el lugar que les otorga sino por la manera minuciosa en que elige de qué manera aparecerán; en una de las entrevistas dadas a raíz del estreno de “The Shape of Water” Del toro nos permite adentrarnos un poco más en el proceso de creación y cuenta cómo utiliza la psicología del color y la importancia de las formas para alcanzar el concepto (imagen) deseada: por ejemplo en su última película, todas las escenas en las que interactúan Eliza (Sally Hawkings) y la criatura, se dan en una esfera de tonalidades azules, colores fríos que comuniquen el concepto “agua”. De la misma manera, las escenas que ocurren en el departamento de la protagonista buscan expresar o generar la sensación de “humedad”, por cual la paleta verde inunda la pantalla en aquellos momentos. “Para mí la clave de la estética, es que venga del contenido” dice el director en otra entrevista, afirmando que de ninguna manera se trata de dos componentes que deben pensarse por separado.

En cuanto al detalle, Del Toro también comparte con el público lo trabajoso que resultó llegar a la criatura que él tenía en mente para este film. Su primera lucha fue no recaer en ninguna similitud que remitiera a personajes ya vistos con anterioridad en otras películas del director. Una vez sorteado ese obstáculo, cada centímetro de extensión en el cuerpo de la criatura de “The Shape of Water” fue diseñado minuciosamente: el color conseguido no resultó de un tono pleno, sino de un sinfín de capas de transparencias superpuestas dentro de la paleta hasta llegar al color deseado. Por otro lado, su forma estuvo inspirada en salamandras y sapos, por lo cual la textura y zonas escamosas no fueron elegidas al azar. También el director cuenta cómo los ojos fueron motivo de largas horas de trabajo y producción, ya que el mexicano consideraba que si los ubicaba muy juntos entonces no expresaría la inteligencia que él buscaba en la criatura, pero si los ubicaba muy lejos entre sí le daría un aspecto alienígena que no pretendía. La orientación de los ojos también fue pensada en detalle, ya que determinarían una expresión triste u enojada.

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En total, llegar a la figura deseada llevó tres años de producción, y aunque muchos de los detalles que Del Toro relata –y otros tantos que desconocemos– pueden parecer exagerados o innecesarios, recordemos que se trata de un director que considera la imagen como una palabra y ha manejado a la perfección esta consideración a lo largo de su filmografía.

Cuentos para adultos

Si hacemos una apreciación rápida de aquellas películas que fueron escritas y dirigidas por Guillermo del Toro, podríamos pensar que se tratan en apariencia, de cuentos infantiles con cierto aspecto oscuro. Y a propósito de ésto, el director ha manifestado su adoración por las fábulas y cuentos de hadas en su sentido original: historias que nacieron en tiempos difíciles y eran dirigidas hacia los adultos, con tópicas como guerras, plagas y hambre. Este aspecto parece ser decisivo a la hora de volcar en la pantalla sus ideas: relatos aparentemente infantiles que de manera metafórica o análoga transforman un tópico social particular en algo narrado universalmente.

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“El laberinto del fauno” (2006)

“El laberinto del fauno” (2006) por ejemplo, podría ser tranquilamente una interpretación algo lúgubre de una obra de los hermanos Green, que al igual que cada uno de sus cuentos clásicos, cuenta una historia endulzada dentro de un marco social de catástrofe. Primero pensados para los adultos, luego mutaron como historias que se les contaba a los niños, pero el fin era el mismo: relatos felices cuando el contexto no lo era. ¿Y acaso no es eso lo que pasa en la película del 2006 recién mencionada? Las hadas y la guerra, imaginación y la realidad, consuelo y tristeza. Podríamos considerar que Guillermo del Toro busca poner en imágenes aquellas fábulas y cuentos que en épocas anteriores vivieron a través de la palabra y al parecer “The Shape of Water” con su bella y bestia, no escapa de esta consideración.

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Por último, otro de los factores que hacen que las películas del director mexicano sean tan características, es la forma en la que escribe los personajes y dirige a los actores: muchos de los papeles más importantes de sus películas fueron escritos teniendo en mente las personas que los encarnarían. Según Del Toro, ésto le brinda liberad al actor, evita el miedo a cometer errores de interpretación ya que al estar escrito para ellos, nada de lo que hagan puede estar por fuera de los personajes. Y de hecho, el director piensa a éstos últimos como canciones escritas exclusivamente para los actores en cuestión, asegurando de esta forma que no exista mucho margen para las equivocaciones sino sólo coincidencias interpretativas.

En fin, la forma en que Guillermo del Toro ve el cine, su consideración de las imágenes como palabras y la manera en que dirige sus proyectos es lo que se vuelve homogéneo y encuentra equilibrio en cada una de sus películas, que como dijimos al principio, adoptan la impronta del mexicano con tanta profundidad que podemos ver su sello implícito en cada escena. Y creemos que por esta razón “The Shape of Water” ha tenido semejante reconocimiento en sus nominaciones por parte de la academia, y seguramente cada imagen, con sus colores y formas quede en nuestras retinas durante muchos años.


 

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