[REVIEW] Bridgerton – Temporada 2

Los Bridgerton están de regreso. El 25 de marzo se estrena la segunda temporada y aquí te adelantamos, sin spoilers, con qué se encontrarán.

Por @mauvais1

Tras presenciar la turbia y enrevesada historia de amor de Daphne Bridgerton y Simon Basset, el Duque de Hastings, el drama romántico de época creado por Chris Van Dusen pone el foco en un nuevo hermano de la populosa familia Bridgerton, y aunque esperáramos de éste diseccionar su vida privada y publica como Vizconde, solo tendremos una nueva historia de amores y de floridos furcios.

Lord Anthony Bridgerton, el mayor de los hermanos y heredero del titulo al fallecimiento del padre, terminaba la primera temporada asumiendo su rol de cabeza de la casa, pensando en asentarse de acuerdo a su rango y posición, a pesar de historias de amor, a pesar de lo que pudiera sentir y razonando su futuro como un estadista a punto de conquistar nuevas tierras.

Una idea interesante a explorar, admitiremos, aunque en su corazón no deja de reconstruir y contar mucho de lo que presenciamos con la historia de su hermana. Esa aplicada joven que entendía cuál era el rol de las mujeres en la sociedad, esta ficticia y edulcorada regencia del príncipe Jorge, y cuáles los deberes que fungiría si el matrimonio la elevaba por sobre su ya alto rango social. A pura pena y desconcierto, la joven Daphne transitaba los estadios del romance y enamoramiento con el duque, tan reluctante a sus deberes como a su ascendencia. La inocente niña comprendía en cada nuevo episodio que el amor verdadero era enmarañado y poco dado al cuento de hadas, y entendía que era una batalla diaria en pos de ganar terreno por sobre otras, y así al mismo homenajeado. Pero su coraje y resiliencia le concedieron el triunfo, uno que, admitiremos, se vio opacado por acciones posteriores.

Aquí es más o menos lo mismo con Anthony, solo que el deber masculino es, por otra parte, pieza fundacional de su educación y un, nos repetiremos, atractivo tema a explorar. Al comienzo es interesante cómo se intenta una disección de personajes como el Sr. Darcy de Orgullo y prejuicio (Jane Austen – 1813), donde el flemático noble inglés es puesto a prueba por una joven de temperamento. Casi podríamos decir que la historia intenta una suerte de fanfiction en que Orgullo y prejuicio es narrada desde la perspectiva masculina, como en las tramas paralelas de sus hermanos y otros, como ese heredero que llega a la casa de Lady Portia Featherington.

En fin, Lord Anthony Bridgerton busca incansablemente a una mujer que claramente no existe; sus exigencias rayan el absurdo, y cada joven no es más que una nueva decepción. Y entonces, de la nada surgen Edwina y Kate Sharma. Las jóvenes irrumpen junto a su madre en la sociedad londinense, portando una opulenta nobleza y el escándalo para algunos imperdonable. También entran en juego las posiciones de Eloise y su incansable búsqueda de algo mejor que un matrimonio por amor o codicia o una alianza que la limite o anule, y claro, Lady Whistledown/Penelope Featherington y sus chismes adecentados con comentarios que podrían pasar por reflexiones sobre su clase pero que terminan siendo calculadamente recitados para cubrir su vacío.

Bridgerton de nuevo se construye como un relato romántico y cínico que intenta una re-exploración de las novelas de «costumbres» que dieron tanta fama a escritores como la misma Austen, desde un punto de vista actual y más que descontracturado, pero resultando una entretenida y amena historia de enredos de alcoba y saloncitos georgianos. Los diálogos puede que sean un tanto acartonados, a menos que estén dichos por actrices tan expertas como Ruth Gemmell (Lady Violet Bridgerton), la siempre ideal Polly Walker (Lady Portia Featherington) o Golda Rosheuvel (Reina Charlotte), quien roza la parodia varias veces sin caer en el absurdo. Del dúo protagonista, destaca Simone Ashley (Kate Sharma), actriz que bien vale una Lizzie Bennet dado que sus diálogos e increíble belleza construyen el más atractivo de los personajes de la saga.

Una vez más, no deja de rondarme la molesta idea de por qué este periodo, la «Regency Era», etapa de gigantescos contrastes sociales, de esas brutales reglas clasistas, de belleza lacónica y ciertamente romántica. Navegar esas aguas fue un asunto más que complicado para sus protagonistas. En la literatura que narra la época se desmenuzaba su hipocresía, la encorsetada pero frágil experimentación de sus damas, las presiones sociales que significaban pertenecer a ciertos círculos y a sus enrevesadas y quietistas reglas. Se trataba entonces de transitar por entre esos riesgos, mantener la compostura, poder decir y hacer sin atentar contra el status quo o apenas rozar sus limites. Poder ser un hedonista irredento como Eugene Onegin, la amoral Becky Sharp, de William Makepeace Thackeray, o su opuesto Amelia Sedley. Criaturas que reconstruían la era buscando no solo el retrato fiel, sino también las armas con que contaban estas para sobrevivirla.

Aquí, en Bridgerton, se araña la superficie, se sobreentiende; y luego cuando la trama lo amerita, se desconoce el acerbo histórico social. Entonces ¿por qué situarlo ahí? Hay momentos en que si no fuera por las faldas, las levitas y candelabros, la historia podría suceder en los pasillos de una secundaria moderna tanto como en un penthouse neoyorkino o londinense cual Gossip Girl. El triangulo amoroso de Anthony, Kate y Edwina es interesante, de sugestivas escenas, con ese hombre que estuvo cerca de ser el villano en la primera temporada y al que ahora se lo explora con poca sutilidad y bastante rareza. No hay deconstrucción de la masculinidad toxica de entonces, solo un ameno paseo por algunas violentas apreciaciones que impulsan la trama.

Simone Ashley con su Kate Sharma es una interpretación arrogante y noble de Elizabeth Bennet o, por qué no, de Catherine Earnshaw, mujeres que intentan amar en tiempos imposibles para ellas más que nada por las reglas de su clase, criaturas que rozan la irredención y que solo con su ingenio superior dominan. Hay en su actuación mucho de esas heroínas y su trama es más interesante que las muchas que, en paralelo, pueblan el relato. Otra que quizás es superior es Polly Walker y su Lady Portia Featherington, una verdadera cultivadora del enredo palaciego y de la conspiración, una suerte de opuesto a lo «Becky Sharp» que entiende la ley que la gobierna como un abogado litigante, al punto de saber jugar con sus intersticios.

La tan esperada segunda temporada de Bridgerton volverá a entretener a sus fanáticos, les dará historias de amor arduos, resilientes y pomposos. Con esa producción que bien vale un rococó de posturas manieristas, si se nos permite el exabrupto, y que dará el espectador la sensación de que hay algo repetido, como si los personajes no hubieran evolucionado de una temporada a la otra y, más aún, de que sus autores tuvieron cierta reticencia a realmente incomodar a sus protagonistas, a enfrentarlos a desafíos en el contexto en que habitan. Pero como siempre, dejamos al publico dar la última palabra.


Título: Bridgerton – Temporada 2

Dirección: Tom Verica.

Guion: Chris Van Dusen.

Reparto: Jonathan Bailey, Simone Ashley, Charithra Chandran, Nicola Coughlan, Adjoa Andoh (Lady Danbury), Lorraine Ashbourne (Mrs. Varley), Harriet Cains (Philipa Featherington), Bessie Carter (Prudence Featherington), Shelley Conn (Mary Sharma), Nicola Coughlan (Penelope Featherington), Phoebe Dynevor (Daphne Basset), Ruth Gemmell (Violet Bridgerton), Florence Hunt (Hyacinth Bridgerton), Martins Imhangbe (Will Mondrich), Claudia Jessie (Eloise Bridgerton), Calam Lynch (Theo Sharpe), Luke Newton (Colin Bridgerton), Golda Rosheuvel (Queen Charlotte), Luke Thompson (Benedict Bridgerton), Will Tilston (Gregory Bridgerton), Polly Walker (Portia Featherington), Rupert Young (Jack), y Julie Andrews como la voz de Lady Whistledown.

Productora: ShondaLand.

DistribuidoraNetflix.

Cuando Anthony comienza a cortejar a Edwina, Kate descubre sus verdaderas intenciones — el amor verdadero no es prioridad para él — y decide hacer todo lo que esté a su alcance para detener la unión. Pero al hacerlo, los enfrentamientos verbales de Kate y Anthony solo los acercan, complicando las cosas en ambos lados. Al otro lado de Grosvenor Square, los Featherington deben dar la bienvenida al nuevo heredero de su patrimonio, mientras que Penelope (Nicola Coughlan) continúa navegando por la alta sociedad londinense al mismo tiempo que oculta su secreto más profundo a las personas más cercanas a ella.

Acerca de Marco Guillén 3744 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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